Método Pilates ¿Hablas el Mismo Idioma que tus Alumnos?

Hablar, hablar y hablar eso es lo que hace un instructor de Pilates el 90% del tiempo de su jornada. Explicar porqués, cómos y paraqués. Todavía hay quien me pregunta ¿Pero después de ocho clases de Pilates te vas a correr? “Claro. He estado impartiéndolas no recibiéndolas” contesto mientras pienso en cómo sentiría mis músculos al día siguiente si hubiera yo recibido esas ocho clases y, por otro lado lo despejada que estaría mi cabeza al terminarlas si sólo se tratara de ejecutar ejercicios mientras los alumnos miran e imitan.

Para mejorar el movimiento de una persona es fundamental que tomen consciencia de lo que está pasando y qué variables hacen que esa postura o ese movimiento pueda ejecutarse de manera diferente. Cuando te hablaba de las herramientas del profesor de Pilates te citaba una que considero la más importante porque es la más interpretable y la que admite más matices: la palabra.

En Pilates nos basamos en una serie de principios que facilitarán mejorar el movimiento y algunos conceptos que lo hacen posible. La comprensión e interiorización de estos conceptos funciona a modo de capas de cebolla que va transformando día a día una acción simple, en un movimiento de mayor complejidad. Pero la repetición convierte lo complejo en sencillo y el movimiento nuevo, con el tiempo y la práctica, se convierte en un gesto habitual, más cómodo con mayor calidad y por lo tanto, menor tensión.

Ya he mencionado en más de una ocasión a Beatriz Crespo y su frase que lo resume todo: “Si lo entiendes lo aprendes y si lo aprendes lo aplicas”. Lo mismo que te ocurría en el colegio con la asignatura de matemáticas, te pasa de mayor cuando te transmiten una manera más eficiente de moverte. Pero para que el alumno lo entienda debes manejar un código similar al suyo… o acercarles al tuyo.

Alumnos de distinto nivel ¿Distinto nivel de correcciones?

De la misma manera que hace unas semanas te hablaba  de la clasificación que realiza Brent Anderson con los instructores de Pilates en base a su tiempo dedicado a la enseñanza de la actividad, también  se podría establecer una clasificación de los alumnos en base a su tiempo de práctica. La manera de realizar las explicaciones o utilizar las correcciones debería variar en caso de que nos dirijamos a alumnos de uno u otro tipo.

  • Alumno novel. Está al comienzo de su aprendizaje y debe asimilar una serie de conceptos que, hasta entonces, desconocía su existencia. Procesan pocas indicaciones simultáneas y necesitan que sean muy claras. En esta fase el lenguaje corporal es un gran soporte para que la palabra cobre sentido. Señalar mientras mencionas el nuevo concepto ayuda en esta fase. “Siente como tu escápula se eleva” colocando la mano sobre ella. Realizamos una “retroversión” de pelvis a la vez que señalas el movimiento…
  • Alumno iniciado. Como ya tiene muchos de los automatismos necesarios creados le es más sencillo añadir conceptos nuevos. Esos nuevos términos que llamaba a su manera: las pantorrillas, las paletillas, meter el ombligo… poco a poco las van “traduciendo” a la tuya: gemelos escápulas, activación del centro… Las imágenes, que en la primera fase carecían de significado, ahora van cobrando sentido.
  • Alumno experimentado. No sólo puede ir un paso más en su progresión sino que te lo demanda. Necesita el detalle en la explicación y lo valora. Estos alumnos son de gran valor porque se aprende mucho de los feedbacks que te dan porque ya  hablan tu mismo idioma. Entienden el movimiento y son capaces de explicarte sus  sensaciones y dificultades con gran claridad.

¿Cómo asegurarte de que tus alumnos y tú habláis el mismo idioma?

Cada vez que tengas la duda de si un alumno te está entendiendo, seguramente sea porque no lo esté haciendo. Y hay muchas razones por las que podrías seguir tu clase en lugar de parar y asegurarte de que tus explicaciones han quedado claras: porque tienes demasiados alumnos, porque rompería el ritmo de la clase, porque lo has repetido decenas de veces sin resultado… En algunos casos puede que tengas razón y exista una dificultad real para no hacerlo. Si bien, esa falta de entendimiento está abriendo una brecha cada vez más grande entre lo que tú tratas de transmitir y el producto final desarrollado por el alumno… y se hará mayor cada día… y a lo mejor un día decide que el Pilates no es para él o ella… y recuerda que tú vives de tus alumnos.

El momento clave para acercar a tu alumno a la nueva terminología es al inicio y se me ocurren tres manera en las que, dependiendo de las circunstancias en las que desarrolles tus clases, podrás hacerlo con éxito.

  • Clases de iniciación. Considero fundamental recibir al menos un par de clases (mejor si son individuales) antes de introducirse en un grupo, especialmente si se trabaja con máquinas. Éste será el momento de aprovechar y aclarar conceptos que posteriormente se usarán en la clase: tanto a nivel anatómico, como referente a los ejercicios, incluso a las propias máquinas.
  • Pequeño briefing o introducción. Si por cualquier razón no existe la posibilidad de impartir esas clases privadas siempre se puede realizar una pequeña introducción previa a la clase o dedicar un tiempo al finalizar la misma. 15 minutos dedicados a tratar determinados conceptos que quieres que queden claros porque los utilizarás en tu clase nunca será tiempo perdido. Esto no significa: paro la clase y suelto una charla. No los aburras. Quiere decir: oriento parte de la clase a explicar conceptos mientras los alumnos se mueven y ejecutan. Recuerda: siempre en movimiento.
  • Entregar un pequeño dosier de conceptos clave. Y esto no es más que un folio donde recojas los términos y conceptos que se utilizarán. No te llevará más de una hora recopilarlo de cualquier web (un copia-pega sin más) ni mas de 10 céntimos por hoja imprimirlo. Seguramente no tengas por qué hacerlo por eso tus alumnos lo valorarán y es una buena oportunidad de distinguirte y aportar ese “algo más” porque como ya sabes si eres uno más acabarás siendo uno menos.

¿Y si el alumno no muestra atención a mis indicaciones? ¿Si siento que no está realmente mostrando interés a mis recomendaciones destinadas a su mejora? Si me esfuerzo y dedico mis energías a motivarle y ayudarle pero no veo que el corresponda con el mismo interés ¿Qué puedo hacer?

Respetar su decisión, entender que es su elección y que con el simple hecho de estar desarrollando una clase correctamente planificada y estructurada la mejora va a existir aunque no sea tan correctamente como tú consideras. Pero sobre todo asegúrate de que eso que tú interpretas como indiferencia o falta de atención, lo sea realmente y no se trate de algo que tú no estás sabiendo detectar como el hecho de que no estéis hablando el mismo idioma.

If-you-can-t-explain-it-simply-then-you-don-t-understand-it-35

“Si no puedes explicarlo de manera simple, no lo entiendes suficientemente bien”

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3 thoughts on “Método Pilates ¿Hablas el Mismo Idioma que tus Alumnos?

  1. Tan cierto como real. Y es algo con lo que tenemos que “lidiar” sobre todo con los alumnos noveles. Para mi el mejor método al principio es palabras todo lo sencillas posible, y palpar el movimiento.
    Gracias por tu excelente entrada, y con tu permiso esta tb voy a compartirla.
    Un saludo

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