¿Por qué 7 Años Después Sigo Pensando que el Pilates Es lo Mío?

Tengo una teoría, tal vez poco fundamentada pero basada en algo que he venido observando los últimos años. De la misma manera que las mujeres personas a partir de una edad desarrollan una tendencia a quitarse años de encima (tampoco muchos, que no se note, 3 o 4), el profesor de Pilates desarrolla una tendencia a añadirse esa cifra, en años de experiencia.

El método Pilates es una actividad relativamente nueva. No sé por qué, pero diría que hace 10-12 años no habría más de 20 instructores formados en España. Y además por esa época las formaciones eran de verdad. Completas, con enorme cantidad de horas y no cursos de fin de semana que son los que más han proliferado posteriormente. De manera que la mayoría de ellos, tras formarse empezaban a romper esquemas introduciendo esa extraña actividad en centros deportivos o en sus propios estudios. Una actividad marciana de la que nadie había oído hablar y que se desarrollaba con esas máquinas que más que para la mejora de la salud y el movimiento, parecían elementos de tortura .

Pues bien, no sé si te habrá pasado a ti lo mismo, pero haz la prueba: pregunta a tu profesor, o a tus compañeros en la próxima formación… A no ser que estés en un curso de iniciación, el 80% de instructores te dirán que llevan más de 10 años en ésto. Como te digo no sé si es una impresión propia. Sobre todo lo sabrás si eres uno de los que abrieron brecha en esa época.

Haberme permitido estar unos meses fuera de juego me ha ayudado a descongestionar mi cabeza del “modo Pilates” habitual y contemplar la actividad de manera distinta. A pesar de que siempre ha estado presente, tanto en las entradas semanales de cada viernes a las 12:00 (sé que soy muy pesado con ésto pero es para los nuevos 😉 ) como por la posibilidad de recibir, impartir e intercambiar clases los últimos 3 meses en Australia, con monitores con enfoques diferentes recibiendo clases que me han encantado y otras en las que por mucho que miraras el reloj el tiempo no pasaba.

BCxa6ebCEAAXvvR.jpg largePues bien, esta  semana, la primera tras mi vuelta me ha resultado un “volver a empezar” donde te reencuentras con compañeros y alumnos y esto acompañados de la motivación extra que supone siempre el comienzo del nuevo año ha hecho que volviera a apreciar porqué realmente me gusta esta actividad que llevo desarrollando los últimos diez años siete años.

Porqué sigo pensando que el Método Pilates es lo mío.

  • Porque es una actividad que se vuelve más completa pero no más sencilla con su práctica. Como se dice en este artículo, el Pilates es un método en el que, en la medida en que profundizamos, somos más conscientes de nuestras limitaciones. Pero como dice también, tendremos día a día la sensación de que su práctica se vuelve más completa al entender mejor la actividad y eso, nos motiva y nos hace sentir mejor.
  • Porque el Pilates mejora mi práctica deportiva. Cada vez que pruebo una disciplina deportiva nueva tengo la sensación de que conocer mi cuerpo a través de Pilates me hace entender mejor cómo desarrollarla y los aprendizajes son más rápidos.
  • Porque las clases son un espacio de aprendizaje permanente tanto para el profesor como para el alumno. De cada clase que impartes siempre aprendes algo. Un consejo que me dieron una vez y que lo tomé para mí es que el profesor de Pilates debe ser egoísta y llevarse siempre algo de cada clase, un nuevo aprendizaje. Si caminas siempre sobre seguro sobre lo que ya dominas, no evolucionas. Y tus alumnos tampoco.
  • Se establece una relación en la que alumno e instructor deben caminar a la par. Es muy satisfactorio cuando el alumno te manifiesta tener la sensación de que ha llegado a realizar un ejercicio concreto gracias a tu orientación.  De que tenía dudas de inicio pero confía en tí. Pero esto sólo ocurre cuando proporcionas el ejercicio justo, al tiempo justo, a la intensidad justa con la correcta progresión .
  • Porque a pesar de que las clases mejorarán tu fuerza y equilibrio muscular, en una clase de Pilates no vas simplemente a entrenar sino a mejorar tu movimiento. El incremento de tu bienestar y condición física es consecuencia de la correcta aplicación de los principios y mejora de la técnica.
  • Porque me permite desarrollar lo aprendido en la universidad. He de confesar que renegaba mucho de mis años en la facultad, donde estudié CC. de la Actividad Física y el Deporte, al considerar que poco me había ayudado a nivel laboral. Ahora cada vez recurro más a libros y recursos que entonces no valoraba apuntes de: biomecánica, competencia motriz, metodología, didáctica… Dicen que el saber no ocupa lugar y a veces te sorprendes de que finalmente aquello que estudiaste sin entenderlo cobre sentido.
  • Porque si eres abierto de miras siempre surge una nueva formación que hará que cambie tu enfoque para cuestionarte todo lo que estabas aplicando con anterioridad. Y esto  es una faena en principio, aunque rápidamente se vuelve un reto. Considero que quien repite las clases que desarrollaba hace un par de años tiene un problema que se llama estancamiento y apuesto a que en lugar de disfrutar de las clases presenta los síntomas del instructor quemado.
  • Porque puedo pasarme el día descalzo. Esto es una cuestión que me viene de crío. Tengo una aversión al calzado, que hace que cuando estoy en cualquier sitio y me siento cómodo, las zapatillas se salgan de mis pies inconscientemente. Además ya te he contado alguna vez que desde que descubrí el barefoot running y sus beneficios con más razón. De niño nunca habría imaginado que existiera un trabajo en el que pudiera permanecer la jornada descalzo.
  • Porque tienes la posibilidad de mejorar la vida de las personas. Y esto me lo dijo esta semana un alumno que es dentista. Me decía que cuando terminó medicina, empezar a trabajar en una clínica dental era como bajar a 2ª división. Y esa sensación la tuvo hasta que un compañero le dijo: “Tú no pones prótesis dentales, tú mejoras la vida de las personas ¿O no ves la sonrisa de la gente al salir de la consulta?”

Eso es algo que me gusta pensar. No doy clases de Pilates. Contribuyo a mejorar la vida de mis alumnos.  Y la mayor prueba de ello es la sonrisa en su cara al terminar. Y eso… no tiene precio.

Y tú, ¿Por qué sigues pensando que el Método Pilates es lo tuyo?

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4 thoughts on “¿Por qué 7 Años Después Sigo Pensando que el Pilates Es lo Mío?

  1. Pingback: 20 Cosas que Nadie me Contó cuando Empecé como Instructor de Pilates | Why not Pilates?

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