PILATES con Mayúsculas. Aporta ese “Algo Más”

A diferencia de lo que ocurría hace unos años, quien más quien menos ha escuchado hablar ya del Método Pilates. Aunque llegan cada semana alumnos nuevos que cuando les preguntas qué conocen del método, siguen diciendo que más bien poco o nada. Aún hay quien sigue hablando del Pilates como una actividad de moda, aunque el  hecho de que se haya instalado en la gran mayoría de municipios y ciudades desde hace más de 10 años evidencia que en su momento llegó para quedarse y creo que lo consiguió por su versatilidad. Por tener la capacidad de adaptarse y dar respuesta a las necesidades de personas con distintos objetivos, intereses y condición física. Pero como cualquier disciplina que se populariza y se pretende ofrecer en la mayor cantidad de lugares, hace que, en ocasiones,  se hayan tomado determinados atajos que, impide ofrecer  ese “algo más” propio del Pilates, difícil de definir pero que quien de verdad ha recibido una clase de Pilates conoce.

Sin título

Y ese “algo más” no tiene que ver con:

  • Que sea realizado con máquinas u otro tipo de implementos. Las máquinas de Pilates aumentan las posibilidades ya que, facilitan o aumentan el reto en función de la necesidad del alumno. Si bien, el Pilates mat (sobre colchoneta) permite múltiples posibilidades de movimiento en los diferentes planos, utilizando el propio peso del alumno como resistencia. La existencia de las progresiones en los ejercicios hace que igualmente, pueda ser idóneo para la persona independientemente de su nivel de fitness o condición física.

Sesiones individuales, clases reducidas, clases colectivas… Ya te conté en un post anterior que existen distintas opciones en busca de un único objetivo común.

  • Tampoco considero que sea una cuestión de ser más fiel al método original. Cualquier persona que conozca el método, entenderá el valor del trabajo desarrollado por Joseph Pilates a mediados del pasado siglo. Aunque de la misma manera se entiende que, ningún fabricante de coches presumiría de que la calidad de su nuevo modelo lo define cuánto se parece al diseñado originalmente por Karl Friedrich Benz en 1886 (bendita Wikipedia) sino por las nuevas mejoras que te ofrece, producto de la investigación y el desarrollo.

No obstante sigue habiendo quien es más partidario de la tradición que de la evolución como te conté en esta entrada.

  • Ni creo que tenga que ver con la experiencia del profesor. Aunque como en cualquier disciplina la experiencia es un grado, no debemos pensar que, porque un profesor de Pilates tenga una trayectoria corta, no va a tener la capacidad de responder a las necesidades del alumno. Ninguno nacimos enseñados y todos tenemos un conocimiento limitado en función de con quien se nos compare. Si el profesor menos experto tiene una formación adecuada, le habrán hecho consciente de sus limitaciones, de las dificultades que se encontrará en sus clases y cómo resolverlas.

Hay maneras de saber si el profesor que tienes delante puede responder a lo que buscas como realizar alguna de las preguntas que puedes leer en este artículo.

¿Cómo ofrecer algo más?

Creo que en Pilates o en cualquier otra disciplina basada en el movimiento, ofrecer ese “algo más” está relacionado con la capacidad que tenga el profesional de responder, no sólo a la necesidad inherente al ser humano de moverse (eso lo pueden conseguir ellos mismos), sino poder dar respuesta al cómo, por qué o para qué. Y muchas veces esto lo definen algunos matices que marcan diferencias.

  • “Inspira-espira” o INTEGRAR LA RESPIRACIÓN en el movimiento.

Que la respiración debe formar parte del movimiento es evidente porque sin respirar sería inviable el Pilates… y la vida. Pero que marquemos todo el tiempo la respiración ¿Facilita o dificulta la tarea a los alumnos? Es importante enseñar cómo la inspiración facilita la extensión de la columna o la exhalación profunda conecta con el suelo pélvico, por ejemplo, pero ¿Es necesario mencionarlo en todas las repeticiones de todos los ejercicios? Que el inhala-exhala sirva para algo más que para rellenar silencios.

  • Tonificar o APRENDER APLICAR LA FUERZA.

Con todos los respetos ell término tonificar me suena a estética, a fisioculturismo. Mejorar el aspecto puede ser una motiviación a la hora de hacer ejercicio y convertirse en un objetivo para algunos (aunque si lees esto, piensa si son tu clientela potencial). Se pueden hacer 100 fondos diarios en busca del pecho palomo de Cristiano Ronaldo, o simplemente mantener la posición de plancha para entender como se comporta tu cinturón escapular, el trabajo del abdomen estabilizando la región lumbar o para comprobar como esa posición influye en nuestra musculatura postural… Y entender que el gesto que estamos relizando es un empuje, un movimiento cotidiano que en la vida diaria existe y tendrás que desarrollar. Incluso puede que encuentres que tus brazos recuperan la forma y empiezas a apreciar formas en ellos que no recordabas. Pero eso será una consecuencia,  nunca un fin.

  • Mejorar la flexibilidad o la MOVILIDAD de tus alumnos.

Entre las múltiples definiciones de flexibilidad podríamos tomar la de Araújo que habla de: la amplitud máxima fisiológica en un determinado movimiento ¿Por qué sería interesante que nuestros alumnos aumentaran su flexibilidad o consiguieran un mayor rango de movilidad articular? En muchos casos si no son gimnastas, balarines o nadadoras de sincronizadas… para poco. La flexiblidad es una capacidad que está sobrevalorada. Mayor flexibilidad no supone una mejora en la salud, una ventaja competitiva o guarda relación con la prevención de lesiones. De manera que, tal vez sea en vano la cara de sufrimiento de tus alumnos mientras realizan ese estiramiento imposible que aprendiste el otro día ¿No crees que hay ejercicios suficientes en el repertorio que garanticen una movilidad idónea para el día a día de los alumnos?

  • Ombligo adentro o MANTENER LA ACTIVACIÓN DEL CENTRO.

El músculo transverso del abdomen y el suelo pélvico son importantes por su acción estabilizadora y de sostén pero si se trata de utilizar la musculatura en su justa medida ¿Por qué aplicarlo de manera diferente con la faja abdominal? Si encontrarías absurdo mantener durante la hora entera de clase los puños apretados ¿Por qué forzar el abdomen “apretando transaverso” independientemente del ejercicio que se esté realizando en cada momento? Recuerda que dominar la técnica, independientemente de la disciplina de la que hablemos se basa en usar la energía eficientemente, no en gastarla.

  • Repetir ejercicios o PROGRESAR EN EL REPERTORIO.

Los ejercicios no son movimientos independientes que se desarrollan de manera aleatoria divididos en Nivel I, II y III. Puede ser que dependiendo de la formación que hayas hecho te lo hayan explicado así. O tal vez has tenido suerte y te han enseñado que los ejercicios son como las matrioskas o muñecas rusas que al abrirlas, guardan a su vez otra dentro, y otra… Esta es la manera de evolucionar con los ejercicios, ya que, entender y desarrollar uno sencillo permite descubrir otro más complejo y otro… De manera que los alumnos en sus clases no sólo repiten sino que progresan, se superan y mejoran.

Distintas maneras de ofrecer ese “algo más” a nuestros alumnos para que cada vez entiendan mejor el movimiento para poder aplicarlo. Que cada vez el control sibre su cuerpo sea mayoy y saquen más partido a sus clases. Será entonces cuando aprecien la diferencia que existe entre “hacer pilates” y…

“HACER PILATES”

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Pilates y Fisioterapia. Una Perspectiva Distinta.

La fisioterapia es una disciplina a la que admiro y envidio a partes iguales. La admiro porque a pesar de ser relativamente desconocida por la mayoría no hace muchos años, se ha convertido en una profesión tan reconocida como necesaria. Y la prueba la tienes en que muchos tenemos un/a fisioterapeuta de referencia. Escuchar hablar a alguien de “mi fisio” es algo habitual. Y digo que les envidio porque han sabido dar a entender cuál es su marco de actuación: creando su espacio en el ámbito de la salud, contribuyendo a la mejora del rendimiento del deportista, mejorando la calidad de vida de una población que envejece y quiere mantenerse joven… Quizá es un espejo donde deberíamos mirarnos los profesionales de la Actividad Física mientras seguimos trabajando por crear nuestro espacio y ganarnos ese reconocimiento. Continue reading

¿Cómo Comenzar tu Clase de Pilates? (III) ¿Por qué Empezar Tumbados?

En el inicio de mis clases de Pilates a mí personalmente me gusta variar, sobretodo en las clases de grupo. En un post anterior reflexionaba acerca de lo que aporta la repetición o la variación en una clase de Pilates (y te recomiendo le eches un ojo si te lo perdiste en su momento) comentaba que la variación te ayuda a salir de lo habitual. La rutina crea un marco donde el alumno se siente cómodo, seguro. Lo rutinario suele gustar porque tenemos respuestas ante lo ya conocido que nos hacen sentir competentes y esto es algo positivo. Aunque la repetición sistemática crea un hábito que con el paso del tiempo puede hacer que el alumno quede “enganchado” ¿Nunca habéis conocido al típico alumno que no quiere cambiar de profesor a pesar de no haber recibido nunca clase con ningún otro? Pues en muchos casos no es porque seas muy bueno y quiere seguir disfrutando de tus clases magistrales, sino porque está enganchado a tus rutinas y cambiar… da pereza.

fuente: revistarevol.com

fuente: revistarevol.com

Como te comentaba anteriormente, el comienzo de la clase es un momento donde puedes darle, y darte, la posibilidad de salir de lo habitual, del automatismo buscando respuestas en el alumno. Ya has podido ver dos vídeos con dos propuestas de inicio de sesión en los que te hablaba de qué aporta al alumno de Pilates comenzar su clase de pie (puedes verlo haciendo click aquí)  o por qué sería interesante comenzar desde la posición de sentado (pudes acceder desde este enlace). Pues bien hoy inicamos desde tendido supino, recordando que el comienzo de la clase debe facilitar que el alumno vaya centrando su atención progresivamente en su cuerpo, en busca del movimiento consciente. Los movimientos robóticos restringidos del día a día quedan en la taquilla del vestuario.

¿Por qué comenzar en decúbito supino nuestra clase de Pilates?

  • Más libertad de movimiento en pelvis y cadera. Por la posición de nuestras piernas cuando estamos tumbados supino con rodillas flexionadas, conseguimos más grados de libertad de movimiento en la cadera. Y que la pelvis al no tener que soportar peso (como cuando estamos de pie) tenga un movimiento más libre. Recuerda que en ocasiones falta de movilidad en la región sacro-ilíaca es la antesala de problemas en la zona lumbar.
  • Variaciones en el esquema corporal. Cuando nos tumbamos, ya sea en supino prono o decúbito lateral las referencias cambian. Arriba, abajo, delante atrás puede convertirse en un concepto relativo. Y en ocasiones las referencias se pierden (como colocar manos sobre hombros o brazos en cruz, por ejemplo) al cambiar nuestra disposición en el espacio. El inicio de la clase puede ser buen momento para ajustar esas referencias.
  • Menor tensión en hombros, mayor movilidad en escápulas. La percepción del apoyo de la escápula sobre la colchoneta permite sentir el movimiento libre del hombro sin tensión. Y sobretodo, que su movimiento no afecte a columna y caja torácica que permanecen estables. Es importante movilizar al inicio de la clasecomo preparación para ejercicios que supongan mayor reto e intensidad.
  • Jugar de manera diferente con la gravedad. Cambiar de plano supone que la gravedad afecte de manera diferente y por lo tanto que las posibilidades de movimiento cambien. Aros, bandas elásticas, muelles… pueden actuar como resistencia en nuestros ejercicios. Pero el principal elemento que siempre vas a tener en tus clases es la gravedad. Úsala a tu favor.
  • Identificar las curvas naturales de la columna y corregirlas si fuera necesario. El apoyo de la espalda sobre la colchoneta nos da una referencia muy clara de zonas de nuestro cuerpo que tienen apoyo y curvas naturales que debemos respetar. Además en esta posición podemos identificarlas y corregirlas fácilmente. Tomar consciencia de ello al iniciar la clase es clave.
  • Rebaja niveles de activación. Hay quien se mosquea si los alumnos llegan tarde pero yo suelo decirles: “si ves que vienes tarde, llega tarde pero sin agobios”. Y me explico. Una vez que vas tarde, la diferencia ir corriendo como un pollo sin cabeza, o asumirlo e ir a ritmo ligero pero con tranquilidad acaba suponiendo al llegar una diferencia de 5 minutos. Eso sí, el que llega a la carrera acaba perdiendo 15 minutos extras en rebajar esa tensión y centrarse en la clase. La posición de tumbados rebaja la activación porque lo asociamos a reposo, descanso (aunque cuidado con esto a determinadas horas, que puede jugar en tu contra).

Mi propuesta.

En el vídeo que viene a continuación podrás ver una serie encadenada de ejercicios básicos que puede ser utilizada al inicio de la clase. La progresión va de lo sencillo a lo compejo, de menos a más intensidad, de lo analítico a lo global. Yo sólo muestro 2-3 repeticiones. Realizando una serie completa (8-12 repeticiones) te llevará 10-12 minutos por lo que puede ser utilizado como inicio de clase, preparación o calentamiento.

No olvides adaptar los ejercicios al nivel de los alumnos, facilitándoselos mediante las progresiones.

Y tú ¿Prefieres empezar tus clases de pie, sentado o en tendido supino ?

¿Quieres Evolucionar Como Profesor de Pilates? Vuelve al Principio

Hoy te voy a contar una historia personal.

Alguna vez he comentado de pasada cómo fueron mis inicios en Pilates. Fue un momento en el que, mientras trataba sin éxito de terminar la carrera, que debía haber sido como tarde en septiembre de 2006 (o al menos entonces terminaban la mayoría de mis compañeros) yo, que nunca fui un estudiante brillante, tenía que volver a matricularme el año siguiente. Aunque, esta vez sólo de la infumable densa asignatura de Didáctica de la Educación Física y si aprobaba por fin conseguiría ese título universitario que como sabemos, a día de hoy sirve para que tus padres se sientan orgullosos de que su hijo es licenciado en “no se qué de Deporte”  y… para ponerlo en tu perfil de Twitter .

Entonces, unos carteles colocados por el campus, informaban del comienzo al curso siguiente, de la 1ª edición de un curso de postgrado sobre método Pilates impartido por una universidad a nivel nacional, dirigido a Lic. en C.C. de la A.F y el Deporte y fisioterapeutas. Yo, que ni era licenciado todavía ni tenía mucha idea de que era eso de Pilates, veía que en el gimnasio donde hacía de sustituto los fines de semana y en vacaciones, los compañeros “más cotizados” se estaban formando en Pilates y pensé: por algo será.

De manera que decidí que esa formación podría ser una buena forma de invertir mis pocos ahorros y aprovechar mi tiempo hasta que el exámen llegara. Una nota de un 4´5 y las pocas ganas del profesor de seguir viéndome por allí, fue suficiente para cerrar un ciclo y descubrir el Pilates y que de manera progresiva me fuera enganchando supuso, sin yo ser muy consciente de ello, empezar otro.

¿Y por qué te cuento todo esto?

Posteriormente fui trabajando en distintos sitios, recibiendo otros cursos y descubriendo otras escuelas y maneras de enseñar pero siempre guardaba un buen recuerdo de esa primera formación y sobre todo: la sensación de que mi falta de conocimiento entonces, me había impedido sacarle todo el jugo que tenía.

De manera que el curso pasado y con mi filosofía Why not? pensé que, como una nueva edición del postgrado comenzaba, tal vez existiera la posibilidad de asistir como oyente. Podría ser un aliciente para los alumnos que se inician ver que, en esta época donde parece que dedicarte a lo que has estudiado es imposible, un compañero de formación, había tenido la posibilidad de poner en práctica lo aprendido y seguir trabajando y profundizando en el método. Mostrándome  además totalmente abierto a colaborar en lo que consideraran tanto con  los compañeros que comenzaban como con los profesores si lo vieran conveniente. A mí me serviría como un reciclaje, una vuelta a los inicios y tendría la opción de analizar el contenido de una manera más completa: el prepilates, los ejercicios de suelo y observar si mi perspectiva había cambiado unos años después.

Bueno pues parece que a ellos no les pareció tan buena idea y muy cordialmente me dijeron que las plazas estaban cubiertas y era imposible por una cuestión de espacio. Al menos se intentó.

Quizá después de tantos seminarios donde te enseñan a rizar cada vez más el rizo seguía con ganas de ese repaso a lo básico, a lo sencillo, a lo esencial. Por esta razón, que me llegara a casa una invitación para una formación que se desarrollaría próximamente, fue toda una alegría (además de que uno no está acostumbrado a que le inviten a este tipo de eventos). Lo primero que hice fue echar una ojeada rápida al manual que me enviaron y viendo lo que se iba a desarrollar en el curso fue comprobar que iba a tener la oportunidad que por otro lado no había conseguido: mi vuelta a los inicios, a la base.

¿Qué puede aportarte revisar lo básico unos años después?

  1. Dar una vuelta a los ejercicios. En tu formación de inicio te explicaron las cosas de una determinada manera y seguramente lo aceptaste como una verdad absoluta. Verás matices y detalles que desconocías.
  2. Recordar la visión que tenías hace unos años. Ser consciente de que tu manera de entender ahora el cuerpo y su movimiento ha cambiado. Y también tu manera de moverte. Recuerda: Menos es más.
  3. Volver a lo sencillo. Recordar que lo más “espectacular” no es ni de lejos lo más efectivo. Los alumnos no quieren impresionar a nadie, quieren mejorar su movimiento y a través de ello su salud. Adáptate a su nivel pero sin complicarles la vida: pónselo fácil.
  4. Analizar detalles que estás pasando por alto. La atención es selectiva y la del profesor de Pilates también. Quizá estás demasiado centrado en un aspecto en concreto (respiración, alineación…) y estás dejando otros que igualmente los son (fluidez, ausencia de tensión…).
  5. Siempre hay alumnos que comienzan. Cada semana, cada mes… tenemos alumnos que se inician y comienzan de cero. En una formación de base vuelves a escuchar explicaciones claras y sencillas que es lo que tendrás que aplicar con ellos.
  6. Te ayuda a tomar perspectiva. Recordar tu cara de póker cuando te hablaban de una retroversión de pelvis, cuando te decían que puedes movilizar tu columna vértebra a vértebra, de que puedes utilizar tu respiración de diferentes maneras… Y sobre todo, ver que ahora lo dominas.
  7. Compartir experiencia con compañeros que empiezan. Que precisamente el iniciarse supone que están libres de corsés, prejuicios y no dan cosas por hecho. Expresan cosas que los alumnos normalmente no hacen y de ello se aprende mucho.

Fue la semana pasada cuando tuve la experiencia de asistir al curso Polestar Gateway en Madrid. Un repaso claro, práctico y al grano. Una herramienta útil para profesionales de la actividad física que creen aplicables conceptos del Pilates a otras actividades para hacerlas más completas. Cuestiones como alineación, postura… O profesionales de la salud que entienden que el movimiento bien aplicado cura, previene y mejora el día a día. Incluso, una manera de repasar la base y apreciar que tiene más contenido del que le pudiste sacar en su momento. Tal vez los ejercicios sean los mismos eso no ha cambiado, pero si has evolucionado, los vas a ver de otra manera. Quizá hayas cambiado tú.

Continúa formándote, vuelve al principio

Por cierto, es cierto que me queda la última entrega sobre las 3 maneras de comenzar tu clase de Pilates. Hemos visto como comenzarlas sentados y porqué iniciarlas de pie. La próxima semana veremos qué puede aportar al alumno comenzar su clase tumbado ¡Ah! Y próximamente autora invitada, otra perspectiva distinta de Pilates que yo no te puedo aportar. En la columna de la izquierda, un poco más arriba puedes suscribirte al blog para que esas nuevas entradas lleguen directamente a tu correo.