¿Se Puede Curar a un “Idiota Motriz”?

Sí. A mí también me llamó mucho la atención este concepto cuando por Twitter me llegó esta semana el artículo How to Cure a “Motor Idiot”. Pero me pareció tan interesante que pensé que adaptarlo podría ser una buena idea para el post de esta semana. Sobretodo porque http://www.breakingmuscle.com es de las páginas web que debes conocer.

Quizá el concepto “idiota motriz” no es muy académico. Pero cualquiera que se ha visto en el lugar del que enseña (no importa qué disciplina, esté relacionada o no con el movimiento) se ha encontrado con la horma de su zapato. Esa persona con especiales dificultades a la hora de dominar su cuerpo. Cómo se sitúa y desplaza en el espacio, la escasa capacidad para traducir en movimiento las indicaciones verbales o las referencias visuales que le transmites. Ni siquiera cuando haces uso de tus manos tratando de guiar el movimiento o dando referencias posturales sirve para mucho.

Son situaciones en las que dudas de tus habilidades y tu capacidad como profesional ya que lo que funciona con la mayoría en este caso es inútil. Mientras una gota de sudor empieza a recorrer tu frente buscas una solución alternativa pero resulta que no… tampoco has dado con la tecla. Y volverá la semana que viene aunque tú no tienes ni idea de cómo afrontarás el trabajo con él o ella.

Torpeza motriz

Sin meternos mucho en cuestiones a nivel neurológico, no por falta de ganas sino por incompetencia consciente, me apoyo en los que saben para definir torpeza motriz como “aquellos casos en los que sin existir daños de carácter mecánico o neurológico, la ejecución motriz presenta deficiencias de ajuste o descoordinación” (R. Pérez, 1995).

Dicen que “la juventud es una enfermedad que se cura con los años” y por suerte algo parecido ocurre con la falta de competencia motriz ya que es un problema que se soluciona con el movimiento. Y ocurre porque en la inmensa mayoría de los casos esta torpeza de la que hablamos se debe a la falta de práctica: de experiencias motrices.

Sobre la torpeza motriz hay mucho escrito y estudiado en la infancia y la adolescencia. Ocurre que en un muy alto porcentaje en nuestras clases nos encontramos con adultos. Aunque adaptando a Williams, 2002 (extraído de éste artículo sobre problemas evolutivos de coordinación motriz) podríamos percibir en estas personas con dificultades las siguienes características:

  • Sus cuerpos se desplazan en el espacio de manera rígida y poco fluida.
  • Muestran dificultad para mantener el ritmo en los ejercicios.
  • Grandes diferencias entre la ejecución del lado dominante y el no dominante.
  • Tienen dificultad para ejecutar ejercicios cuando se combinan planos.
  • Dificultad para transferir un mismo gesto a una situación diferente.
  • Son lentos tanto en la planificación del movimiento como en la ejecución del mismo.
  • La realización motriz se ve especialmente afectada en aquellas tareas que se realizan bajo una “presión temporal”.
  • Necesidad de la referencia visual en la ejecución de los movimientos.

5 estrategias para “curar” a un idiota motriz.

Existen algunas maneras de facilitar el movimiento a estas personas que presentan unas mayores dificultades:

1. Adaptaciones específicas ante demandas concretas.

Como ya te conté en esta entrada la repetición sistemática de un gesto técnico mejorará la ejecución del mismo. Si quieres mejorar como runner, corre; si quieres bailar mejor, baila. Los caminos neuronales para llevar a cabo estás tareas están ahí, sólo hay que asfaltarlos. De la misma manera que sería poco realista querer aprender a nadar sin mojarse, tendría poco sentido esperar que tus alumnos mejoraran sus habilidades de movimiento sin tener la oportunidad de practicarlas una y otra vez.

2. Hacerlo accesible.

La lógica sugiere que si una persona no puede ejecutar una habilidad compleja al principio, le resultaría más sencillo al descomponerlo en movimientos más simples para hacer el aprendizaje más accesible. En Pilates lo tenemos fácil porque existen las progresiones. Es por ello que tendría poco sentido pedir ejecutar un puente o elevación de pelvis a una persona que no entiende y domina la basculación pélvica o el ejercicio del cien sin haber trabajado correctamente la flexión dorsal en la preparación abdominal.

3. Es más fácil si es divertido.

Si añades a la percepción de dificultad que ya tiene tu alumno en la ejecución de los ejercicios una práctica monótona y aburrida, prácticamente le estás invitando a no volver. Cada día y cada clase es una oportunidad para aprender más sobre nosotros y el entorno que nos rodea desde un enfoque lúdico. Si eres excesivamente directivo estás negándole a tu alumno esa parte de exploración en relación a su cuerpo y el movimiento que no tuvo antes. Y por supuesto premia su esfuerzo. El refuerzo positivo es una herramienta con un poder enorme. Úsala.

4. Introducir el reto.

Pon a prueba alguna vez a tu alumno. Facilita que cambie su foco atencional. Incluye un componente adicional como el desequilibrio por ejemplo. Me gusta al trabajar la alineación de pie, situar un cojín en la cabeza que deben mantener mientras ejecutan un ejercicio, que mantengan el rulo sobre la espalda cuando están en cuadrupedia o realizar repeticiones que si no son ejecutadas de manera correcta ponen el contador a cero y comienza la serie. Evidentemente has de valorar como percibe el reto el alumno en concreto, analiza el momento y el lugar… o se volverá en tu contra.

5. Sonreir.

Sonríe. Sí, tú que estás leyendo ahora ésto, sonríe. Venga… que nadie mira. No hay mejor elemento para eliminar la tensión que reir. Y en una hora de clase también hay tiempo para ello. Se pide al alumno atención, concentración, control… Dale un respiro de vez en cuando.  La sonrisa derriba muros, te acerca a tu alumno, esa cercanía facilitará que tengas su confianza y eso todo lo vuelve más fácil. Dicen que la sonrisa es una línea curva que lo endereza todo. Quizá también la espalda desalineada de tu alumno 😉

Quien no se ha sentido alguna vez un idiota motriz es porque no ha experimentado lo suficiente. Porque ha decidido seguir dentro de esa zona de confort que nos da una irreal sensación de ser muy hábiles, muy competentes. No hay mejor cura de humildad que empezar de cero una actividad o ponerte de una vez con ésa que sabes que no se te da bien. Y pocas cosas dejan después tan buen sabor de boca como el sentir que has sido capaz de hacerlo.

Por otro lado, como profesores, instructores, formadores… enfrentarnos a un alumno con dificultades, lejos de ser algo frustrante, debemos verlo como una oportunidad para sacar lo mejor de nosotros mismos, buscando nuevas estrategias y recursos donde no sabíamos que existían. Éste tipo de alumno es el que te hace progresar. A la persona joven, deportista, sin limitaciones de movilidad y con un “mapa motor” muy desarrollado cualquiera le da clase. Pero piensa que quienes más pueden necesitar de tí no son exactamente ellos. Recuerda que parte de nuestra tarea consiste en convertir en fácil lo que antes era difícil y lo más importante asumir que

No hay alumno torpe sino profesor sin recursos.

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7 thoughts on “¿Se Puede Curar a un “Idiota Motriz”?

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. El humor? lo mas importante. Aplaudir y alabar efusivamente sus pequeños avances también. Cuando consigues que un grupo (o personas individuales) consigan realizar movimientos que aunque simples, no eran capaces de hacer, es muy reconfortante y me motiva a seguir trabajando con ell@s. Lo de la basculación pélvica…jajjaj. Ayer estuve 15 minutos basculando pelvis con una alumna hasta que lo consiguió, y lo mas importante, entendió el movimiento y el porqué.

  2. Muy interesante esta entrada Manu.
    Ayer mismo tuve un grupo de tres personas donde se encontraba una persona de las que se describen en la entrada. Es una alumna que viene con su madre desde hace un par de meses. Cuando entrenan las dos solas la cosa va bien, pero en las ultimas dos sesiones hay un nuevo compañero, que a pesar de llevar 6 sesiones, a subido un puntito el nivel del grupo. A partir de un determinado momento de la clase, interrumpía cada ejercicio con un “no me entero”. El reto realmente no era hacerla entrar en el ritmo de la clase, el reto fue no sacar a los otros alumnos, ni salirme yo mismo.
    Si a esta alumna me la dejan una sola sesión a solas, algo importante se podría conseguir, pero teniendo a esos alumnos en el grupo, hay que tener cuidado y mantener el equilibrio en la clase.
    Cabe decir, que esta alumna y su madre, que empezaron juntas, no tuve la oportunidad de impartirlas las clases de preparación en Pilates máquinas, y ahora tengo el reto de enseñar concepto básicos sin dar muchos pasos hacia atrás.
    ¿Os habéis encontrado algún “idiota motriz” en vuestras clases grupales de máquinas o suelo?
    Saludos a tod@s

    • Ahí está la dificultad Paco, y si nos pasa en grupos reducidos se hace practicamente imposible en grupos grandes. Hay también un tipo de alumno muy curioso: el que en su día asumió que es torpe pero en su evolución vas viendo que no es así. Muchas veces cambiar la percepción de una persona sobre sí misma es más difícil que mejorar su movimiento.
      Gracias por aportar.

  3. Pingback: Los 10 “Pecados” del Instructor Novato | Why not Pilates?

  4. Pingback: Un Blog que Debes Conocer si Eres Profesional del Movimiento | Why not Pilates?

  5. Muy buen tema! Como me suscribí hace poco recién llegué aquí 🙂
    Me doy cuenta que como instructora voy por buen camino pero tengo que pulir otras. Gracias por tus recomendaciones!!

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