¿Eres Tú el Nuevo en el Estudio de Pilates? 10 Acciones para Ganarte la Confianza de los Alumnos

Lo de ser “el nuevo” es algo que antes o después te ocurrirá. Y no esperes una cálida acogida porque como te contaba la semana pasada, a los alumnos no les suelen gustar este tipo de cambios y prefieren siempre a su antiguo profesor. La razón por la que siguen allí pese a su marcha, es por el buen sabor de boca que les dejó, por lo que tienes que asumir ese relevo con naturalidad y demostrar que estás a la altura.

Personalmente, he tenido que ser el nuevo muchas veces, de ahí que conozca esas dudas  y la extraña sensación de desconfianza del que entra en un terreno que desconoce y tiene que mirar bien donde pisa para no cag… equivocarse. Todo se hace más sencillo cuando en el lugar donde empiezas te sientes respaldado por la persona que te contrató y tienes la complicidad de tus compañeros.

Mi experiencia siendo “el nuevo”.

Imagen 5Afortunadamente he podido dar clase en distintos sitios en los ultimos ocho años pero básicamente han sido cuatro los estudios en los que he disfrutado de sentirme profesor de Pilates. Y tengo sensaciones muy diferentes de mis primeros días en unos lugares y en otros.

  • Los inicios: mi primera oportunidad. Mi primera experiencia fue todavía en Villalba (Madrid), mi pueblo. Allá por 2006. Era un estudio que comenzaba y de la mano de una persona con la que había trabajado antes y a la que admiraba. Estaba aterrizando de mi primera estancia larga fuera de España y mi desconocimiento del método y mi incapacidad para moverme eran tremendas a pesar de lo aprendido en mi primera formación, trabajos esporádicos y durante la carrera. Lo único que me hacía confiar en que todo iría bien es que si habían apostado por mí a pesar de todo por algo sería. Recuerdo mi primera clase un lunes a las 10 de la mañana. Bastante caótica a pesar de que sólo tenía que seguir una estructura que previamente me habían dado y que guardaba en un folio medio escondido junto a mi colchoneta. Aprendí mucho de esa experiencia y a lo largo de ese año.
  • Primer cambio: el desconocimiento alimenta tu valentía.  Me trasladé a Asturias y en seguida tuve la oportunidad de empezar en un estudio en Oviedo. Entonces, pensaba que sabía un montón y tenía una amplia experiencia. Dicen que todo es relativo y también que las comparaciones son odiosas. Por ello, que mis compañeras estuvieran empezando de cero me debió crear esa pequeña distorsión. Ya sabes, dicen que el desconocimiento te vuelve más osado y yo entonces pensaba que por ser licenciado en CC. del Deporte y tener un año de experiencia en un estudio era el rey del mambo. Incluso el primer día sin conocer a los alumnos me atrevía con cosas que a día de hoy me darían un poco de vértigo hacer en mis clases con según qué personas.
  • Tercera experiencia: consolidando aprendizajes. También tras otra etapa fuera, regresé a Oviedo y me incorporé a un equipo de trabajo muy bien formado y con trayectoria de varios años y clientes fijos con recorrido y exigentes. Mi confianza en las primeras clases se cimentaba en las buenas experiencias previas, aunque con bastante más cautela que en la anterior, observando mucho y con un reto claro en mente: estar al nivel de mis compañeros. Tuve que ponerme las pilas pero tuve acceso a muchas horas de formación, trabajo suficiente para poder pagarlas y cuatro años para conseguir ese reto.
  • Cuarta experiencia. Nueva primera vez por ser esta vez fuera de España. Aquí, en Australia. Hace poco más de cuatro meses fue mi primera clase en Body Organics. A la dificultad de ser el nuevo, se suma la barrera cultural y del idioma. Además un sistema de trabajo diferente (que algún día te contaré) a todo lo que había hecho hasta la fecha. Por suerte entre las herramientas del profesor de Pilates no está sólo la palabra. Si no, mis primeras clases habrían sido imposibles. Todo un reto, sin duda, ha sido esta primera vez.

Cómo ganarte la confianza de tus alumnos

Antes de nada, has de saber que esto es un proceso más que un hecho. Nunca puede ser un fin en sí mismo ni puedes proponértelo como un objetivo ya que no depende únicamente de tí. Es una consecuencia que se va cimentando en el día a día. Y tus hechos y actitudes facilitarán o harán más difícil ese proceso.

  1. Explota tus virtudes, oculta tus debilidades. La semana pasada te hablaba sobre la importancia de conocer qué virtudes tienes tú que te diferencian de la mayoría. Tan importante como conocer tus puntos fuertes y desarrollarlos es conocer tus carencias y tratar de paliarlas y si no es posible, disimularlas.
  2. No realices grandes cambios de un día para otro. Observa cómo se trabaja en el lugar donde empiezas. Seguro que existe una dinámica de trabajo, unas rutinas… Trata de ajustarte tú a ellas y la adaptación será más rápida. Intenta recibir alguna clase o al menos estar presente observando. Si es posible de la persona que sustituirás o si no, de otros compañeros. Aprenderás y sacarás aspectos positivos de ello.
  3. Explica y resuelve dudas. Si desarrollas los ejercicios de una manera concreta es porque lo crees más conveniente aunque puede ser que algunos alumnos no lo entiendan y duden al principio. Seguro que puedes explicarles la razón de esos cambios. Y por favor, déjate los “porque así es mejor” en casa y que sean ellos quienes juzguen.
  4. Nunca, en serio, NUNCA hables mal del profesor anterior. Habrá diferencias entre lo que haces en tus clases y la manera de desarrollarlas del instructor anterior. Y escucharás los clásico “Pero con Pepito no lo hacíamos así…” Incluso a veces verás que Pepito hacía barbaridades. Respira hondo y explica las virtudes del movimiento bien realizado en lugar de criticar a Pepito. Estarás perdiendo tiempo y tirando piedras contra tu tejado.
  5. No se trata de “venderte”. A tus alumnos no les importa demasiado tus múltiples titulaciones ni la gran experiencia que posees si no viene secundado por una buena hora de Pilates. Invierte el orden, primero dales esa clase y verás que después serán ellos quienes acudan a preguntarte.
  6. No te justifiques, planifica. Que sabes lo que haces es algo que se presupone. Por ello tienes una titulación y has dedicado horas de formación, para respaldar ese conocimiento. Tus alumnos asumen que eres profesional de la actividad física y que por eso estás allí.   Las dudas al principio son normales y la mejor manera de aprender es revisar tu manual, resolverlas según termina la clase y preparar una mejor para el día siguiente.
  7. No pretendas tener respuesta para todo. Un “no lo sé” en un momento puntual inspira más confianza que una respuesta basada en “lo que a mí me parece”. Muy posiblemente entre tus alumnos haya médicos, profesionales del ejercicio… O simplemente personas con amplia experiencia en Pilates. Seguramente lleven más tiempo como alumnos que tú como instructor. Contesta lo que sabes y a lo que no, basta con un “voy a revisarlo y el próximo día lo hablamos”.
  8. Siempre para adelante. No te vuelvas atrás ni titubees. Si te confundiste con el muelle, mañana pondrás uno más adecuado. Si no te acuerdas muy bien del ejercicio, di que mejor vamos a probar otro más conveniente. Pero nunca pares la clase por tus dudas y mucho menos te contradigas.
  9. Apréndete sus nombres cuanto antes. A pesar de que lo he puesto en penúltimo lugar si fuera por orden de importancia lo colocaría lo primero ¿Que dices que tienes muy mala memoria para los nombres? Todos tenemos mala memoria para lo que no nos interesa y si quieres vivir de ésto tus alumnos te deberían interesar. Siempre puedes aprenderte hoy tres y mañana otros tres… Y verás como cambia la manera en que te miran cuando les hables por su nombre sin que ellos lo esperen.
  10. Conocer más sobre tus alumnos. Si no saber los nombres de tus alumnos hará más difícil que te ganes su confianza, que desconozcas sus características, limitaciones de movilidad o motivaciones para la práctica del Pilates, directamente hará casi imposible que tus clases sean efectivas. Y conseguir esa información es sencillo, sólo tienes que preguntarles.

Las primeras veces que me enfrentaba a nuevos alumnos dudaba: Qué hago ¿Me presento? ¿Les hablo de mi formación? ¿Les cuento mi experiencia previa en esta y otras actividades? Posteriormente me di cuenta que la mejor presentación es hacer lo que sabes hacer. Darles lo que esperan: ni más ni menos que una clase de Pilates. Sin complicarte. Porque tu conocimiento, tu experiencia, tus ganas y tu ilusión van a estar siempre reflejados en ella… pero cuidado, que también la ausencia de ello.

No puedes ganarte la confianza de nadie si no confías en tí. Fórmate, estudia, aprende … ¡Esas serán tus alas!la-confianza-de-un-pajaro

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13 thoughts on “¿Eres Tú el Nuevo en el Estudio de Pilates? 10 Acciones para Ganarte la Confianza de los Alumnos

  1. Muy bueno. Además, como siempre, válido para cualquier clase nueva a la que te enfrentas, que yo no soy profe de Pilates, pero cada vez que comienzas un grupo nuevo en tu actividad, estas sensaciones nunca se pierden 😉

  2. Gracias Manu por la parte que me toca!!! Como siempre un acierto en tus reflexiones con las que me siento identificada. Un beso. Te echamos de menos.

    • Muchas gracias compi. Tú conoces tan bien como yo esas sensaciones. Pero como decía, con el apoyo de los compañeros es más fácil y en eso, yo he tenido bastante suerte.
      Manda besos por allí.

  3. Gracias Manu! Estoy en esta fase y no sabes lo que me ayudan tus palabras. Los primeros meses lo pasé fatal, y pensaba que esto no era lo mío… poco a poco, me voy encontrando más segura y sobre todo seguir estudiando y formándome…esto acaba de empezar!! 😉

  4. Hola Cristina.
    A todos nos toca ser el nuevo en algún momento y tras esas dudas e inseguridades puede ocurrir que decidas que no vales para ésto o te sirva para ponerte las pilas. Me alegra que te haya servido de motivación porque eso es lo que nos hace mejorar.
    Un placer leerte por aquí.

  5. Pingback: Aprendiendo a Reaprender. 6 Pasos para el Cambio | Why not Pilates?

  6. Pingback: Por qué los Alumnos Siempre Prefieren a su Antiguo Instructor (y cómo les puedes hacer cambiar de opinión) | Why not Pilates?

  7. Pingback: Lo que no estabas teniendo en cuenta en tus clase de Pilates pero tus alumnos sí: el 60/40 | Why not Pilates?

  8. Muchas gracias Manuel por tus notas! Siempre tan claras y específicas! Un placer leer notas asi! Gracias.saludos desde Mendoza Argentina!

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