Aprendiendo a Reaprender. 6 Pasos para el Cambio

Todos tenemos algún aspecto de nosotros mismos que nos gustaría cambiar. Y no me refiero a una cuestión estética o de imagen. Una vez sabido que la búsqueda del “cuerpo 10” es una batalla tan exigente en esfuerzo como inútil en resultados, merece más la pena centrarse en aspectos que, independientemente de nuestra edad o condición física, nos ayudarán a acercarnos a la mejor versión de nosotros mismos. Los profesionales de la actividad física dedicamos nuestro esfuerzo hacia un fin: mejorar la salud y calidad de vida de nuestros clientes o alumnos. Una de las maneras de hacerlo es reconduciendo patrones de movimiento y para ello cada profesional desarrolla distintas propuestas en base a su formación y los medios  a su alcance ¿Qué es si no una clase de Educación Física, una de Pilates, un entrenamiento personal o una sesión de técnica de carrera por poner un ejemplo?

Lo importante es definir con exactitud cuál es el aspecto que se quiere cambiar ya sea porque se quiere mejorar la eficiencia en un gesto técnico, porque existen molestias o dolor al realizar un movimiento o para desarrollar una habilidad nueva. Si bien y aunque se crea lo contrario, este no es un proceso puramente físico. Bueno, a decir verdad… sí lo es. Pero siempre entendiendo que lo físico no sólo hace referencia a músculos, huesos y articulaciones.

porvir.org

Fuente: porvir.org

El proceso del cambio.

En la entrada de la semana pasada adaptaba un texto de un libro que por casualidad ha caído en mis manos y me tiene bastante enganchado llamado “Making Conections”. La obra explica una manera de concebir el cuerpo y el movimiento desarrollada por Irmgard Bartenieff a través de 12 fundamentos: conectividad corporal, respiración, intención, desarrollo progresivo, complejidad… En el libro se explica que dotar al cuerpo de movimiento es darle posibilidades de adaptación al cambio ante las distintas situaciones que aparecerán. A su vez, esas situaciones proporcionan al sistema neuromuscular nueva información que procesa y usará en situaciones futuras al haberse creado un mapa motor más amplio: tenemos nuevos recursos.

Ya toqué el tema con anterioridad en un par de ocasiones:

La lectura previa de estas dos entradas completarían la de hoy. Ya que hoy te hablo de un proceso distinto. Un aprendizaje ya instaurado, una habildad que ya está consolidada, un hábito mil veces repetido ¿Puede modificarse? ¿Podemos reaprender lo ya aprendido?

En el libro de Peggy Hackney que te citaba anteriormente hay un capítulo que me ha gustado especialmente. Es el que trata de “el proceso del cambio”. Hemos hablado de cómo aprender una habilidad nueva pero ¿Qué hay del aprendizaje ya adquirido? ¿Cuáles son los pasos a dar en el proceso del cambio?

6 pasos para el cambio.

1. Percibir ¿Qué está ocurriendo?

Empezar a atender qué está pasando en el cuerpo mientras uno se mueve: tomar consciencia. Ponerte en el camino del cambio. En esta fase el profesional va guiando el foco atencional sobre qué aspectos debes atender y te orientará en cuestiones a las que no habías prestado atención: ¿El movimiento se inicia en tus manos, en tus pies o parte del centro? ¿Tiene relación tu respiración con ese movimiento? ¿Notas tu respiración forzada durante el ejercicio o la sientes libre y cómoda? ¿Es un movimiento aislado y analítico de una parte de tu cuerpo o un ejercicio global? ¿Cómo notas tu peso durante else gesto? Y cómo te sientes al finalizarlo ¿Mayor tensión, más ligereza…?

  1. Entender y analizar ¿Qué está haciendo? Su utilidad o consecuencias.

Conocer a la persona: hábitos de vida, de práctica deportiva, historial de lesiones… nos puede ayudar a entender y a explicarle de dónde viene lo que está pasando y si esos patrones motores son  adecuados o no. Algunos patrones problemáticos pueden haberse originado en las primeras etapas o incluso pueden ser consecuencia de una compensación debido a una alteración en otra estructura o al dolor que originó una antigua lesión. A su vez, entender determinados movimientos mejorará gestos cotidianos. Por ejemplo, en Pilates en el trabajo de footwork en reformer (que puedes ver en este vídeo) es fundamental que los alumos entiendan que están realizando una sentadilla asistida, que es un patrón motor básico que realizan varias veces al día al sentarse y levantarse. Si se entiende lo que ocurre es más fácil cambiarlo.

  1. Valorar  ¿Qué quieres conseguir? Tu intención.

En ocasiones el cambio no se produce porque no sabes realmente lo que debes hacer o directamente no sabías que fuera posible hacerlo. Ya te he hablado alguna vez del exceso de tensión en hombros y zona cervical en personas que trabajan frente al ordenador y cómo acaban asumiendo esa tensión como normal porque no saben que está en su mano cambiarlo. Otras veces lo quieres hacer pero el hábito incorrecto puede más. En este caso sólo falta fijar el nuevo patrón.

4. Simplificar y facilitar. Hacer fácil lo difícil.

Cuanto más sencillas sean las intenciones de movimiento más fácil será para nuestro cerebro y sistema neuromuscular incorporarlas. Sabemos que grandes dosis de información minuciosa y muy detallada satura a nuestro cerebro creando el ya nombrado fenómeno “parálisis por análisis” mientras que las visualizaciones y las imágenes son atajos para nuestro cerebro como puedes leer en la entrada “Si puedes imaginarlo, puedes hacerlo”.

5. Aplicar. Instaurar el nuevo patrón y repetirlo.

Proporcionar múltiples situaciones diferentes para practicar el nuevo patrón aprendido. Conoces la importancia de la variación en tus clases de Pilates. Pensar y desarrollar distintos ejercicios en los que el alumno tenga la oportunidad de poner en práctica el patrón adquirido. Por poner un ejemplo, de la misma manera que tendido supino no es la única manera de realizar el trabajo abdominal, no necesitas estar en decúbito prono para desarrollar la extensión de columna. No son la “cobra” o “el “cisne” las únicas opciones en una clase de Pilates (ni las más recomendables en muchos casos) a pesar de que son los más repetidos. Existen distintas opciones y distintos materiales que seguramente tienes a tu alcance para modificar un patrón de extensión dorsal inadecuado como puedes ver en este vídeo de los compañeros de Polestar.

6. Entender que el cambio es un proceso.

No te vuelvas loco forzándolo, ni presiones, ni te decepciones tan pronto. El cambio llegará y te sorprenderá pero es un trabajo lento y laborioso. Empezaremos a trabajar en la construcción del nuevo patrón sabiendo que inevitablemente tenderemos a caer en el antiguo. Esta semana veía un vídeo sobre Rafa Nadal en el que contaban que con 10 años sujetaba la raqueta con las dos manos. Como ningún tenista había llegado lejos utilizando ese agarre, su tío y entrenador decidió que era el momento de ir cambiando progresivamente al juego con una mano. En el siguiente torneo debía jugar al menos 10 minutos con una mano, después 20 y así incrementando el tiempo hasta que al final del año el chaval se había adaptado por completo a jugar con su mano dominante.

No es la primera vez que me ocurre pero estas semanas estoy dando clase a alumnos que llevaban muchos años con la misma instructora de Pilates. Ahora llego yo, el profesor nuevo. El tipo que habla raro y viene  desde las antípodas con otro enfoque, otras propuestas. Cada persona tiene unos tiempos que hay que respetar porque hay quien disfruta con el cambio, la exploración y buscar nuevas maneras de movimiento mientras que otras necesitan que esos cambios sean leeentos y progresivos. A veces incluso debes tratar de que ni los perciban para que la evolución y el cambio pueda producirse. Y hay que adaptarse, porque el cambio no es sólo una tarea de los alumnos que deben reconfigurar patrones en su aprendizaje. Sino que también nosotros, los profesionales, continuamente debemos reaprender y adaptar nuestra manera de enseñar para que esos cambios sean posibles.

A mí me encanta el reto ¿Y a tí?

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2 thoughts on “Aprendiendo a Reaprender. 6 Pasos para el Cambio

  1. Pingback: ¿Aprendemos del Error o del Acierto? Corregir para Mejorar | Why not Pilates?

  2. Hola, Manuel, sigo religiosamente tu blog y debo decir que me encanta. Quisiera pedirte un consejo con respecto a dos cuestiones: a los alumnos que no quieren el cambio, que quieren seguir haciendo ejercicio y con ese propósito entran a la clase de pilates. He buscado la manera de introducirles ese cambio sutilmente y en la mayoría de las ocasiones he tenido éxito, pero también he notado que hay quienes no tienen interés alguno en aprender y eso me frustra un poco, ¿qué hacer con ellos? Respetarlos siempre ha sido mi propuesta, pero ¿tienes tú alguna otra?y, por otro lado, siempre tengo la sensación de que no tengo los conocimientos suficientes, siempre estoy buscando la manera de saber más y más…y eso también llega a ser frustrante porque de cualquier modo me quedo con la sensación de que nunca termino de aprender. ¿Qué consejo me darías al respecto?

    Te mando un abrazo de agradecimiento porque tus posts siempre son fenomenales.

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