Si Quieres Vivir del Pilates Tendrás que Vivir para el Pilates

No es esta la primera vez que te cuento que cada semana puedo encontrar en la bandeja de entrada de mi algún correo que, cuando leo el nombre de quien lo escribe pienso: vaya… no caigo. En la mayoría de los casos es porque no le conozco. Es unn compañero o alumnos de Pilates, lector del blog que después de un tiempo deciden que la comunicación no debe ser unidireccional y quieren contarme algo incluso a algunos de ellos les propuse que escribieran ellos mismos una entrada:

La pasada semana me escribía una compañera que estaba pensando en formarse como instructora pero a la vez era consciente de las dificultades que esta profesión tenía y de sus propias limitaciones. Conocía la actividad y el funcionamiento de un estudio de Pilates y me confesaba que aunque había muchas cosas que le asustaban quería dar el paso. Me preguntaba si consideraba que alguien que no se había dedicado antes al mundo del ejercicio, del movimiento, de la salud… podría adquirir las aptitudes necesarias para dedicarse a ello partiendo prácticamente de cero.

Sinceramente me pareció bastante honesta en el planteamiento. Quería estudiar, formarse, ponerse a la altura y a partir de ahí intentarlo ¿Que qué le contesté? Que sí, que claro que se puede empezar desde cero pero hay mucha gente formada alrededor, con más experiencia, con más formación esperando su oportunidad… De manera que si quieres vivir del Pilates, tendrás que vivir para el Pilates. Además creo se me quedaron algunas cosas más en el tintero que creo que cualquier persona que está pensando en empezar en esto desde cero debe conocer. Porque en muchos casos son aspectos que no te contarán en ninguna formación porque muchos de ellos están más relacionados con las actitudes con C que son difíciles de adquirir, que con las aptitudes con P que se pueden transmitir y se aprenden más fácilmente:

Habilidades necesarias para poder vivir del Pilates

  • Saber enseñar. No se trata de aprender a moverse se trata de enseñar cómo. De manera que no es cuestión de ser bueno moviéndote, de tener facilidad para realizar ejercicios de dificultad, de si eres realmente flexible, fuerte… Eso importa poco. Piensa si sabes enseñar… algo. No me refiero a dar clase en un instituto. Cosas más sencillas. Si sale de ti ponerte con los niños y ayudarles con los deberes o cuando tu madre  te pide ayuda porque no sabe como usar el móvil nuevo. Si te gusta ayudarles y sobre todo si ellos te entienden. La principal dificultad que se encuentran muchos instructores tras formarse y por lo que muchos nunca ejercen es que después se dan cuenta de que no saben enseñar.
  • Curiosidad e interes. La formación del instructor de Pilates no termina con el primer curso recibido. Eso es sólo el principio. Entonces empiezas a ser consciente de lo mucho que desconoces y de que los alumnos que te encuentras no tienen la edad, la condición física ni las mismas motivaciones a la hora de hacer ejercicio que tus compañeros de formación.
  • Paciencia. Si no tienes paciencia definitivamente esto no es lo tuyo. Ya que no te enseñarán como cultivarla en ninguna formación ni encontarás pildoras para tomarlas en pequeñas dósis cuando esté a punto de agotarse. El trato personal a veces desgasta pero en pocas profesiones tienen la oportunidad de ayudar de manera directa a mejorar su calidad de vida. Saca la balanza y valora.
  • Ser realista. No es lo mismo ser alumno que profesor. Pensar que porque alguien disfruta realizando una clase será buen profesor es como pensar que porque a alguien le gusta mucho comer sería un excelente cocinero.
  • Persistencia y constancia. Lo de llevarse el trabajo a casa será día si día también. Especialmente al principio porque tendrás que preparar clases, practicar esos ejercicios que te enseñaron en ese seminario que hiciste el fin de semana, consultar qué es esa extraña dolencia que puso en la ficha la alumna nueva y que desconoces… Ese trabajo es el que nadie ve pero el que te hace crecer.

Y si eres ingeniera, mecánico, camarero, fisioterapeuta… vuelve a mirar el título de este post y sustituye Pilates por tu profesión, la que sea. Debe ser muy duro levantarse un lunes por la mañana y pensar que te quedan 30, 40, 50 horas por delante esa semana haciendo algo con lo que no disfrutas. Ya que estás dedicando al menos la tercera parte de tu día a ello, asegúrate de que sea algo que te guste. No sólo por tí, sino por las personas que te rodean y especialmente por tus alumnos o clientes porque solo de esa manera marcaras la diferencia.

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6 thoughts on “Si Quieres Vivir del Pilates Tendrás que Vivir para el Pilates

  1. Pingback: Método Pilates ¿Cómo afrontar las Clases con esos Alumnos “Difíciles”? | Why not Pilates?

  2. Muy de acuerdo, debe gustarte enseñar! Y una cosa extraña: nunca tuve paciencia para nada, sin embargo al enseñar tengo toda la del mundo…algunos alumnos me comentan la paciencia q les tengo.. Tuve esa suerte. Llevarse el trabajo a casa es cierto, y es lo que te hace aprender incluso temas fuera del pilates. Gracias!

  3. Pingback: 8 Principios que Explican por qué el Pilates Mejora la Plasticidad Cerebral | Why not Pilates?

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