10 Tipos de Alumno Distintos y cómo Abordar el Trabajo con Ellos

Esta semana releía un post que ya tiene un tiempo. Algo más de cuatro años. En aquella época después de haber trabajado de manera continuada alrededor de 7 años, impartiendo muchas clases a la semana, con horarios complicados y un nivel de exigencia muy alto, empezó a nacer en mí la necesidad de dar un pasito en otra dirección para evitar convertirme en otro instructor quemado.
Con el objetivo de no perder “la chispa” (ese brillo que tienen en los ojos aquellos que disfrutan con lo que hacen) sabía que necesitaba parar. Quería escaparme un tiempo pero no sabía dónde. Cuando lo tuve un poco más claro, hablé con mi jefe y le dije que si podía prescindir tres meses de mí:
– ¿Destino?
–  Australia.
– ¿Pero vas a volver? Me preguntó. Le dije que sí y no mentí.

Así que preparé mochila y me fui ¿Que por qué tres meses? Porque era el tiempo que estimaba que tardaría en gastarme los ahorros que coincidía con lo que duraba mi visado de turista. Como mi inglés era muy limitado dediqué las cuatro primeras semanas a estudiarlo, las cuatro siguientes a recibir el mayor cantidad de clases de Pilates posibles (algún día te contaré como pude hacerlo a coste cero) y así aprender vocabulario un poco más específico. El último mes estuve viajando un poco. Pues bien, nunca recibí tantas clases de Pilates en mi vida como en aquel mes de noviembre de 2013 y creo que jamás estuve en mejor forma física. Digamos que  me convertí en alumno de Pilates a tiempo completo… Pues bien, pude observar tantos estilos de enseñanza distintos que se me ocurrió la entrada 13 Personajes que Encontrarás Dando Clases de Pilates que a día de hoy sigue siendo una de las entradas más visitadas.

Con un tono diferente, aunque de manera similar a como lo hice con los instructores, hoy voy a analizar en base a mi experiencia, 10 perfiles distintos de alumno que pueden aparecer cualquier día a recibir una de tus clases de Pilates.

10 Perfiles de alumnos distintos y como enfocar el trabajo con ellos.

1. Nunca he hecho Pilates y no tengo ni idea de lo que es. Genial tienes todo el campo abierto y despejado para tí. Para trabajar paso a paso de la manera que tú quieres. No existen ideas preconcebidas ni grandes expectativas. Suele ser una persona que ha hecho poco ejercicio anteriormente.

  • Sugerencia. Si trabajas de manera gradual y progresiva estará encantada. No te lo creas mucho cuando te diga que eres la mejor instructora que ha tenido, recuerda que eres la única.
  • Nivel de dificultad de este tipo de alumno: muy fácil.

2. Nunca he hecho Pilates pero una amiga me ha estado contando y tenía que probar. Viene con muy buena predisposición pero debes contarle que hay maneras y maneras de impartir Pilates porque es diferente en suelo que en máquinas, grupos reducidos, que grandes grupos…

  • Sugerencia. Aclara previamente lo que le han contado y así no habrá lugar a sorpresas. Podrás resolver dudas y ella quedará satisfecha.
  • Nivel de dificultad: muy fácil.

3. Nunca he hecho Pilates pero me he leído todos los libros (y resultados de Google) donde aparecía la palabra Pilates. En la era de la desinformación, este tipo de alumnos son más cada vez. Muchas veces casi hablan ellos más que tú durante la primera sesión. Ten paciencia y cuanto más le hagas moverse menos te interrumpirá.

  • Sugerencia. Valora y ten en cuenta el interés de este alumno pero trata de controlar ese posible exceso de motivación.
  • Nivel de dificultad: fácil

4. He hecho Pilates anteriormente y me encanta. Vas a favor de corriente pero a la vez debes mantenerte a la altura de las expectativas. Con suerte no será una de esas personas que piensa que nunca serás tan bueno como su antiguo instructor aunque si se diera el caso, ya sabes como puedes cambiar su opinión.

  • Sugerencia. No empieces con propuestas muy básicas. Observa como se mueve y recuerda que cada sesión debe ser un reto.
  • Nivel de dificultad. Medio.

5. He hecho Pilates y la verdad no es lo que más me gusta pero me viene muy bien. A mí me encantan este tipo de alumnos porque suelen ser aquellos que necesitan hacer Pilates. Se lo ha recomendado su médico o su fisioterapeuta y ya conoce tanto los beneficios como el paso a atrás que supone la falta de continuidad.

6. Soy un “loco” del ejercicio y necesito mejorar. Alguien que dedica al ejercicio todo su tiempo libre o que por su situación familiar o laboral puede centrarse casi por completo a sí mismo y sus retos deportivos. Puede ser un friki del gimnasio, alguien que prepara un ironman o la típica persona que va a quince actividades distintas a lo largo de la semana y Pilates es una más.

  • Sugerencia. Entiende bien cuáles son sus objetivos y qué espera de tus clases. En este caso Pilates es un complemento no un fin en sí mismo.
  • Nivel de dificultad. Medio- alto.

7. Vengo a Pilates porque mi mujer, un amigo, mi marido… llevan años dándome la turra pero sé que no me va a gustar. Partes con un gol en contra porque existe el prejuicio así que te toca remontar el partido. Suele ser el tipo de persona que dice aquello de “el Pilates no es para mí” (ya sabes lo que pienso yo cuando lo escucho).

  • Sugerencia. No te compliques queriendo hacer cosas muy enrevesadas. Haz lo que mejor sabes hacer y si no consigues cambiar su opinión, acéptalo y reconócele el hecho de haberlo intentado.
  • Nivel de dificultad. Alto pero si consigues convencerle será el máximo defensor tuyo y del Pilates.

8. Soy instructor de Pilates y te lo digo. Siempre es agradable recibir a otros compañeros que quieren recibir una clase. Y decirlo de entrada es poner las cartas sobre la mesa. Recuerdo que hace unos años me sentía más tenso en este tipo de situaciones por el miedo a no estar a la altura pero te vas acostumbrando y se disfruta mucho porque puedes realizar propuestas que con otros alumnos es más difícil.

  • Sugerencia. Intenta preguntar si tiene interés en practicar o ver algo concreto. Por ejemplo, puede que dé clases de suelo y nunca haya probado un reformer.
  • Nivel de dificultad. Alto, por el hecho de querer estar a la altura.

9. Soy instructor de Pilates pero me lo callo. Se crea una situación un poco extraña porque por la manera en que se mueve, como se coloca, como se anticipa a las instrucciones que aún no has dado… enseguida te das cuenta de que es profesional y te empiezan a entrar las dudas ¿Y qué hará aquí? ¿Qué querrá realmente? ¿Y por qué no me habrá dicho nada?…

  • Sugerencia. Ve preguntando sutilmente a lo largo de la clase y acabará confesando.
  • Nivel de dificultad. Alto, por la incomodidad que se crea.

10. Llevo mucho tiempo con dolor pero los médicos me dicen que no tengo nada así que he decidido empezar Pilates. Sin tener conocimiento y experiencia en el trabajo con personas con dolor la tarea se complica. Tu objetivo será dotar de la mayor cantidad de experiencias de movimiento distintas con la mínima sensación de dolor. De modificar patrones y crear otros nuevos. De dar confianza y hacer que el miedo quede atrás. De hacerle entender las claves por las que a veces existe dolor y otras no y lo más importante: que la experiencia dolorosa no necesariamente implica daño estructural o lesión.

  • Sugerencia. A pesar de no presentar lesión son alumnos complejos que requieren de mucha paciencia, atención y respeto. Si ves que se escapa de tu conocimiento o habilidad recomienda acudir a un profesional especializado.
  • Nivel de dificultad. Muy alto.

Distintos perfiles de alumnos, distintas estrategias a la hora de abordar el trabajo con ellos. Estos son 10 perfiles pero hay muchos más.

Por cierto y volviendo a lo de arriba, volví a España para organizar mis cosas y dar el salto definitivo a Australia, recuperando la chispa perdida. De eso hace ya cuatro años. Pronto te contaré por qué ese brillo en mis ojos se mantiene. Pero lo más importante:

¿Qué otros tipos de perfiles de alumno conoces y cómo desarrollas el trabajo con ellos en tus primeras clases?

 

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One thought on “10 Tipos de Alumno Distintos y cómo Abordar el Trabajo con Ellos

  1. Hola Manuel!!
    Lo primero agradecerte tu trabajo semana a semana escribiendo este blog. Me encanta! Gracias ☺
    Quería exponer un caso que tengo que no sé si a ti se te ha dado. Tengo una alumna que no es capaz de seguir las instrucciones. Da igual que le muestre el ejercicio, que se lo explique de varias maneras, que la guíe con mis manos… Es como si le diera igual y ella sigue con su versión del ejercicio…
    Además notó que no le gusta que la corrija, se pone nerviosa y casi es peor.
    He llegado a un punto en la que prefiero dejarle a su aire siempre que vea que hace el ejercicio de manera segura.
    Qué puede estar fallando? Veo que el resto de mis alumnos me siguen… Hay alguna otra cosa que se me esté escapando?
    Muchas gracias y un saludo.

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