Las 4 Fases del Aprendizaje Motor: Sobre Consciencia y Competencia…

Alguna vez os he hablado de la primera formación que recibí sobre Pilates. Fue el primer Curso de Especialista en Método Pilates impartido por la UCLM. Después de las presentaciones pertinentes, el profesor comenzó con la teoría. El arranque no pudo ser mejor.

Mientras nosotros esperábamos que empezara a hablarnos de quién era Joseph Pilates, sus ejercicios y los beneficios de su método. Directamente se centró en dos conceptos: Consciencia y competencia. Nos comentó que en cualquier aprendizaje, especialmente si nos referimos a aprendizaje motriz pasamos por cuatro etapas:

  1. Inicialmente somos inconscientemente incompetentes.
  2. Para pasar a ser conscientemente incompetentes.
  3. Posteriormente nos convertimos en conscientemente competentes.
  4. Con el objetivo de llegar a ser inconscientemente competentes.

Fuente: myawesomeblogspart2.weebly

Fuente: myawesomeblogspart2.weebly.com

Para hacer más entendibles estas cuatro fases del aprendizaje voy a utilizar 3 ejemplos:

  • Conducir un vehículo. Éste es el ejemplo que nos contó Rafa, el profesor. Probablemente conduzcas y si no, alguien cercano en algún momento te habló de las dificultades iniciales al aprender a manejar un coche. Aunque curiosamente, salvada esa fase inicial casi todo el mundo es capaz de hacerlo sin ninguna dificultad
  • Mi experiencia en el aprendizaje de una actividad deportiva: el surf. Si no lo has probado te lo recomiendo. Es una de las actividades con la que más disfruto y que, al haberme iniciado de adulto he pasado por sensaciones desde la más absoluta impotencia, hasta disfrutar al máximo con la sensación de deslizar, empezando a maniobrar sobre la ola.
  • Una situación común en las clases de Pilates con los nuevos alumnos: Controlar los  hombros. El 99% de las personas que se inician en Pilates, una de las cosas que primero perciben es que sus hombros tienen demasiada tensión. Entender cómo se mueven las escápulas y aprender a estabilizarlas para poder relajarlos es clave para la salud de la espalda. Y se consigue.

Fase 1. Inconscientemente Incompetente

No domino la actividad y ni siquiera lo sabía. No tienes idea de a qué aspectos debes  atender ya que no existen  referencias previas. Se desconocen las sensaciones que se tendrán e incluso no se tiene muy claro cuál será el producto final de ese aprendizaje.

  • Conducir: tres pedales, 5 marchas, un volante, luces, intermitentes, 3 espejos retrovisores ¿Y además poder circular acorde al resto de vehículos, señales y normas de circulación? Parece imposible.
  • Surf: Observar la ola, remar, coordinar el salto (gesto de ponerte de pie), mantener el equilibrio ¿Dónde pongo las manos? ¿Qué pie pongo delante?
  • Controlar hombros. Me dolían los hombros y el cuello pero desconocía el porqué. No conocer la posición natural de los hombros es la razón fundamental que lo produce

Fase 2. Conscientemente Incompetente

Empiezas a conocer los factores a los que tienes que atender pero te das cuenta de que no los controlas. O al menos, no todos de manera simultánea,  al ser demasiadas tareas que te saturan y te hacen sentir torpe. Estas fuera de tu (últimamente tan famosa) zona de confort.

  • Conducir. El volante se controla pero al frenar no te acuerdas de pisar el embrague y el coche se te cala. ¿Los intermitentes? Derecha era ¿Arriba o abajo? ¿A cuántas revoluciones había que cambiar de marcha?
  • Surf: Cuesta elegir la ola y nunca rompe donde yo estoy. Además por mucho que remo no me empuja. Intento ponerme de pie pero a veces me adelanto y otras no llego. Y cuando estoy arriba no me mantengo más de dos segundos sobre la tabla.
  • Controlar  hombros. Se me olvida estabilizar las escápulas lo que me impide relajarlos. En cuanto realizo cualquier esfuerzo noto la tensión en ellos. Tienen que recordarme su posición. Incluso me estoy dando cuenta de que en acciones cotidianas: al conducir, en el ordenador… tienen tensión.

Fase 3. Conscientemente competente.

Cuando atiendes a indicaciones o mantienes tu atención en la tarea la dominas, pero cuando pierdes la concentración y te distraes, deja de ser así. Te requiere mucho esfuerzo y atención, pero vas dándote cuenta de que ya lo tienes.

  • Conducir. Ya dominas la situación. Las pautas que te han dado te sirven para sentir que poco a poco tú controlas el coche. A veces te confundes de marcha o se te olvidan algunos detalles pero encuentras que ya podrías empezar a conducir sólo, sin ayuda.
  • Surf: Cuando el monitor te dice qué ola debes remar no fallas ni gastas energía de más. Además notas la diferencia que hay cuando te acuerdas de colocar bien los pies. Si llevas el peso adelante la tabla “corre” más. Llevar el peso atrás te permite girar. Cuando lo recuerdas, empiezas a notar que estás surfeando.
  • Controlar hombros: Cada vez me doy más cuenta de su posición. Voy por la calle y me veo en un espejo o el reflejo de algún cristal y aprovecho para colocarlos. Observo que puedo hacer esfuerzos y si noto tensión, ésta desaparece al alinearlos.

Fase 4. Inconscientemente competente

No es necesario pensar en la propia tarea para dominarla. Parece que ya forma parte de ti, como llevarte la mano a la boca antes de estornudar. Hay mayor fluidez y percibes menos esfuerzo. Tu cerebro ha desarrollado automatismos que hacen que no necesites estar concentrado ni prestar excesiva atención para llevarlos a cabo

  • Conducir. La mayoría de las personas podemos decir que conducen la mayor parte del tiempo en “encefalograma plano”. Incluso puedes hacer otras acciones mientras conduces: buscar una emisora de radio, hablar con otra persona, echar un trago de agua. Incluso alguna vez ocurre que en un trayecto frecuente cuando te quieres dar cuenta piensas: ¡Pero si ya estoy aquí!
  • Surf. Dejas de pensar para empezar a hacer. Todo se vuelve mucho más intuitivo. Entiendes mejor la ola y vas adaptándote a ella. Tu tabla se va convirtiendo en una prolongación de ti.
  • Controlar hombros. Ahora cuando, yendo por la calle me veo reflejado, observo mis hombros y para mi sorpresa  ya están colocados en su sitio, lo que hace que la tensión habitual haya desaparecido.

Y cuando ya crees que dominas la tarea…

El aprendizaje no es un proceso lineal. No llega un momento en el que tu dominio es absoluto porque siempre existen variables que hacen que el proceso vuelva al inicio. Por ejemplo:

Cuando llevas tiempo conduciendo, piensas que dominas el coche pero haces un curso de conducción deportiva, o tienes que conducir con nieve… y la sensación es de volver al principio.

Para mejorar el nivel en el surf es fundamental cambiar tu tabla. Cuando cambias a una un poco más corta, los dos tres primeros baños no coges una ola. Volviste al inicio.

En relación a los hombros. Cuando llevas unos meses en Pilates y piensas que los dominas, de pronto te mandan un ejercicio de mayor intensidad en el que los brazos no cuelgan relajados sino que trabajan haciendo de soporte por ejemplo y la sensación es que la dificultad vuelve a aparecer. Como si volvieras a no dominarlos.

Por ello podemos decir que los aprendizajes motores son procesos dinámicos que no tienen fin. Siempre puede haber variables que nos obliguen a adaptarnos a las nuevas condiciones. Cada movimiento deja huella en nuestro cerebro, no hay que olvidar que somos lo que hacemos repetidamente.

Este concepto fue lo primero que escuché en una formación de Pilates y después de decenas de formaciones y centenares de clases sigue siendo una máxima para mí. Como un mantra que repito a los alumnos en sus primeras clases individuales para que entiendan cuál será nuestro objetivo: utilizar su cuerpo (después de muchos años) de manera consciente con el objetivo de tener el mayor control posible sobre él.

En el deporte, en tu movimiento diario: aumenta tu consciencia, mejora tu competencia.

¿Y tú? Ya sea Pilates o cualquier otra actividad deportiva que practiques piensa y analiza ¿En qué fase te encuentras?

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7 thoughts on “Las 4 Fases del Aprendizaje Motor: Sobre Consciencia y Competencia…

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