¿Y si en Lugar de Dar Explicaciones Estuvieras Poniendo Excusas?

Justo hoy hace siete días días me sentaba en esta misma silla con el ordenador de frente y el sol poniéndose de fondo para escribir el post de la semana con una idea: hablar de respuestas vagas basadas en palabras vacías que todos hemos dado alguna vez a los alumnos ante situaciones que se viven en las clases y que nos aventuramos a responder por justificarnos o por no reconocer: no tengo ni idea, yo sólo soy profesor de Pilates.

Dudaba entre dos posibles títulos “Cuando el cliente sí tiene la razón” y “Excusas de mal instructor“. Como trato de ser lo más constructivo posible me pareció que el primero dejaba un mensaje más positivo y la idea se entendería igualmente. b050e6ac63d12e401a2b5fe9978ce9af

Mi planteamiento fue crear un diálogo entre un alumno que se había apuntado a Pilates pero los resultados no eran los esperados y un instructor que lejos de dar soluciones va saliendo del paso poniendo excusas ante sus preguntas adornándolo con palabrería “técnica”. Si no lo has leido aún puedes echarle un ojo a este enlace para saber exáctamente a qué me refiero

Pues bien ¿Alguna vez os ha pasado que intentáis explicar una cosa y lo que se entiende es todo lo contrario? Pues en base a algunos de los comentarios creo que es lo que me ha ocurrido esta vez. Es más, en muchos casos hubo quien decía sentirse plenamente identificado con la conversación lo que en este caso, casi me preocupa. Así que, igual que cuando tras explicar un ejercicio, tus alumnos empiezan a desarrollar algo que está totalmente alejado de lo que pretendías, lo mejor va a ser parar y volver a explicarlo tratando de ser más claro esta vez.

Excusa nº 1: Es normal que te duela el cuello al hacer Pilates.

Decir que al hacer Pilates es normal que te duela el cuello sería como si estuvieras en casa, pides una pizzas, te las entregan, pagas, el repartidor se va, abres los envases y ves que están totalmente quemadas. Sí sí, negras, carbonizadas. Y cuando llamas para quejarte te dicen que las hacen en el horno y a veces se queman, que es normal ¿Qué pensarías de ellos como profesionales? Con la diferencia de que tú, si no quieres no te las comes y tu alumno el dolor de cuello se lo lleva para casa.

El dolor nunca es algo normal. Puede haber muchas razones por las que a una persona le duela al cuello mientras hace Pilates. Tantas como maneras de evitarlo. De manera que la razón que des, procura que sea cualquiera excepto que es NORMAL. Te perjudicas a tí y a todos.

Excusa nº 2. Te ocurre porque aún no controlas los principios.

Justificarte diciéndole a un alumno que comienza en Pilates que su problema es que no domina los principios es o problema de falta de memoria del instructor (¿No recuerdas cuando tú comenzaste?) o de falta de entendimiento de cuál es su función como educador de movimiento ¿O es que esperabas que los alumnos te vinieran enseñados de casa?

Excusa nº 3. El problema es que tu abdomen no es lo suficientemente fuerte.

Si a un alumno se le dice que no es lo suficientemente “fuerte” para seguir una clase es que está en el lugar equivocado y si no se lo dijo nadie tal vez puedas ser tú, el instructor, la persona indicada. Porque imagino que le habrás dicho eso después de buscar las múltiples maneras que existen de adaptar los ejercicios: a través del material, de la modificación de la posición, del número de repeticiones…

Excusa nº4. Es que son ejercicios del repertorio clásico.

En cualquier formación de Pilates medianamente bien planteada hay espacio además de para explicar los ejercicios del repertorio clásico (que se deben conocer), de adaptaciones de los ejercicios y otras variaciones en función de las capacidades, limitaciones o necesidades de los alumnos. Si sabes que el 90% de ellos se pasan el día sentados, con un estilo de vida en el que el patrón de flexión es una constante no les frías a ejercicios de flexión en tus clases. Recuerda que en Pilates hay vida más allá del tendido supino. Si quieres tecnología del s.XXI, medicina del siglo XXI, conocimiento del s.XXI… Ofrece ejercicio y actividad física del s. XXI.

Y si te preguntas por qué conozco todas estas excusas tal vez sea porque yo también las he utilizado en algún momento. Lo peor no es ponerlas para justificarnos y salir del paso, el que esté libre de culpa que levante la mano (o que nos deje un comentario contándonoslo) lo peor es instalarte cómodamente en ellas sin ser siquiera consciente de ello porque es lo que impide seguir aprendiendo y avanzar. Si en tu mano ponen la mejora de la salud de tus alumnos, se espera de tí  que tengas un mínimo de criterio. De manera que trata de mostrarlo cada día y cuando el alumno seas tú, no asumas todo lo que te digan como cierto y ten presente la importancia de preguntar por qué.

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“A nadie le impresionan lo buenas que son tus excusas”

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