¿Por qué tu Clase de Pilates ha sido un Fracaso?

Para mí esto es un fracaso“. Me dijo una vez mi jefe hace ya unos años, cuando acababa de dar una primera clase a dos alumnas. Apenas llevaba dos semanas trabajando en ese estudio de Pilates por lo que mi cara, como puedes imaginar, era un poema. Sobre todo porque me lo dijo delante de ellas.

fuente: contenido.com.mx

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Te pongo en contexto: una primera clase introductoria con dos personas que nunca habían realizado Pilates antes. Un perfil común: personas sedentarias, que trabajan santadas. Muchas horas de ordenador que inevitablemente conducen a exceso de tensión en hombros y espalda alta. Unido en uno de los casos a un tremendo estrés y una personalidad por decirlo de alguna manera “inquieta”. La clase iba transcurriendo por los cauces habituales: introduciendo nuevos conceptos, movimientos, sensaciones. Hablando de los principios del Método Pilates y desarrollándolos a través de los ejercicios. Cuando la clase terminaba y ellas estaban tumbadas sobre un costado, siendo conscientes de que podían respirar ampliando el movimiento de su caja torácica. Sorprendentemente, un móvil que debía estar apagado, sonó y de pronto la persona que anteriormente os comentaba dio un respingo incorporándose a la velocidad del rayo. Sólo un instante después el móvil dejó de sonar y ella empezó a quejarse de un tirón en el cuello mientras movía su cabeza lentamente de lado a lado.

Lo que ocurrió después sin tener tiempo a una explicación previa ya te lo he contado más arriba. Y es que todos cargamos con algunos fracasos en nuestra mochila a todos los niveles. No es una palabra que me guste y mucho menos la sensación que deja, pero ahí está y hay que saber convivir con ella. El que no ha terminado de dar una clase sintiendo ese regusto amargo es porque no ha dado suficientes porque como el invierno, llegará. Sólo es cuestión de tiempo. Y aunque a corto plazo lo parece, no tiene por qué ser un drama si se analiza lo que ha pasado, se aprende de ello y se ponen los medios necesarios para que ese fracaso esa situación no se repita.

¿Por qué tu clase de Pilates ha sido un fracaso?

  1. No te la habías preparado. Siempre hay que tener un esquema básico. Una estructura de clase con una intención u objetivos concretos. Si no lo tienes habitualmente, sólo te dedicas a entretener a gente que se mueve. Si tienes poca experiencia y no preparaste la clase conveniente ocurre lo mismo que si mezclas fuego y gasolina. Sabes lo que ocurrirá.
  2. No has has tenido el control de la clase. Te has distraido, no has sido capaz de marcar los tiempos, de establecer un ritmo continuo… No has podido revertir la situación y que esa persona que se despista, que se entretiene, que habla, que entorpece el normal funcionamiento de la clase vuelva a integrarse  en ella.
  3. No estableciste objetivos. Esta semana una alumna que asiste a mis clases realizando sus prácticas del Diploma de Pilates y Movimiento del que te hablaba en esta entrada me mostraba una variación que había pensado a partir de un ejercicio básico: roll up asistido en el cadillac. Yo le preguntaba que con quién utilizaría ese ejercicio o para qué desarrollaría  esa variación y no me supo contestar. Las variaciones son interesantes si aportan algo más que el ejercicio original. Si no, pueden confundirte hasta a tí. Primero pregúntate ¿Para qué? Y después busca el cómo.
  4. No has sido sincero. Te has atrevido a dar clase a una persona para la que ni por formación, experiencia ni conocimiento estabas preparado. Podías haber sido sincero y haber dado un paso a un lado en su momento pero no o hiciste. Podías haberte y heberle ahorrado la decepción.
  5. Querías impresionar. Por fin es el día en el que esa persona que lleva tiempo diciéndote “quiero dar una clase contigo” finalmente viene. Y tú quieres dejar claro lo buen instructor que eres. No te vas a limitar a ejercicios simples que ya haya hecho antes. Quieres que quede claro el dominio que tienens del repertorio. Te empiezas a meter “en jardines” con ejercicios que hace tiempo que ni explicas ni practicas y la cosa no termina como esperabas ¿No habría sido más fácil desarrollar los ejercicios que mejor dominas?
  6. Estabas haciendo pruebas. Todos aprendemos nuevas maneras de desarrollar ejercicios y queremos ponerlos en práctica. Ocurre cuando has realizado recientemente una nueva formación cuyos nuevos conceptos, ejercicios o enfoque te han fascinado. El problema es cuando ese ímpetu o exceso de ganas no nos hace mirar primero por las necesidades del alumno y pruebas con la persona no adecuada.
  7. Tus alumnos se aburren de repetir. Primero el footwork, luego correas en los pies, después en las manos… Siempre lo mismo, al mismo ritmo, con la misma intensidad, si repites hasta las mismas anécdotas y pretendes que hagan gracia… Hay quien no le importa hacer exactamente lo mismo desde que se levanta hasta que se acuesta: cada día, cada semana, cada año… Pero también hay quien espera que les aportes ese “algo más”.
  8. Estás cansado. Tu excusa es que era la última clase tras una larga jornada y ya tu cerebro estaba cansado de hablar, demostrar, corregir. Aunque esto no es cuestión de un día. Estás perdiendo la motivación, la paciencia, la chispa… ¿Estás seguro de que no te has convertido en un instructor quemado?
  9. Dudaste de tí. Tienes la formación y experiencia necesaria. Le has dedicado tiempo más que de sobra para afrontar esa clase. Todos estaban seguros de que lo harías bien… Menos tú.
  10. No has tenido en cuenta la seguridad de tu alumno. La seguridad en un espacio de Pilates es un tema sobre el que se habla poco en las formaciones. Colchonetas y suelos deslizantes. Material distribuido por el suelo convertido en obstáculos para personas con dificultades de movilidad. Barras, muelles de distinta resistencia… ¿Sabías que los muelles de las máquinas de Pilates se deterioran y hay que cambiarlos? Yo  tampoco había visto nunca un muelle roto. Este año, dos veces. Por suerte, no pasó nada.
  11. Por tu actitud. Hoy al llegar no te vestiste de profesor de Pilates. Y no tiene nada que ver con una camiseta, pantalón, con marcas de moda o colores. Cada alumno tuyo deposita su confianza, tiempo y dinero en tí y tú vives de ellos . Por lo que paciencia, atención y sonrisa deben vestirse en cada clase.

Ya te había contado 7 maneras de preparar una clase de Pilates redonda. Aunque todos tenemos nuestros fracasos que rumiamos en silencio en la intimidad. Cuesta reconocerlos y mucho más airearlos porque con ellos conseguiríamos pocos “me gustas”. O no:

¿O tú te vas atreves a contarnos ese fracaso que tuviste en aquella clase de Pilates?

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5 thoughts on “¿Por qué tu Clase de Pilates ha sido un Fracaso?

  1. Muchos fracasos! Los comienzos cuando sentía q nadie me entendía, cuando quieres demostrar cuánto sabes y al final todos se miran como si hablaras otro idioma. Y si es q menos es más! Los aparatos, los líos con los resortes q aún siguen pasando pero se disimulan mejor ( espero).Hasta es un tema del día pero nada como la práctica para tener seguridad en esa clase de la q todos esperan salir distendidos! Gracias Manuel, saludos!

  2. Hola, Yo tengo varios de esos momentos alguna vez al año. Trabajo en un gimnasio municipal, donde se mezclan todo tipo de dolencias o de gente que viene simplemente a probar. Normalmente coincide con primero de mes y no de todos los meses, Octubre es ese mes fatídico para mi y también Febrero. Pues bien, mis clases tienen un nivel intermedio porque la mayoría de mis alumnos vienen con muchos problemas de espalda, cervicales y tensión por estrés e intento adaptar las clases para que todos puedan seguirla e intentar que los que no tienen molestias de ningún tipo, no se aburran. El problema está cuando de repente un buen día (normalmente de Octubre o Febrero) llega una avalancha de gente nueva, y la clase que tenías preparada no la puedes dar y tienes que dar una clase como si nadie hubiera hecho Pilates nunca. El resto de alumnos se aburre porque la clase se ralentiza y los nuevos se pierden, porque por muy básica que sea una primera clase, tomar consciencia de tu cuerpo no se consigue en una sola clase. En definitiva, yo intento ser profesional pero reconozco que esos días para mi son temibles, aunque también tienen fin y llega otro día donde lo puedes hacer mejor. Pero me temo, que después de las navidades me volverá a pasar 😉 . Saludos!!!!
    Patricia

  3. Pingback: 7 Aspectos Fundamentales para el Éxito en una Primera clase de Pilates | Why not Pilates?

  4. Para dirijir una clase de pilates y de cualquier método de entrenamiento quien lo recibe debe ver y sentir que quien lohace lo trasmita mejor dicho que le guste y metiendole ganas..Gracias

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