Las Señales de Alerta de la Charlatanería. 6 Razones para Sospechar

Hace ya unos meses, al poco tiempo de llegar a Australia recibía un correo de una empresa dedicada al ámbito de la salud, el fitness y el bienestar. Me invitaban personalmente a una presentación que iban a hacer por primera vez en Australia. No podían desvelar por el momento mucho más pero querían rodearse de profesionales “contrastados” para que vieran de lo que se trataba, aportaran su opinión y expusieran sus dudas e incluso se unieran al proyecto.

Como todos somos débiles ante el halago y aunque no tenía la más remota idea de cómo podían haber conseguido mi contacto, ni me lo pensé dos veces y marqué con una X bien grande la fecha en mi agenda. No podía ser desagradecido y dejar de corresponder con mi asistencia al citado evento ¿De qué se trataría? ¿Podría ser una buena oportunidad laboral? Me citaron en el salón de actos de un campus universitario. Todo sonaba muy bien.

fuente: sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

fuente: sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Cuando llegó el esperado día, fui al lugar indicado y aquello estaba a rebosar. En su mayor parte, gente joven y muchos de ellos relacionados con el mundo de la actividad física.

Mientras esperábamos hablé con un par de personas de un aspecto inmejorable, gente guapa simpática, bien desenvueltos en ese contexto, saludando a unos y a otros como si les conocieran de siempre. Cuando llegó la hora indicada tras abrirse las puertas se formó una fila en la que me puse y según se iba acercando mi turno fui viendo que la gente estaba pagando a la entrada.  Digo bueno, será el “publico general”… Cuando llega mi turno les cuento que yo estaba invitado personalmente al evento explicándoles quién y demás pensando que mi nombre aparecería por algún sitio y me dicen que sí que estoy en la lista y que se alegran de verme pero que es solo una aportación que se realiza a cambio de un obsequio que recibiremos posteriormente y bla bla bla… Total que por no seguir entorpeciendo la fila y como tampoco me iban a sacar de pobre, no merecía la pena seguir dándole vueltas a la historia por 10 dólares. Quizá fuera un malentendido y yo me encontraba “lost in translation”.

Empieza la presentación en el auditorio con un disc jockey poniendo música y jaleando por el micrófono a todo volumen. Distintas personas de cada fila se empiezan a levantar, a aplaudir, a bailar. La gente se empieza a contagiar y eso parecía una macrodiscoteca o la presentación del último partido de los play off de la NBA. Especialmente cuando empiezan a nombrar a distintas personas que van subiendo al escenario desde sus butacas. Baile, música, buen rollo… Todo “supercool”.

Entonces nos empiezan a poner unos vídeos. La presentación era impresionante, la verdad. No faltaban medios. Algunos motivacionales muy bien montados y editados mostrando distintas escenas deportivas e intercalados con otros de personas de aspecto débil y enfermizo.

Después de los citados vídeos, empiezan a tomar la palabra las personas que se encontraban en el escenario. Según les tocaba el turno eran recibidos y aclamados con una inmensa ovación. Todos ellos de un perfil parecido: deportistas, buen físico, dotes de comunicación, parecían presentadores de la tele. Es más, parecía que estabas en un show televisivo más que en una presentación de un posible proyecto laboral. Cada uno de ellos contaba distintas experiencias vitales difíciles: pérdida de un ser querido, situaciones laborales complicadas, enfermedades de distinta índole… Pero todos ellos compartían algo común. Enrolarse en esa empresa les había cambiado la vida.

Todas sus dificultades se resolvieron cuando se convirtieron en dueños de su propia vida, de su tiempo, cuando empezaron a ganar dinero vendiendo salud y consiguiendo sus sueños mejorando no solo su vida sino la de sus allegados. Yo ya llevaba un rato revolviéndome en la silla. Eran impresionantes los gritos y aplausos que recibían desde la platea mientras iban contando todo esto. Les faltaba gritar ¡Aleluya!

Y aquí se destapa el pastel. Para cambiar tu vida y la de tu entorno convirtiendo las dificultades en oportunidades, la enfermedad en salud y una vida triste y monótona en una fiesta continua sólo tienes que vender sus productos. Todo explicado con gráficas, estudios científicos, deportistas conocidos que garantizan resultados e incluso explicándote su expansión internacional que hace que si no te subes al carro hoy te arrepentirás porque con su sistema piramidal (aunque ellos dicen que no lo es) no sólo ganas por tus ventas sino por lo que vendan aquellos que han sido invitados a través de tí. Recibirás comisiones por lo que vendan también ellos y el resto de personas que lleguen a su vez a por ellos. En resumen, que de aquí a unos años se habrá tejido una red que ahora comienza que te asegura que las comisiones llegarán mientras tú te rascas el ombligo en casa o te tomas un daiquiri en las Islas Fiji. Y si por una remota casualidad esto no triunfara sería porque la sociedad está tan idiotizada que no sabe valorar la excelencia de los productos que ellos ofrecen. Pero nosotros les abriremos los ojos… ¡Aleluya!

Los productos son carísimos e imagino que habrá que tomarlos de por vida para no perder esos superpoderes que contaban. Digo imagino porque a mitad de charla decidí que perder 10 dólares estaba bien pero más tiempo no. Y cuando recientemente vi esta imagen no pude evitar recordar esta historia.

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Las Señales de Alerta de la Charlatanería:

1. Un plazo de tiempo concreto. Ponte en tu peso en 10 semanas, prepara una maraton en 2 meses, olvida tu dolor de espalda en dos horas. Nadie sensato puede garantizar resultados y menos en un plazo concreto sin conocer a la persona primero.

2. Rejuvenecimiento. Antiox, détox, antiaging… Señores que nos vamos a hacer mayores todos. Y aunque parece que esté mal visto, mejor que luchar contra ello es aceptarlo con deportividad. Si es que existe, ya te conté cual considero que es el secreto de la eterna juventud y no se toma ni se echa.

3. La bata blanca. Asociamos profesional de la salud e investigador con una imagen positiva y eso las marcas lo aprovechan. Ya sea para vender videojuegos o pastillas que remedian todos los dolores. Y si no encontramos ninguno, ponemos a alguien con bata blanca y así quizá los despistados den por hecho que lo es. images

4. La panacea. Lo que sirve para todo, no sirve para nada. Hoy en día hay tanta especialización en todos los ámbitos que es imposible que un producto sea superior en todo a otros. Es como el profesional que cuando ves su perfil de Twitter se autodenomina especialista en 7 disciplinas distintas. Que yo al menos pienso: Qué envidia que buena cara tiene y lo joven que parece para tener 140 años . Digo yo que veinte al menos por especialidad.

5. El famoso como reclamo: Ya hemos visto el chaleco “adelgazante” de Benzema o el agua milagrosa de Nadal. Aunque esta última no llegó en el mejor momento. Será la culpable de la mala racha de Rafa…

Ya te  he hablado en este post de que el reclamo del famoso puede resultar hasta dañino para tratar de “vender” una actividad como el Pilates.

6. Echar por tierra otro profesional, producto o disciplina. Echar por tierra a otro para dar valor al tuyo se acaba volviendo en contra porque si además no lo justificas la credibilidad queda dañada y luego hay que cambiar el discurso. Ya hace unos años de esto pero tal vez no leíste este artículo en respuesta a otro donde se criticaba con dureza el Pilates en favor de los hipopresivos. Y bueno, igual no era necesario.


Por lo general hay una norma básica para saber si te están contando un cuento y es que suelen atentar contra el sentido común. Cuando veas un nuevo producto, déjalo que repose una temporada. Dale seis mesecillos mientras los que tienes alrededor se gastan el dinero y lo prueban. Si siguen poniendo el mismo énfasis al hablarte de ello  después, empieza a plantearte darle una oportunidad.

Y mientras… “take it easy” y tira de clásicos que la casa no se construye desde el tejado. Empieza por hacer ejercicio, huye del estrés y las personas negativas y recuerda que las vitaminas no se toman, se comen.

11220127_503562393133514_884923137574103640_nY a tí, ¿Que señales hacen que se te enciendan las alarmas?

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4 thoughts on “Las Señales de Alerta de la Charlatanería. 6 Razones para Sospechar

  1. La verdad es que hace poco una calienta me invitó a una cena de ese tipo, y seguro que a pesar de la distancia la empresa es la misma, me hizo sospechar sobre todo la poca formación de las personas asistentes y el nivel cultural. Eso sí, a nivel económico otra cosa era, ya ya se hacían ellos cargo de demostrarlo.

  2. Muchas gracias Víctor. Sí la verdad es que a veces nos venden lo que queremos escuchar y somos débiles ante lo que queremos oir. Pero bueno, un poquito de criterio siempre ayuda.

    Hola Diana. Sí creo que es un sistema que se utiliza bastante. Y pasa que cuando todo suena tan bien y es tan fácil piensas ¿Y entonces por qué me lo ofreces a mí? Y cuando se empieza a hablar de dinero ya no es tan fácil.

    Mar ¡Bienvenida!

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