#saludaalrunner

Si querías la ración semanal de Pilates te recomiendo que leas este artículo porque yo hoy, cambio de tercio.

Quizá porque las últimas semanas ando un poco más ocioso, tal vez porque mi mente ha dejado de estar en “modo Pilates” 8 horas al día; porque a pesar de que falta poco más de una semana para que sobrepase los  límites de mi zona de confort no termino de hacerme a la idea y centrarme, parece que llegan a mi cerebro otro tipo de estímulos que habitualmente pasan desapercibidos. Continue reading

7 Secretos que No te Contó tu Instructor de Pilates.

Ya he hablado por aquí en múltiples ocasiones de las virtudes del Método Pilates. La utilidad de su práctica, las razones por las que deberías incorporarlo a tu entrenamiento y por qué te recomiendo probar una actividad diferente cuyos beneficios no son solamente a nivel físico, sino también cognitivo y psicomotor. Pero hoy te voy a contar algo que posiblemente nadie te dijo antes… O al menos siendo parte interesada.

secreto

Todos pretendemos “vender nuestra moto” y muchos no se ponen colorados incluso si para ello necesitan decir que la del vecino es más fea que la suya. Creo que es el momento de confirmarte algo que sospechabas: El Pilates tampoco es la panacea. Es por ello que existen algunos aspectos que puede ser que hayas escuchado y que cuanto menos, admiten matices:

1. El Pilates no es la mejor opción si quieres adelgazar.

O al menos con su práctica 60 minutos/ 2 veces por semana no será mejor opción que caminar, montar en bici, correr, por poner algún ejemplo. O no tendrá una influencia tan directa en tu peso como que controles tu alimentación.

Si tu prioridad es perder peso, equilibra tu dieta y busca actividades donde tu frecuencia cardíaca aumente y notes que tu respiración se acelera impidendo que puedas hablar cómodamente mientras las realizas. Ése es el nivel de intensidad óptimo. En Pilates el objetivo no es quemar calorías sino aprender a utilizar tu energía de manera eficiente.

Domina la técnica; No quemes tu energía, úsala.

2. El Pilates no es la mejor actividad para niños.

Que sea una práctica indicada para tí, con la que disfrutas y te hace sentir bien, no tiene porque serlo para tus hijos. De la misma manera que cuando quieres que vean un vídeo no les pones tu película favorita o tratas de que lean la última novela que terminaste ¿No crees que hay actividades más divertidas, creativas o estimulantes para ellos? Déjales que jueguen, déjales que sean niños.

Pilates para niños ¿La mejor opción?

3. El Pilates no es infalible.

Hay personas que lo probaron y no les ha sentado bien la clase si padecían lesiones, dolores o molestias previos. La tensión en los hombros o molestias en el cuello pueden darse en el inicio. Si bien, has de tener en cuenta que cuanto más numeroso sea el grupo, con mayor dificultad, se podrá adaptar a tus necesidades. Hay varias opciones y no todas son iguales. Busca la que se adapte a tí.

Pilates: distintas opciones un único objetivo.

4. Si has pasado de los 30, tu cuerpo va a peor.

El día a día desgasta. Y en la gráfica que marcaría nuestra vitalidad, la línea es descente. En tu mano está dejar que ese descenso sea en picado o controlado. Deja de preocuparte por tu imagen o cómo pueden percibirla el resto y céntrate en tí y mejorar tu capacidad de movimiento. Tu cuerpo no siempre va a lucir igual pero siempre te dará la oportunidad de disfrutar de él si lo cuidas.

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5. Nunca vas a dominar el método.

Las posibilidades de movimiento de tu cuerpo y los ejercicios son infinitos. Y el control absoluto del cuerpo no existe. Siempre hay margen de mejora, aspectos de tu técnica por pulir, una nueva propuesta, un nuevo reto. Y eso es lo bueno. Hasta los grandes maestros, deportistas o bailarines siguen aprendiendo, practicando, entrenando… El Pilates no es una clase de gimnasia sino un continuo proceso de aprendizaje.

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6. Si lo encuentras demasiado difícil en algo está fallando tu instructor. Demasiado fácil, en algo estás fallando tú.

No hay alumno torpe sino profesor sin recursos. El profesor debe ser un facilitador que ayude a que resulte fácil lo que antes era difícil. El alumno con su atención, concentración, constancia y esfuerzo debe corresponder… y no siempre es sencillo.

7. Si tienes la sensación de que el Pilates es caro probablemente tengas razón.

Si las clases que recibes en grupos reducidos no se diferencian a la que diste en un grupo numeroso, entonces es caro. Si las clases que das en un estudio son iguales a las que diste en el gimnasio, no pagues más por ellas. Si no te sientes mejor desde que practicas Pilates, es caro. Si las clases de Pilates no te aportan un extra, en relación a otras actividades que hayas practicado no pagues un extra. Pero también te digo que cuando des con un estudio o profesional que no sólo cumpla, sino supere tus expectativas, mejore tu salud y te ayude a conseguir nuevos retos no lo percibirás de esa manera.

¿Por qué son tan baratas las clases de Pilates?

Sospecho del que me cuenta que cualquier cosa es beneficiosa siempre y para todo el mundo en todos los casos. Mi sospecha se eleva a la enésima potencia cuando además tratan de convencerme utilizando palabras tan “técnicas” como incomprensibles para justificarlo. Los beneficios del Pilates son de sobra conocidos por los que habitualmente me leéis aunque no es lo único, lo mejor ni lo que solucionará todos los problemas en todos los casos. Habrá quien me considere un hereje de la profesión, aunque yo creo que si tratas de venderlo así eres un comercial interesado en lugar de un profesional de la actividad física.

Y tú ¿Guardas algún secreto que nos quieras contar?

¿Y si Salimos de la Zona de Confort? Why not Australia?

Tras pasar un verano viendo como el resto disfrutaba de sus vacaciones llega mi momento. Sí, ahora me toca a mí. A pesar de que la pasada semana te hablaba del inicio del curso y la importancia de establecer objetivos para planificar el año, yo éste curso lo empiezo a pie cambiado. Y es que este verano hice como el que va al típico restaurante cutrecillo de menú en un pueblo perdido, pero que se come de lujo y la cantidad nunca es un problema (en Asturias pasa mucho y son mis favoritos). Si vas de nuevas no puedes evitar repetir del primer plato porque lo encuentras espectacular, para probar ya con la tripa llena el segundo y, cuando te van a ofrecer los postres dices: – No puedo más. No me entra nada…- Mientras ves que sacan una fuente de arroz con leche espectacular. De manera que ahora entiendes a los que comían prudentemente, desechando la opción de repetir y se resevaban sabiendo lo que les esperaba al final.

Pues llevaba tiempo esperando mi momento del postre. Poder llevar a cabo algo que tenía en mente los últimos años. En la entrada “No sólo Why not Pilates” además de reunir los artículos que había escrito en otras web a lo largo del curso pasado, ya te avanzaba algo. Te hablaba de un viaje que en principio durará 3 meses que se iniciará a primeros del mes que viene hasta finales de año y que una vez más me servirá para descubrir que hay más allá de mi zona de confort.

fuente: javiolmo.es

fuente: javiolmo.es

Salir de la zona de confort o simplemente “exponerse”.

Por mucho que avance la tecnología, el ser humano realiza a lo largo de las generaciones prácticamente los mismos comportamientos. Solo que los va denominando de manera diferente. Y esto se ve especialmente en los últimos años donde necesitamos consumir nuevas marcas, sin importarnos demasiado si en ocasiones el producto es el mismo. Ya hablamos en un post anterior cómo algo tan simple como “salir a correr” hemos pasado en pocos años del footing, al jogging, al running. Con sus variantes como trail running, barefoot running… Y esta mañana no podía evitar una carcajada al leer “¿Es necesario ponerle nombre a correr con tu perro?” Pues parece que sí y lo llaman Canicross.

Pues si te paras a pensarlo igual que le sucedía al hombre primitivo al salir cada día de la cueva tú te has visto en la obligación en multitud de veces de salir de tu “zona de confort” o exponerte y gracias a ello has llegado al punto en el que te encuentras en este instante. Que no es más ni menos, mejor ni peor: es el tuyo. Y lo bueno es que si no estás satisfecho con él, lo puedes cambiar… incluso a mejor ;-).

Y esto no se trata de terminar un ironman, hacerte millonario o viajar a la luna. El ejemplo más evidente me lo encontraba esta semana con una alumna que con sus “cincuenta y…” habiendo tenido diversos problemas de salud y alguno de ellos reciente, me contaba que había decidido que ya era hora de aprender a nadar: Se acababa de apuntar a clases de natación ¡Olé! De verdad que lo admiro. Hay muchas razones por las que no hacerlo pero ella ha decidido ponerse a prueba EXPONERSE.

¿Por qué exponerse?

Todos nos exponemos, hasta el más prudente o aparentemente estático. Lo que diferencia cuando te has expuesto más o menos precisamente son las razones que tenías (o no) para hacerlo. Se me ha ocurrido hacer repaso tres situaciones en las que me ha tocado exponerme y seguramente en alguna te reconozcas.

  • Por necesidad o perseguir algo que realmente quieres. En muchos casos son situaciones no buscadas sino en las que te encuentras y no eres consciente de haberlas hecho frente hasta que las has pasado. Como no sabes muy bien a lo que te enfrentas, simplemente lo haces.

Tras no pasar dos veces las pruebas para entrar en el Inef de Madrid. De rebote y después de que varias personas rechazaran su plaza me admitieron “in extremis” para estudiar en la Facultad de Ciencias del Deporte en la UCLM, en Toledo. Yo soy de Villalba (Madrid), allí vivía y se me hacía materialmente imposible pagarme un piso en Toledo y aunque mis padres me ayudarían, consideraba que no debían ser ellos quienes cargaran con mis malas decisiones. Para mi sorpresa había un abono transporte (E2 no sé si existirá) que por 60 euros al mes me permitía ir a Toledo y volver cada día en transporte público ¡El presupuesto cuadraba! El único problema es que por combinaciones tenía que salir de casa a las 5:20 de la mañana para entrar en clase a las 9. Ahora dudo de que fuera capaz de pasar un curso entero así. Entonces me pareció una gran oportunidad y la tomé.

Eso sí, imaginad mi cara cuando el profesor “por circunstancias” no aparecía o cuando alguna profesora con actitud de maestra de primaria apuntaba mis retrasos con la amenaza de que su acumulación me supondría suspender la asignatura porque “no le importaba mi vida”. Eso me ayudó a entender que las excusas quedaron en el instituto.

  • Abrir tu mente o tratar de entender. Ante algo que desconoces, no terminas de entender o directamente que rompe tus esquemas la respuesta más humana es ser desconfiado, reacio e incluso negacionista. Creo que porque es más cómodo mirar para otro lado que tratar de acercarte porque en un medio que no dominas te sientes incómodo, sin recursos. Y esa sensación nunca gusta.

Por esta razón estuve un año de formación como terapeuta de Shiatsu. Desconocía por completo la disciplina pero la experiencia de una persona muy cercana a mí y a quien admiro, me hacía ver que tenía que ser una formación útil. Me hablaban de medicina china, meridianos tradicionales, canalizar energía… Conceptos que no entendía y que a día de hoy todavía se me escapan. Pero me llevé la manera de entender el cuerpo como una globalidad. Aprendí a realizar nuevas movilizaciones, estiramientos, presiones… a utilizar mis manos de manera diferente. Me llevé herramamientas que utilizo y me han ayudado en mi trabajo. Una ventana quedó abierta aunque decidí que en ese momento mi camino no iba por ahí.

Es necesario de vez en cuando sentirte torpe. Es una gran cura de humildad que te hace recalibrar dónde estás y dónde te mueves. Además de que te exige estar despierto. Sentirte con el culo al aire te enseña mucho de tí.

  • Por probar… No todos son decisiones de vida o muerte. Hay ocasiones en las que simplemente observas algo que te resulta interesante y lo pruebas ya que pierdes poco. Y esto parece obvio y simple pero donde tú sólo ves un escalón hay quien ve una muralla.

Cuando comencé este blog, seguía otros que me parecían de gran utilidad y observaba que relacionados con el Pilates había pocos y menos aún que no cayeran en los tópicos habituales de: Pilates para perder peso, la actividad femenina ideal… Entonces me cuestionaba si mi visión podría interesar a alguien. Eso me originaba grandes quebraderos de cabeza, hasta que leí a Carlos Bravo decir que: tranquilo, “de inicio nadie te leerá mas que tu madre y cuatro amigos”. Además de que a escribir se aprende escribiendo, probando distintos formatos, temas… Y el peor post es el que no escribes. Mientras iba probando semana a semana me fui aficionando. Y así han pasado 52 viernes: un año.

¿Por qué Australia? No sé… por necesidad, por abrir mi mente, por probar… Porque cuando llevas mucho tiempo con algo en la cabeza soy de los que piensa que tienes que ponerte a ello. Siempre hay muchas razones para dejar de hacerlo pero muchas veces no más que las razones para intentarlo.

Lo que sí tengo claro es que con 31 años tengo la obligación de tener más proyectos que recuerdos sólo tiene que venir acompañado de ganas y determinación para hacerlo. Y lo más importante, la tranquilidad de que si las cosas no se desarrollan como tengo pensado siempre habrá una opción B o C… hay todo un abecedario. Por suerte: casi todo tiene solución y casi nada es para tanto.

Esperar a ver si pasa o “hacer que suceda”. Hay quien habla de seguir tu instinto y mira que suena bien. Aunque… a mí me da que es cabezonería.

Y tú ¿Qué razones tienes para salir de tu zona de confort?

Pilates: Empieza el Curso ¿Cómo Planificar mis Objetivos?

Algunos dicen que es enero pero yo creo que definitivamente, septiembre es “el lunes” de los meses. Y hay dos maneras de afrontar un lunes: con la mentalidad del que no quiere enterarse de que el fin de semana terminó o con las ganas del que comienza algo, un nuevo reto. Al que mira de frente y con determinación porque sabe que lidiando con las dificultades que le depara saldrá con mayores recursos y fortaleza.

Si practicas Pilates y haces retrospectiva en relación a cómo estabas hace un año por estas fechas tienes que apreciar que algo ha cambiado, que existe una evolución. Y no me refiero sólo a que has aprendido nuevos ejercicios, que también, sino que sientes que tu relación con tu propio cuerpo y su movimiento ha cambiado. Que lo entiendes, lo controlas y lo usas de manera diferente.

Si eres instructor tienes que sentirte responsable de que esa evolución exista. Con alumnos que se inician es más sencillo porque los cambios en esa fase son más evidentes. Pero seguramente tienes alumnado veterano, que ya llevan años, incluso algunos más que tú. Han pasado por varios profesores y saben lo que quieren. No les vale que les des “una clase más”, son exigentes y precisamente son ellos quienes te harán evolucionar.

Es muy bonito pensar que a lo largo del curso todo va a ir fluyendo de manera natural para que, alumno e instructor de manera mutua encuentren el camino y la dirección correcta. Además de ser bonito da menos trabajo y suena genial cuando lo dicen los gurús. Pero ellos tienen decenas de años de experiencia a sus espaldas. Así que, como tú y yo no lo somos nos va a tocar planificar. ¿Por donde empezamos?

1. Conoce a tus alumnos.

Posiblemente no en todos los casos tienes la posibilidad de establecer una relación directa con el alumno. Especialmente si das clase a grupos y éstos son numerosos. Pero tan importante como llamar a cada uno por su nombre (es fundamental. Sí, tienes que saberte todos – Pero tengo muchos – ¡TODOS! Ellos se saben el tuyo) y conocer qué posibles molestias, lesiones previas o patologías tienen es saber que les ha motivado a empezar a ir contigo a clase.

Una manera sencilla y clásica de conocer mejor a tus alumnos es pasándoles una ficha donde, además de confirmar que son aptos para realizar actividad física, conozcas algo sobre su estilo de vida: si pasan mucho tiempo sentados, si practican alguna actividad deportiva, experiencia previa…

Como te decía anteriormente, tan importante como conocer sus lesiones o patologías es conocer sus motivaciones y sus expectativas para acudir a tus clases.

Otra manera igual de sencilla y menos habitual es aprovechar las posibilidades del mundo 2.0 para crear un vinculo de comunicación que vaya más alla de las clases: un foro, un grupo de facebook o puede ser la excusa para empezar tu blog. Eso no significa que tengas que estar conectado 24 horas pero ¿No puedes dedicar a tus alumnos una hora semanal? Por supuesto, no se te ocurra crear un grupo de Whatsapp que en lugar de ganar alumnos, igual los pierdes.

2. Establece qué objetivos quieres alcanzar con los alumnos

Mucho más sencillo de nuevo en clases individuales aunque igualmente posible cuando hablamos de clases de grupo donde en la mayoría de los casos los niveles son heterogéneos. Establecer un objetivo por alumno puede resultar materialmente imposible y poco realista pero sí puedes establecerlos de manera general. Cuando hablo de objetivo general NO me refiero a:

  • Conseguir llegar a ejecutar tal o cual ejercicio. Recuerda que los ejercicios, a pesar de que suponen un reto para el alumno, no deberían ser un fin en sí mismo sino un medio para aprender a moverse de manera eficiente.
  • Desarrollar capacidades físicas básicas. El Método Pilates no es un entrenamiento. Trabajar la fuerza o flexibilidad de manera aislada no tiene demasiado sentido en una clase de Pilates. La mejora de estas capacidades debe ser una consecuencia no un objetivo.
  • El desarrollo de manera independiente de un principio de Pilates. Los principios del Método tienen que estar integrados y no trabajados de manera aislada. Las variaciones nos ayudan a poner el foco de atención en uno u otro aspecto, pero sin dejar de lado el resto.

Cuando hablo de objetivo general me refiero a un aspecto funcional a tratar, que el alumno puede entender claramente porque es significativo en su movimiento diario. Por ejemplo uno que me había propuesto para el pasado curso fue: Entender y mejorar el funcionamiento de los pies. Y me pareció interesante por razones que ya has leído en posts anteriores:

Otros objetivos funcionales podrían ser:

Encontrar la posición alineada y ser capaz de mantenerla en diferentes situaciones; entender las distintas posibilidades de movimiento de la columna, así como los propios límites; mejorar la movilidad de la cadera, controlar el movimiento de los hombros sin tensión

3. Evalúate como instructor.

Establece tus puntos fuertes y puntos débiles. No eres objetivo evidentemente pero puedes pedir opinión a otros compañeros o alumnos de tu confianza.

  • ¿Cómo utilizas los recursos propios del instructor? La voz, el uso de las manos, las demostraciones visuales.
  • ¿Sabes utilizar el material (si lo tienes) a tu alcance? ¿Le sacas todo el partido? ¿Hay material disponible que no utilizas? ¿Por qué?

Recupera un manual de tu primera formación y dale un repaso completo.

  • ¿Puedes ejecutar todos los ejercicios? Ese puede ser un buen objetivo para este año, que cada vez sean más los que puedes llevar a cabo.
  • En relación a tus ejecuciones ¿Qué tal desarrollas los ejercicios? Lo tienes fácil, sólo tienes que grabarte para pulir tu técnica.

Ahora que tienes las fichas de tus alumnos

  • ¿Conoces todas las patologías, lesiones o dolencias que figuran en ellas? ¿Sabrías decir qué movimientos serían los más indicados para mejorarlas? ¿Cuáles deberías evitar?

Evalúate pero escribe todo. Que las palabras y lo que uno piensa “se lo lleva el viento”. A ese papel tendrás que remitirte a final de año. Que éste curso no sea uno más para tí. Ahora lo ves lejos pero los meses vuelan. Que cuando el verano se acerque y vuelvas a autoevaluarte sientas que te vas acercando un poco más a la mejor versión de tí mismo.

Aunque seamos realistas, esto se trata de tener alumnos y que se queden. Muchos te darán sólo una oportunidad y no puedes fallar. Debes superar sus expectativas con cada clase y mantener ese nivel durante todo el curso.

Si de verdad eres un profesional de la Actividad física estarás con las pilas cargadas, aprovecha esa energía para planificar que el cansancio llegará pero tu motivación se tiene que mantener arriba. Eso te convertirá en un mejor instructor y como consecuencia mejorarán no sólo tus clases, sino la vida de tus alumnos.