7 Maneras de Ganarte la Atención de tus Alumnos en una Clase de Pilates

Todos tenemos nuestras inseguridades que, de vez en cuando quieren asomar y jugarnos una mala pasada. Éstas son numerosas y de grandes dimensiones cuando nos enfrentarnos a las primeras clases. Entras en esa sala llena de gente (en ese momento cuatro personas te parecen una multitud) que te miran fijamente y de pronto sobre tus hombros parece que empieza a caer  una enorme carga. Se llama responsabilidad.  Y ese peso hace que te empieces a encoger y sentir cada vez más pequeño mientras pones en duda si de verdad esto que estás haciendo es lo tuyo… No sin dificultad te repones, y a la vez que sueltas la carga recuperas tu elegante posición alineada y terminas la clase aunque, esas dudas no se disipan:  “¿Se habrán cumplido las expectativas de lo que los alumnos esperaban?, ¿Estaré a la altura del instructor anterior?, ¿Querrán volver a dar clase conmigo o cambiarán de monitor?, Parece que los alumnos salían contentos ¿O sería porque por fin habían terminado?

fuente: escueladepadresprimerizos.com

fuente: escueladepadresprimerizos.com

Esos fantasmas de tu cabeza te hacen especialmente sensible ante todo lo que acontece y tiendes a pensar que todo lo que ocurre es porque no estás haciendo algo bien: si Pepe ha llegado tarde, si no dispones de material suficiente, si María no deja de hacer comentarios que rompen el ritmo, si hay más alumnos de lo previsto, si Juan nunca está concentrado… Recuerdo que esto último me irritaba especialmente. Que los alumnos se despistaran, que no estuvieran 100% atentos. Lo consideraba casi como una falta de respeto. Como si no me tomaran en serio. Incluso puede que fuera cierto… o que yo me tomaba demasiado.

Por suerte poco a poco vas aprendiendo a relativizar este tipo de cuestiones, a darte cuenta de que tú marcas la pauta pero no todo gira en torno a tí. De que tus alumnos tienen doscientas cosas en la cabeza: trabajo, familia, el coche en el taller… y aún así han decidido dedicar una hora de su tiempo a mejorar su salud y su condición física a través del movimiento. Y te han elegido a tí para que les ayudes con ello. Puedes ponerte en modo profesor coñazo gruñón, ése que todos tuvimos en el colegio y empezar a darles la chapa por su falta de atención o empezar a pensar qué puedes hacer tú para mejorar la situación y diseñar estrategias para ayudarles a focalizarla en la dirección que tú (y con seguridad tambien ellos) deseas.

¿Por qué es importante que tus alumnos verdaderamente estén atentos a tus indicaciones?

Cuando hablamos de movimiento consciente se trata principalmente de estar presente. De tomar consciencia de tu postura, de visualizar cuál es el objetivo final que persigues y a partir de ahí dejarte guiar por las indicaciones de tu instructor para llegar poco a poco a reproducir con tu cuerpo ese movimiento que inicialmente estaba en tu cabeza. Recuerda que si puedes visualizarlo, puedes hacerlo. Y además no hacerlo sin más, sino entendiendo cómo y para qué. Prestando atención a qué está ocurriendo en tu cuerpo mientras lo desarrollas. Si tu respiración está facilitando la ejecución de ese gesto. Cuál es el ritmo que te permite desarrollarlo con control. Qué partes de tu cuerpo notas que están activas y si su musculatura facilita que el movimiento se desarrolle eficazmente o por el contrario, aprecias tensión innecesaria en algun segmento corporal que lejos de ayudar, lo limita.

Todo esto puede que seas capaz de desarrollarlo por tí mismo debido a tu larga experiencia trabajando con tu cuerpo de manera consciente. O puede que como el 99% de los mortales, necesites las indicaciones de alguien (tu instructor) que te vaya guiando (como te contaba en esta entrada) a través del ejercicio adecuado, al tiempo adecuado, con la intensidad adecuada y la correcta progresión.

7 Maneras de Ganarte la Atención de tus Alumnos

  1. No seas tan previsible. ¿Cómo quieres que tus alumnos estén atentos si repites y repites lo mismo cada semana? Es cierto que es importante la repetición para fijar el patrón motor como te contaba en esta entrada pero una vez conocido puedes variar ritmos, resistencias, introducir elementos de inestabilidad…
  2. Muévete por la sala. Seguro que ejecutas de maravilla pero acuérdate que no estás ahí para entrenar tú. Que te muevas de tu colchoneta o tu lugar habitual hace que los alumnos sientan tu presencia cerca. E igual que pasa (y en esto a los que os guste correr me entenderéis) cuando estás en una carrera y  aunque no puedas con las zapatillas, el mero hecho de pasar entre un grupo de personas que te anima y te aplaude, hace que tu zancada como por arte de magia se alarga y tu ritmo aumente milagrosamente. Al final de la clase, en las últimas repeticiones de un ejercicio, cuando el cansancio hace mella y la mente se disipa, la presencia cercana del profesor ayuda a estar centrado y ejecutar con precisión también esas últimas repeticiones.
  3. Habla lo justo y da indicaciones precisas. Si quieres que se centren en un aspecto concreto, menciona sólo éso. Si hablas de respiración, posición de los brazos, pelvis neutra, elongación y otras 14 cosas cuando explicas es muy posible que no te sigan y desconecten. Sólo una cosa cada vez, una.
  4. No te alargues demasiado con las series. Esto es una generalidad pero recuerda si tu objetivo es conseguir verdadera calidad de movimiento y consciencia no deberías alargarte más de 12 repeticiones. Especialmente cuando la intensidad sea alta. Además tienes decenas de ejercicios para conseguir el mismo objetivo.
  5. Acércate a tus alumnos. Dicen que todos tenemos un cartel en la frente que dice: ¡Hazme sentir importante! Y tus alumnos también. Aproxímate a cada uno de ellos: para hacerles una corrección, para darles la palmadita porque lo están haciendo bien y reconocer su esfuerzo… En definitiva, para que sientan que estás ahí. Y si son muchos, utiliza el contacto visual. Que cada uno de ellos sienta que estás presente, observándoles como si él o ella fueran los únicos alumnos de la sala.
  6. Adapta tu entonación a cada momento de la clase. Si quieres que los alumnos estén atentos y metidos en la clase asegúrate de que tu voz tenga algo más de carga emotiva que la megafonía de un supermercado: “responsable de carnicería acuda a información”. Recuerda no es lo mismo decir: “espalda alineada” que “tu columna se alaaaaarga”. Además ya te he contado aquí cual es la herramienta clave del progesor de Pilates.
  7. Haz que los ejercicios sean significativos. No son ejercicios que realizan en Pilates son gestos que mejorarán movimientos que ya están llevando a cabo en su día a día o su práctica deportiva. Pero házselo saber para que encuentren interés en los mismos y los integren después. Así el beneficio de tu clase no terminará tras los 60 minutos sino que les serán útiles los siete días de la semana.

Éstas son las 7 maneras que yo utilizo pero seguro que a tí se te ocurre alguna más. Ayúdame a completar el post y cuéntanos:

¿Qué estrategia utilizas tú para mantener la atención de tus alumnos?

Por cierto, también puedes seguirme en twitter

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8 thoughts on “7 Maneras de Ganarte la Atención de tus Alumnos en una Clase de Pilates

  1. Estupendo artículo Manuel, yo aportaría lo siguiente:

    Lo importante que es intentar aprenderte los nombres de los alumnos, a todos nos suena bien nuestro nombre y si nos hacen una corrección amable llamándonos personalmente mejor. También cuando alguien lo hace bien ….”ana muy bien esa corrección”…”Luis ese brazo….” Hay que tocar mucho y pasearse por la sala como tu bien dices. Y lo mejor un poco de sentido del humor en las clases sin ridiculizar nunca a nadie, por supuesto, transmitir optimismo y dinamismo.

    un abrazo

  2. Manuel, en vista de que hablamos de clases de grupo, yo añado el hecho de siempre estar presente respecto a la heterogeneidad de los alumnos: los que no entienden instrucciones, los que no entienden imágenes, los que no entienden los tactiles. Nuestra polivalencia importa allí justamente: en reconocer a través de qué canal se comunica mejor cada uno de nuestros alumnos; esto en PNL se denomina V.A.C. (Visual, auditivo, cinestésico). Cada uno de nuestros alumnos tendrá un canal preferente para comunicarse, aunque esto no es rígido ni es exclusivo, puede cambiar por temporadas, dependiendo de las experiencias vitales que tengan en sus vidas personales Polivalencia expresiva y presencia en la sala garantizan un rapport que se traduce en resultados óptimos.
    Un abrazo!

  3. Gracias Manuel por el articulo, me he sentido verdaderamente identificada….Con respecto al tema de los nombres, ese es mi talón de aquiles, tengo que llevar mucho tiempo con una persona, para aprenderme su nombre….a veces me pasa que en los grupos de iniciación, con gente que se esta iiniciando y que necesitan muchas correcciones, no me acuerdo del nombre, y me acerco a ellas. No se como voy a hacer para recordar los nombres, (son muchos….) pero sin embargo, me acuerdo de sus patologías….que raro, no???
    Por otro lado, el sentido del humor, lo veo también un elemento a tener en cuenta. Sin querer en mis clases, suele saltar la chispa en algún momento, por cualquier comentario, y se termina la serie antes de cuenta, por las risas generalizadas, eso si…hay que llamar al orden para que no se me desconcentren mucho mas de lo deseado….

  4. Pingback: Los 10 “Pecados” del Instructor Novato | Why not Pilates?

  5. Totalmente de acuerdo una de cal y otra de arena jajajjja y si manuel aqui en el sur cualquier cosa salta la chispa de la risa!!! Y que me decis dde la musica poneis algo de fondo?

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