“El Método Pilates y Yo”: La experiencia del alumno.

De nuevo volvemos a tener visita. Como ocurrió hace hace unas semanas cuando vimos el Pilates desde la perspectiva del entrenador personal, hoy nos aportarán otra visión distinta. Y te interesará tanto si eres practicante, porque te verás reflejado en muchos aspectos; como si lo tuyo es enseñar el método porque desde mi punto de vista es la referencia que más te enseñará y te hará progresar. Es una opinión que tenemos cerca pero que no siempre valoramos como merece: La visión del alumno. En este caso una alumna con muchos años de experiencia y conociendo el Pilates en distintos “formatos”. Que ha pasado por varios monitores de diferentes escuelas y conocedora del trabajo que se desarrolla en distintos estudios de Pilates, por lo que nos aportará una visión que yo no te podía dar. La experiencia de una alumna, la experiencia de Sonia.

dudandoEl Pilates y yo

Me pregunto cómo he acabado escribiendo y compartiendo mis experiencias sobre el Pilates. Pues bien de la misma forma que empecé mi primera clase o mi relación con el método, de la mano de una persona que me habló de ello con tanto entusiasmo y pasión que no pude evitar probarlo. Me abrió una ventana que no he podido cerrar. Llevo desde septiembre de 2007 practicando Pilates, ahora tengo 35 años: corro, juego al pádel, hago surf (cuando el sol calienta) sin ninguna lesión que me limite.

1. Los inicios.

Recuerdo ir a mi primera clase con la incertidumbre de no saber muy bien que iba a hacer ni cómo me iba a sentir. La clase era individual, yo sola ante el peligro. Tras una breve conversación con el profesor acerca del tipo de trabajo que tenía, si había sufrido alguna lesión, si practicaba algún deporte… me vi tumbada en una especie de camilla con barras, el famoso Cadillac. Salí con la sensación de saturación, demasiadas cosas que hacer a la vez y con una persona tan pendiente de ti que no quería hacerlo mal. Estaba agotada pero también con una sensación distinta que antes no había experimentado y que tampoco sabía explicar. Después de cuatro clases individuales aún seguía con incertidumbre pero con ganas de hacer más ejercicios a pesar de que activar el transverso y moverse eran cosas que no parecían poder hacerse a la vez. Una vez realizadas estas sesiones individuales, pasabas a clases de grupo.

Era la persona más joven y me sentía algo extraña. Recuerdo que pensaba “esta gente dirá ¿Esta chica por qué estará aquí? ¿Qué lesión tendrá?”. Una cosa me resulto curiosa fue el hecho de que hubiera dos hombres en el grupo. Éramos seis y todos estábamos empezando. A veces tras las clases pensaba que el Pilates no era para mí , a veces me molestaba el cuello, creo que porque me tensionaba demasiado, se me olvidaba la respiración… Mi profesor me decía “respirar es importante para vivir” y yo sin ser muy consciente aguantaba la respiración cuando se complicaba la serie.

Poco a poco fuimos convirtiéndonos en un grupo que progresaba, se divertía y mejoraba en sus dolencias. En mi caso también ya que, tenía un trabajo con una carga física importante y mis contracturas habituales mejoraban y no sentía tanto peso en mis hombros. Era muy común que comentásemos cuando terminaba la clase tener esa sensación de sentirnos más altos y de que caminábamos más rectos o al menos así nos parecía a nosotros.

2. Suelo, máquinas y Pilates en suspensión.

En este tiempo de práctica de Pilates he podido probar distintos materiales y formas de realizar los ejercicios.

  • Pilates suelo. Estuve más de un año sólo haciendo Pilates sobre colchoneta. Además utilizábamos el aro, el fitball, el rulo o diferentes pelotas. Materiales que a veces ayudaban y otras te ponían en serias dificultades. Personalmente y según mi experiencia empezar por el trabajo de suelo es necesario para mejorar la técnica e ir evolucionando en los ejercicios. Pensaba que algún día los haría perfectos y sin esfuerzo pero todavía me siguen pareciendo difíciles muchos de ellos. Yo miraba de reojo unas máquinas que teníamos al lado pero que nunca usábamos: los reformers.
  • Pilates máquinas. Fue al año siguiente cuando empezamos a utilizarlos. Me encantaban aquellas correas y los muelles pero la dificultad iba en aumento y la variedad de ejercicios parecía infinita. Posteriormente llegaron las unidades de pared, así que combinábamos éstas con los reformers. Pero todavía hubo más novedades, las sillas. Disfruto del reto que me supone esta máquina. Sin duda para mí la de mayor exigencia.
  • Pilates en suspensión. Cuando pensaba que ya lo había visto todo, oí hablar de algo así como el aeropilates, así que tenía que probarlo. Los ejercicios en esa especie de columpios volvían a hacerme sentir como nueva. Alucinaba con las posiciones invertidas y las sensaciones que me producían. Siempre he pasado muchas horas de pie y con las inversiones sentía la sangre retornar por mis piernas como cuando bebes un vaso de agua en verano tras una carrera bajo el sol.

En principio iba dos horas a la semana. Tuve épocas de tres horas y llegué a tener la suerte de poder ir cuatro días. Algunos pensarán que era demasiado pero ha sido uno de los momentos en que me he sentido más en forma.

3. Otras experiencias en torno al Pilates.

A lo largo de estos años he podido ir ampliando mis conocimientos sobre el método y experimentar cambios en mi cuerpo. En el día a día la musculatura se va cargando y acumulando tensión, además si practicas otros deportes como es mi caso, las clases de Pilates son un complemento perfecto. Equilibran mi musculatura y me hacen sentir bien. Además he podido participar en otras experiencias en torno al Pilates:

  • Seminario de respiración impartido por Gideon Avrahami. Para mí fue un lujo asistir a ese curso y aprender lo que significaba exactamente moverse desde la respiración. Sin duda mi forma de entender el Pilates volvió a dar un giro, parece que esto siempre tiene un paso más.
  • Seminario Pilates para corredores. Este último año, y al haberme dejado contagiar por la fiebre del runnig, pude asistir a esta formación impartida por Manuel que me resultó muy útil para entender cómo yo misma podía aplicar determinados ejercicios en casa antes o después de salir a correr. Además ahora tengo en cuenta cuestiones en las que antes no me paraba como la alineación y la postura. Incluso el trabajo de pies tiene una dimensión que desconocía y siendo sincera diré que me ha resultado realmente útil para permitirme el lujo de lucir unos bonitos tacones sin consecuencias porque estoy preparada para estar horas con ellos. Antes sufría.

Cada viernes a las 12:00 yo también tengo una clase extra de Pilates. La que nos imparte Manuel en este blog. Me ha encantado poder contar mi experiencia en “mi camino hacia el movimiento eficiente” ;-). Algunos ya me habréis visto en algún seminario o en el vídeo del trabajo abdominal. Para mí, incorporar conceptos que aquí también leo como tensión justa, menos es más…. han sido esenciales para seguir profundizando en el método.

Puede que te identifiques con lo que aquí te cuento o sigas pensando que el Pilates no es para tí. Pero yo te diré una cosa: definitivamente esta técnica forma parte de mi vida. Así que tomo la frase de Manuel para preguntarte también a ti:

Why not Pilates?

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2 thoughts on ““El Método Pilates y Yo”: La experiencia del alumno.

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