Pilates: Si Puedes Imaginarlo, Puedes Hacerlo

No es la primera vez que me remonto siete años atrás y te hablo de la primera formación que recibí de Pilates pero es que se me viene mucho a la cabeza cuando me pongo a escribir. Y no sé si eso es bueno o malo… En ese momento para mí se abría un mundo del que no tenía la más remota idea de su funcionamiento. Si el moverme en sí ya era dificultad suficiente, resulta que no sólo tenía que hacerlo sino que me hablaban de que, una manera muy efectiva de hacerlo era a través de las imágenes. Yo alucinaba.

Uno de los principios básicos de Pilates es el “centro” entendido como el origen del movimiento. Ubicado en la zona comprendida entre el ombligo y el pubis formado por la musculatura abdominal profunda siendo el elemento clave el transverso del abdomen. Nos contaban que, antes de mover cualquier extremidad de nuestro cuerpo el primer músculo que es activado es el transverso del abdomen y la razón no es otra, que su función clave como estabilizador de la pelvis y por lo tanto de la columna lumbar. Para ubicarlo y sentirlo sólo tienes que presionar ligeramente con tus dedos por debajo del ombligo y toser, verás como sientes su activación.

Además de tosiendo que era una forma que me ayudó a entender que mi transverso andaba por ahí, nos hablaron de buscar la sensación de que el ombligo se dirigía hacia arriba y hacia dentro con la imagen de subir la cremallera de unos pantalones vaqueros.

Y así pasamos la primera jornada de formación realizando distintos ejercicios pero sin dejar de olvidarnos de la cremallera. Recuerdo volver ese día en el coche con mi hermana, que es fisioterapeuta y también cursó esa formación (y nos dejó su opinión sobre el Pilates en esta entrada)  y después de un rato de intercambio de impresiones tuve que sincerarme ¿Qué narices es eso de la cremallera? Llevaba todo el día intentando hacer algo que no terminaba de entender.

Posiblemente tú, lector, de genero masculino, si no habías escuchado esto antes tampoco sabes exactamente de qué hablo. Mientras que tú, lectora acabado en a, mujer. Alguna vez te has tenido que pelear con esos vaqueros que te dejan envasada al vacío cuando, la cremallera tras mucho esfuerzo termina de subir y el botón abrocha ¡Tú si que entiendes esa imagen a la perfección!

Las imágenes atajos para el cerebro.

Aunque podamos pensar lo contrario la mejor manera de llegar a un movimiento concreto no es dando toda la información de manera concreta y exhaustiva. Eso satura. Nuestro cerebro no funciona así, necesita discriminar, separar el trigo de la paja. Y digo que no funciona así porque cuando tratamos de dar demasiadas órdenes a nuestro cerebro de manera consciente perdemos la fluidez y acabamos moviéndonos como un robot. El ejemplo lo encontraríamos si te colocas de pie y tratas de seguir las siguientes indicaciones:

  • Flexiona simultáneamente rodilla, cadera y tobillo derechos lo justo para que el talón se despegue.
  • Mientras tu rodilla y cadera del lado contrario se van extendiendo a la vez que el tobillo y desplazando tu peso hacia delante a la vez que el brazo izquierdo se balancea extendido hasta que el talón derecho vuelva a contactar con el suelo.
  • Terminas de impulsar con la pierna izquierda extendiendo cadera, rodilla y tobillo para transferir  todo el peso al pie contrario

… Bien pues ya llevamos un paso.  Y se puede ser mucho más minucioso con las indicaciones

Lo primero que ocurriría si caminas de esta manera es que tu cerebro empezaría a cortocircuitarse y en seguida empezarías a echar humo por las orejas antes de haber iniciado el tercer paso. Y por otro lado, y lo más interesante: en tu cuerpo se produce un fenómeno denominado “parálisis por análisis” que te vuelve extraordinariamente lento, tenso y carente de fluidez. Esto sería lo opuesto a un movimiento natural.

La indicación “camina” es mucho más clara, concreta y significativa para tu cerebro aunque no sería exactamente una imagen.

De la visualización deportiva a la ideocinética: cómo aplicar la imagen de manera efectiva.

Durante el seminario “Pilates para Runners” que llevamos a cabo recientemente en La Manga con Rocío Fernández fisioterapeuta e instructora, me contaba que cuando  comenzó a dar más clases en su centro, a pesar de no tener todo el tiempo que querría para practicar, observaba que sólo con las explicaciones y visualizaciones su movimiento mejoraba y su cuerpo empezaba a comportarse de otra manera. Me sentí muy identificado con ella ya que durante una fase tuve esa misma sensación. Más allá de tu propia práctica, ver otras personas moverse y orientarlas hacia una manera concreta de hacerlo supone en tí mismo un cambio. Esto ocurre de la misma manera con un deportista viendo a otros compañeros competir. Están aprendiendo a la vez que imaginan qué harían ellos en esa misma circunstancia. Además, está comprobado que existe mejora de las habilidades motrices a través de la visualización porque al hacerlo, aunque no haya movimiento si se produce impulso neurológico a través de las células nerviosas incluso existe contracción muscular de los músculos interesados (Ruiz Pérez, 1994).

La visualización ideocinética se diferencia de la deportiva en que no se basa en un gesto concreto bajo unas circunstancias conocidas. Es decir no es un ensayo mental como el que hace el velocista de 100m antes del disparo de salida o la nadadora de sincronizada repasando la coreografía antes de entrar al agua.

La ideocinesis busca cuestiones más vinculadas a la actitud y postura. Cambios relacionados con la tensión muscular y la alineación. Y suelen usarse metáforas o referencias abstractas. Y esto que puede sonar un tanto confuso se ve muy claro con algunos ejemplos.

Si te propongo que relajes los hombros y el cuello igual no te dice mucho pero si te digo:

  • Imagina tu cabeza ligera como un globo de helio que asciende alto y ligero. No pesa y se mantiene arriba. Manten unos segundos y observa si notas algún cambio.
  • O si te digo que imagines que ahora vas a elevar los hombros hacia las orejas con la energía justa para levantar el peso de una pluma que tienes colocada en cada uno de ellos. Sientelos subir ligeros y caer suaves para volver a su sitio ¿Hay diferencia en ellos despues de repetir este movimiento 6-8 veces?
  • Pues ahora combínalo. A la vez que mantienes esa cabeza alta como un globo que asciende, mueve los hombros ligeros arriba y abajo varias veces. Deja que desciendan suaves.

floating-head

Observa ahora tus hombros y tu zona cervical. ¿Notas mayor longitud en tu cuello? ¿Sientes más sueltos y libres tus hombros? ¿Has encontrado la posición alineada y libre de tensión? Pues enhorabuena. Ya tienes una manera más de encontrar alivio cuando pases demasiadas horas frente al ordenador.

Si te interesa este tema haz una búsqueda en google sobre Método Franklin. Es realmente interesante y daría para unas cuantas entradas pero hoy no me puedo enrollar más. Incluso se encuentran artículos relacionados con cómo aplicarlo al Pilates.

Los instructores de Pilates tenemos distintas herramientas para conseguir mejorar el movimiento del alumno: la demostración visual, corrección con las manos y el uso de la palabra. Entre las virtudes de un buen instructor creo que debe estar la economía en el uso del lenguaje. Las imágenes ahorran muchas palabras y son muy directas ¿Cual es la clave? Que sean significativas.

La sensación de subir la cremallera de unos vaqueros muy ajustados y esa acción de recoger tripa para que abrochen es algo que mi hermana captó a la primera y yo no ¿Por qué? Porque yo nunca he usado unos vaqueros ajustados. De ahí que no todas las imágenes sirven en todos los casos.

Las personas se mueven como lo entienden. El instructor tiene que ser un facilitador, el que dé soluciones, la persona que consiga que al alumno le resulte fácil lo que antes consideraba difícil. Las imágenes son un recurso magnífico para conseguirlo. No hay alumno torpe sino instructor sin recursos. Si no terminas de dar en la tecla haz que lo entienda de otra manera, quizá una imagen puede ser lo que te ayude.

Y tú ¿Todavía no utilizas las imágenes?

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11 thoughts on “Pilates: Si Puedes Imaginarlo, Puedes Hacerlo

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