8 Consideraciones que te Ayudarán al Trabajar con Alumnos con Dolor

Se dice de manera general que si duele, mejor  no muevas. Y es una regla que es bueno que tengas en cuenta si no estás dentro de tu campo de actuación, no tienes experiencia o prefieres no meterte en terrenos pantanosos. La cuestión es qué hacer o cómo proceder cuando te llega un alumno acompañado de un diagnóstico confirmando que no hay nada estructural que justifique su dolor. No hay daño, no hay lesión. Por ello, según le dijeron al darle la noticia: “el movimiento no es sólo recomendable sino necesario” por lo que le han recomendado probar con Pilates.

Y es que el dolor no siempre es la señal de que un músculo, un hueso o cualquier otro tipo de tejido está dañado. En ocasiones es el reflejo de que tiempo atrás existió una alteración y por ello se activó ese mecanismo que de manera eficaz trató de evitar mayores consecuencias.  El problema es que la repetición dejó una huella en su sistema nervioso que ahora de manera fallida trata de evitar o anticipar lo que ya no es necesario. De ahí el clásico ejemplo de la persona amputada que sigue notando el dolor de siempre, en el miembro que nunca más estará.

En este tipo de casos, nuevas experiencias positivas de movimiento se convierten en una necesidad pero a la vez entrañan todo un reto para el instructor que debe, además de proporcionarle la dosis de movimiento adecuada, guiarle en el camino que permita que esos caminos neuronales fallidos sean sustituidos por otros nuevos más acordes con la situación actual.37419639-pain-killer-stop-headache-migraine-no-more-suffering-painkiller-paracetamol-aspirine-merphine-medici-Stock-Photo.jpg Me gusta citar las fuentes pero las consideraciones que a continuación te detallo vienen de un pantallazo que hice con mi móvil de unas frases que alguien compartió por Twitter (por cierto puedes seguirme pinchando aquí)  y que te dejo al final del texto. En realidad en el texto hay una más pero lo he reducido a 8.

8 Consideraciones al trabajar con alumnos que padecen (o han padecido) dolor

  1. Evita el lenguaje negativo en relación al movimiento. Trata de utilizar un lenguaje positivo a través de ejemplos. Ya te he hablado en el blog del poder del NO como factor limitante. Trata de hacerlo de esta manera, prueba ahora sí, ¿Cómo lo notas de esta otra forma? Siempre se recibe mejor que un “así no”, “mucho cuidado con eso”, “esto es peligroso”.
  2. Explica de manera sencilla, incluyendo razonamiento científico básico, cómo el ejercicio puede ayudar. Porque la alineación facilita el movimiento, porque moviéndote con menos esfuerzo evitamos tensión innecesaria, porque si primero mejoramos el rango después será más sencillo recuperar la fuerza… Sin complicarse. Tampoco hace falta citar a Mc. Gill.
  3. Escucha las inquietudes o miedos que la persona tiene acerca del movimiento o un gesto específico (el resultado esperado). Además de que toda la información que recabes de tu alumno te ayudará a saber cómo enfocar el trabajo, que se sienta escuchado es importante. Es imposible confiar en alguien si sientes que no le importa lo que dices y si tu alumno no confía en ti sencillamente no volverá.
  4. ¿Con qué movimiento o tipo de movimientos la persona disfruta? Tratamos de proporcionar experiencias positivas con el fin de que se repitan y mediante esa repetición instaurar un nuevo patrón motor. La posibilidad de fidelizar y que la persona tenga continuidad aumenta exponencialmente si además de encontrarse mejor después, lo disfruta durante.
  5. Que sea compartida o al menos consultada la decisión de en qué rango, con qué carga, cuánto durará, a qué velocidad. Cada persona es distinta y aunque tú creas saber lo que necesita cómo y por qué, su feedback es determinante a la hora de mejorar lo que ayer se hizo.  Y es tan sencillo como preguntar. La responsabilidad se siente repartida y eso nuevamente proporciona confianza. La persona no se siente presionada a hacer, de esta manera se verá motivada a ello.
  6. Establece pequeños objetivos realizables que proporcionarán así una recompensa. Intentar lograr ese ejercicio, esa progresión que hoy parece imposible, realizarlo con menos ayuda de la máquina,  en un rango mayor. Muchas veces puede ser algo tan sencillo como realizar un mismo ejercicio al principio y al final de la clase y observar la diferencia: si existe mayor facilidad al realizarlo, si el movimiento es al final más amplio, si es más evidente la articulación…
  7. Refuerza  de manera positiva los logros. Y trata de ayudar a extinguir los comentarios negativos pre-ejercicio. Hazle ver de lo que es capaz y de su evolución. Recuérdale esas barreras que existían y que por superadas no dejan de ser importantes. Además de ayudar a reconducir los comentarios negativos  previos a la realización del ejercicio tipo: “no sé si voy a ser capaz”, “este ejercicio nunca lo he podido hacer”…
  8. Comenta cualquier posible “efecto secundario” tipo agujetas o cansancio muscular post-ejercico y lo que esto significa. Para personas que están poco familiarizadas con el ejercicio la propia sensación de musculatura “resentida” molesta al día siguiente del ejercicio puede ser percibido como algo negativo o una nueva manifestación de dolor. Anticípate, explícale por qué ocurrirá y que no es algo negativo .

Por cierto, la semana que viene confirmo las fechas y lugares de los seminarios que impartiremos en España en octubre. Si no sabes de lo que te hablo, echa un ojo a este enlace: ¿Nos vemos en octubre?

Screenshot_2016-07-11-02-15-32-1.png

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s