Me Duele ¿Qué Tengo? Nada

Domingo, hace poco más de diez días, cansado, tras un fin de semana largo de formación de Core Align. Tratando de no hacer mucho caso a esa parte de mi cerebro que me decía: “tampoco pasa nada si hoy no sales”, decidí no pararme a pensar mucho y tratar de cumplir con mi planificación de entrenamiento semanal. Sólo quedaban seis semanas para la fecha marcada en mi calendario para completar el que esperaba fuera mi próximo reto deportivo (del que te hablé en esta entrada). Rara vez me ocurre pero mentiría si te dijera que ese día no salí incluso cabreado, sin ninguna gana, pensando: ¿Pero qué necesidad hay? ¿Qué me impide hoy quedarme en casa? Pues ya sabes lo que dicen: ten cuidado con lo que deseas porque a veces se cumple.

Así que, tras coger la bici y enfilarme cuesta abajo por una calle nada habitual en mis itinerarios. Sin haber recorrido quinientos metros y mientras me terminaba de colocar el móvil que me molestaba en la espalda, la cerrada noche, mi falta de atención y la poco generosa luz frontal de mi bicicleta impidieron que viera a tiempo un enorme bache en el medio de la carretera que hizo que mi manillar girara de golpe y al no poder controlarlo saliera catapultado por encima de la bicicleta.

Lo primero que pensé fue: “¡Mi cabeza!” Y unas décimas de segundo después:” ¡Bendito casco!” Tras comprobar que se había roto por tres partes. El fuerte golpe de éste contra el suelo había salvado a su vez mi hombro aunque el brusco latigazo que sufrió el cuello por el impacto lo estuve recordando unos días. La peor parte no se la llevó la bici que apenas tenía algunos arañazos sino mi cadera derecha. El caminar se hacía complicado. Como todavía tenía frescas en mi cabeza las imágenes de alguna de las varias caídas múltiples del recién finalizado Tour de Francia, pensé: si un ciclista después de uno de esos golpes se sube a la bici y termina un Tour ¿No voy a poder yo hacer los escasos metros que me separan de casa? (aunque ahora fueran cuesta arriba…) Así que 15 minutos después mis deseos se habían cumplido. El entrenamiento estaba finalizado 2 horas 45 minutos antes de lo esperado.

DOLOR: “experiencia sensorial y emocional desagradable”

Así lo define la Asociación Internacional del estudio del dolor.

Cuando trabajas con personas que padecen o han padecido dolor la empatía es clave. El problema es que cuando algo se repite de manera sistemática en tu día a día te vuelves un poco menos sensible ante ello e incluso corres el riesgo de trivializar algo que para la persona que tienes delante es de vital importancia porque condiciona y mucho su día a día. Esta semana Raúl Gil compartía en Facebook un extracto del libro “Explain pain” de Moseley & Butler.

“¿Entonces, estás diciendo que todo el dolor está en mi cabeza?” Esta es probablemente la pregunta que con más frecuencia hace la gente que está aprendiendo la fisiología del dolor. Debemos ser honestos y decir: “Si, todo dolor es producido por el cerebro… sin cerebro, no hay dolor!” Esto no significa ni por un segundo que el dolor no es real, sino todo lo contrario. Todo dolor es real. De hecho cualquiera que te diga que todo está en tu cabeza, sugiriendo que no es real, no entiende la fisiología.

Para entender cómo funcionan los mecanismo que activan el dolor, qué es el dolor crónico y qué estrategias pueden desarrollarse para mejorar la calidad de vida con personas con dolor crónico, te recomiendo que veas este vídeo de los estudiantes del Máster en Fisioterapia Manual y Osteopatía de la Universidad de Valladolid. Entre sus recomendaciones: realizar ejercicio.

Pues así llevo yo estos últimos 12 días: con esa “experiencia sensorial desagradable” que aparece cuando camino, cuando estoy de pie, incluso cuando me doy la vuelta en la cama por las noches. Experiencia de la que estoy aprendiendo. Aprendiendo de profesionales que saben cómo tratarlo y me enseñan qué puedo  hacer yo para mejorarlo. Pensando en lo complicado que debe ser  para aquellos que conviven con el dolor de manera continua durante meses e incluso años. Sintiéndome un poco más cerca de esos alumnos que te dicen día sí día también que les duele pero que el médico les dijo que las pruebas no mostraban nada.

Y por otro lado, aprendiendo que hay veces que aunque hayas entrenando duro seis días por semana durante meses  hay metas que no vas a cruzar.

¿Que qué tengo? Por suerte, nada. Pero duele…

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2 thoughts on “Me Duele ¿Qué Tengo? Nada

  1. Gracias por la explicación y muy buen vídeo. Y yo creo que el dolor es ademas muy subjetivo, a cada uno le duele con una intensidad.
    Uf! Que susto! Bendito casco! Espero que te recuperes pronto y vuelvas a los entrenos…seguro que puedes con el ironman, ánimo!

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