Alumnos con Limitaciones, Lesiones o Patologías ¿Qué Hago con Ellos?

Todos somos conscientes de que aprobar el carnet de conducir no nos convierte en expertos conductores. Simplemente te habilita para conducir un vehículo legalmente, sin más. Por suerte o por desgracia, cuando recibes un diploma con tu nombre acompañado de “instructor de Pilates” o cualquier otra disciplina ocurre algo similar. Acredita que sí, que recibiste una formación sobre Pilates que te costó esfuerzo, tiempo y dinero. Un curso que considerabas supercompleto hasta que llegas a clase el primer día y llega María, que de vez en cuando tiene lumbalgia; Paco, al que le operaron del menisco hace poco pero quiere volver a correr lo más pronto posible o Ana, con un sobrepeso evidente que le dificulta el movimiento en determinadas posiciones.

Tú habías preparado una clase muy bien estructurada con los ejercicios del repertorio perfectamente enlazados tal y como te dijeron. Aunque empiezas a dudar de si Ana va a ser capaz de desarrollar gran parte de ellos o si esa posición que aliviaría la tensión en la espalda de María sería recomendable para la rodilla de Paco y piensas: “¿Y qué hago ahora?”. Creías que tenías todo previsto y en un momento te encuentras que todo está patas arriba. Parece que el tipo de alumno que viene a clase es de un perfil bastante diferente a tus compañeros de formación con quiénes practicaste esos ejercicios.

Entonces llegan las dudas… todos las tenemos y es normal que surjan y necesites quien te oriente para resolverlas. Como cada vez me llegaban más correos de compañeros que me pedían ayuda, se me ocurrió crear un punto de encuentro donde compartir conocimiento. Así surgió hace un año la Comunidad Pilates. El problema es que a veces aparecen preguntas demasiado generales del tipo:

  • Tengo un alumno con una hernia discal ¿Qué ejercicios me recomiendas?
  • ¿Hay ejercicios contraindicados para personas con artrosis?
  • Tengo una alumna que tiene fibromialgia ¿Cómo debo trabajar con ella?

¿Por qué surgen estas dudas?

Ejercicios, ejercicios y ejercicios. Eso es lo que aprenderás en el 90% de las formaciones. Y sin duda, hay que conocerlos porque es en el movimiento en lo que se basa esta técnica. Pero volviendo al símil del principio, sería como si lo primero que te enseñaran en tus clases de conducir fuera cómo adelantar a otro vehículo o el primer aprendizaje de un cirujano fuera cómo hacer incisiones. “Tú primero aprende a abrir ahí con el bisturí que ya más adelante te enseñaremos a quién y para qué”. Puede que nadie te hubiera hablado antes de que no todas las escuelas de Pilates enseñan de la misma manera. O incluso puede que hayas llegado a la conclusión de que te has confundido con tu elección, ya que nadie te advirtió en su momento de que debes tener cuidado con la pseudoenseñanza.

Nos encontramos con una actividad como el Método Pilates con un gran potencial a la hora de mejorar la salud de las personas y muchos estudios o “escuelas” de Pilates con ganas de vender cursos de formación. Te acuerdas cuando te contaba en una entrada anterior la frase de mi amigo Pablo de que “el dinero del pobre va a la tienda dos veces”, pues esto ocurre igualmente cuando se invierte en formación. En ese post podías leer que “la tendencia a valorar las cosas por su precio y no por su valor nos induce a malgastar el dinero. Nos lleva a perder la capacidad de distinguir entre lo que es valioso y lo que no. Un producto rebajado al 50 % nos parecerá barato, aunque no nos valga para nada”.

Preparar una buena formación son cientos de horas de dedicación y de trabajo del que no se ve y eso cuesta. El tiempo hoy en día es muy valioso y el conocimiento también debería serlo. Tiempo dedicado a revisar bibliografía, en analizar el trabajo de otros compañeros, nuevos estudios… Aunque también se puede optar por reducir el número de horas, coger un antiguo manual y dar a la carrera una cantidad enorme de ejercicios, cuantos más mejor (se saltarán muchos porque encima te dirán que no da tiempo, pero te darán el título igual, no te preocupes).

No son lesiones, son personas.

Y no se puede dar una respuesta única a preguntas tipo ¿Cómo trabajar con una persona que tiene hernia discal? Ya que cuando se realiza esa pregunta se estaría dejando de lado mucha información fundamental para saber cómo planificar el trabajo, como por ejemplo:

  • ¿A qué altura se encuentra esa hernia? No tiene nada que ver una hernia cervical con una hernia a nivel lumbar. Tanto las razones por las que se ha podido originar como la manera de mejorar sus síntomas (si es que existen) es bastante diferente.
  • ¿La hernia produce dolor? Hay personas que tienen hernias y no lo saben porque no se manifiestan síntomas. O lo saben, pero tienen un tono muscular adecuado y no les limita en su día a día.
  • En caso de que exista dolor ¿En qué fase nos encontramos? Si está en la fase aguda y le haces moverse puede ser peor el remedio que la enfermedad. Otras veces, como te contaba en esta entrada, se sospecha de posible pinzamiento del nervio y tras someter al paciente a todo tipo de pruebas no se puede determinar cuál es el origen del dolor.
  • ¿Cómo es la condición física de la persona? No es lo mismo cómo orientar el trabajo de un deportista de élite (ellos también padecen hernias) que con una señora de 70 que afirma nunca haber realizado ejercicio, ni le gusta.

Y no significa que no puedas recibir ayuda de alguien que te asesore o te oriente pero ese tipo de cuestiones no tienen una respuesta que se pueda concretar en 10 líneas y si te la dan estarán siendo tan poco precisos respondiendo como tú preguntando. Lo que te servirá con uno, no necesariamente será lo más indicado para otro. Por ello es un error etiquetar a los alumnos por lo que dice su historial médico. Esta información es importante pero es sólo una referencia inicial. Lo realmente interesante y debes valorar es su funcionalidad: su capacidad de movimiento. Y establecer en base a eso cuál es el punto de partida y a dónde quieres llegar con él o ella.

Normas básicas que me aplico en este tipo de casos.

  • Si hay dolor, mejor no mover. Y esto es innegociable. El cuerpo consta de múltiples segmentos que puedes ayudar a movilizar. Si duele un hombro, tienes otras 300 articulaciones para elegir. Tan cierto es que el movimiento mejora, como que el dolor indica que algo no va bien. Mueve siempre sin dolor.
  • Si no sabes de qué lesión o patología te están hablando, pregunta directamente a la persona. A veces te hablarán de dolencias que desconoces y entra dentro de lo normal. Las personas que la padecen pueden darte una gran información sobre ella que te servirá ahora y de la que aprenderás para más adelante.
  • Si dudas, mejor no lo hagas. Si no tienes claro si un ejercicio o movimiento va a mejorar a la persona no arriesgues. Si quieres hacer pruebas, hazlo cuando te duela a tí.
  • Deriva. Recuerda que eres tan bueno como tu red de contactos. Aprende de ellos y utilízalos como un recurso. Nunca perderás a un alumno por ser honesto y reconocer que otro profesional puede ayudarles de manera más efectiva que tú. Al revés, te repercutirá positivamente a medio plazo ante ese alumno, sus compañeros y el profesional al que le envíes.

Mejorar la salud de las personas a través del movimiento es una tarea difícil, tal vez más de lo que te contaron. Por eso se necesita formación, tiempo para asimilarla, prudencia en la aplicación de ese conocimiento y humildad para saber cuál es el camino que conoces y en el que te defiendes o, cuándo te estás metiendo en un terreno pantanoso del cual tal vez no seas capaz de salir y con consecuencias para otros.

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8 thoughts on “Alumnos con Limitaciones, Lesiones o Patologías ¿Qué Hago con Ellos?

  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado en esta entrada. En mi vida laboral cada dia encuentro pacientes que se recrean una y otra vez en palabreria diagnóstica cuando su funcionalidad es bastante aceptable y al revés, pacientes que se vuelven locos porque les duele y las pruebas les salen sin patología. Es fundamental creer al paciente en su dolor y valorar y trabajar en función de su funcionalidad…..nos sorprenderemos en muchos casos

  2. Como siempre fantástico y lo que me alegra es ver que mi camino no va tan dispar con el planteamiento tuyo, gracias otra vez por compartir, sobre todo intento siempre ser muy prudente.
    Un saludo

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