¿Repetir o Variar Ejercicios? (I). La Repetición Mejora tu Coordinación.

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Desde que empecé a impartir mis primeras clases de Pilates las dudas que más quebraderos de cabeza me han dado y de las que menos respuestas he encontrado no se referían a cuestiones técnicas: principios del método, ejercicios… ni tampoco a cuestiones biomecánicas, anatómicas o relacionadas con el movimiento. En realidad estas también surgían pero era más fácil encontrar respuestas. Sino a aspectos más relacionados con la metodología de enseñanza: ¿En qué momento introducir ejercicios nuevos? ¿Mejor repetir o variar? ¿Estaré variando demasiado en mis clases?¿Me estaré repitiendo tanto que estoy aburriendo a los alumnos?

poster.phpHace ya unos años mientras descubría lo que era esto del Método Pilates conocí a un instructor que tenía una máxima: “Yo siempre hago la misma clase y no la cambio hasta que los alumnos la ejecutan perfectamente”. Consideraba que repitiendo y repitiendo sus alumnos mejorarían.

También trabajé entonces con una persona de la que aprendí mucho, convencida de que cada clase debía ser una sorpresa para el alumno. De la variación de ejercicios y experiencias vendrían los resultados.

Pon a prueba tu coordinación.

¿Alguna vez te has preguntado por qué lo nuevo siempre es más difícil? Lo ves, lo entiendes pero no lo terminas de hacer como desearías mientras que, por otro lado, las cuestiones que mejor se te dan son las que más has practicado: tu deporte, tu receta estrella de cocina, tu ejercicio favorito de Pilates…

Existen movimientos que nos resultan sencillos porque están automatizados. El patrón motor está fijado en nuestro cerebro debido a que lo hemos repetido (en ocasiones) desde niños. Fruto de la repetición conseguimos un gesto organizado, en el que los distintos segmentos corporales funcionan conjuntamente sin dificultad aparente. Somos capaces de que nuestro cuerpo desarrolle con exactitud la imagen que nuestro cerebro había visualizado previamente.

¿Que a qué me refiero con que tu cuerpo represente lo que tu mente visualiza? ¿Quieres poner a prueba tu coordinación? Te reto a que hagas lo que propongo en el siguiente vídeo.

Los caminos neuronales

“El aprendizaje es un cambio en la fortaleza de ciertos circuitos neuronales en función de procedimientos de práctica”. (José León Carrión).

Imagina que vas por el medio del monte, te pierdes pero de pronto encuentras algo que se intuye como un camino. Eso sí, es tan estrecho que por momentos se pierde. Al no tener apenas tránsito ha sido invadido por la vegetación, maleza, piedras y ramas caídas…  Eso ralentiza tu paso, a veces dudas de por dónde seguir e incluso puede que se corte y te toque dar la vuelta para buscar un camino alternativo. Pues eso mismo ocurre a nivel neuromuscular. La búsqueda de un movimiento posibilita la aparición de ese camino neuronal. Se producirán las conexiones necesarias entre el cerebro y los grupos musculares implicados, aunque al principio llegará con interferencia y tal vez el resultado final no sea el deseado.

Una vez que ya está trazado (conoces la actividad) y continúas su práctica, el camino neuronal se va haciendo más grueso de la misma manera que si dejas de practicar el camino se vuelve más pequeño, como si la vegetación lo invadiera de nuevo traducido en pérdida de precisión. Y eso lo sabe el que ha estado tiempo sin coger una raqueta de tenis, sin tocar un instrumento, sin practicar un idioma o sin subirse a un reformer.

El problema es que existen caminos neuronales que hemos trazado de manera inconsciente y que no siempre son los más idóneos (¿Alguien ha oído hablar de “malos vicios”?) que existen cuando nos movemos y que han surgido debido a gestos repetitivos a la vez que poco eficientes propios del día a día. Su repetición ha ensanchado ese camino. Por lo tanto se entra en una espiral de ineficiencia que se retroalimenta. Recuerda que eres lo que haces repetidamente

¿Entonces pueden reconducirse esos caminos trazando conexiones que me lleven a un movimiento más eficiente, ligero, con menos tensión? Exacto, sólo tienes que experimentar y entender el movimiento correcto para, a partir de ahí, fijarlo en tu sistema nervioso a través de la repetición.

La repetición como recurso eficaz.

Según se cuenta de manera mas extensa en este artículo publicado en El País “Aprender es un proceso voluntario, en el que el individuo debe tomar cierta parte activa y poner algún esfuerzo. Por tanto, hay que estar motivado y repetir lo que se quiere aprender constituye el método más eficaz para hacerlo. Pero hay una cuestión clave: la persona que aprende debe tomar cierta parte activa y poner algún esfuerzo. Por tanto, hay que estar motivado. Con la práctica suficiente, la demanda de atención para aprender se hace mínima“.

Una manera eficaz de enseñar mediante la repetición consiste en, a partir de que el alumno consigue realizar un ejercicio base, ir proponiendo variaciones que añadan pequeñas novedades a esa repetición.

Debemos ir siempre de lo sencillo a lo complejo y por suerte en el Método Pilates existe algo que lo facilita como son las progresiones. Es decir, desfragmentar un ejercicio complejo en pequeños movimientos sencillos. De manera que vas añadiendo pequeñas modificaciones al ejercicio base. Mantienes la atención y concentración del alumno a la vez que está incorporando a su repertorio movimientos más complejos sin apenas esfuerzo. Al fin y al cabo, recuerda que esa es la habilidad del buen instructor conseguir que resulte fácil lo que antes parecía difícil.

¿Tú también tienes a veces la sensación de repetirte demasiado? Te diré de entrada que esa sensación no la suelen percibir los alumnos de igual manera. Piensa que tú pasas 4, 6, 8 horas diarias en “modo Pilates” mientras que ellos sólo lo están 1 o 2 semanales.

Si eliges la repetición como un recurso que sea porque consideras que es en beneficio del alumno y su aprendizaje. Es fácil entrar en una dinámica repetitiva cuando se dan muchas clases diarias ya que resulta cómoda para el profesor que casi puede narrar la clase de forma automática.

Una manera de asegurarte no estar repitiéndote demasiado es tomar notas para tener una referencia  objetiva sobre lo que has estado haciendo con cada persona o cada grupo. También tienes otra muy sencilla y que te sacará de dudas: pregúntales directamente a ellos.

Esta es la primera parte de la entrada en la que te hablaba de la repetición. La semana que viene analizaré porque creo que es importante la variación de ejercicios en una clase de Pilates y luego debatimos:

¿También consideras importante la repetición en tus clases? ¿Utilizas más la repetición o la variación? ¿Has sido capaz de realizar el steady running de manera inversa? ¿En serio? 😉

10 Similitudes Entre Practicar Pilates y Aprender un Nuevo Idioma

Pues sí, yo también soy de los españoles que ponía en su currículum inglés nivel medio hablado y escrito… y todos sabemos lo que significa.

Cuando empecé a estudiar inglés todavía existía la E.G.B y desde entonces no lo he dejado: colegio, instituto, universidad, clases particulares… y, o el método no ha sido el adecuado o no le he dedicado el esfuerzo o la continuidad necesaria para conseguir el nivel deseado. Es por eso que decidí que era momento de una inmersión lingüística y Australia era un lugar fantástico para ello.

Acabo de cumplir un mes en Brisbane y lo he dedicado casi íntegramente a estudiar el idioma. He estado 4 semanas en una academia. Y si como sabes el método Pilates es algo que me apasiona, lo que me gusta de verdad es analizar el proceso de enseñanza-aprendizaje de cualquier actividad porque siempre me aporta y me da pistas para aplicarlo yo en mis clases. Observar qué herramientas utilizan los profesores y qué respuesta dan los alumnos ante ellas.

Una vez finalizadas estas 4 semanas de clases creo que es buen momento para establecer un paralelismo entre el aprendizaje de una actividad puramente cognitiva y una actividad basada en el movimiento como es el Método Pilates.

  1. En ambas actividades el aprendizaje tiene que ser significativo. Como dice Beatriz Crespo en su blog:  “Si lo entiendes lo aprendes y si lo aprendes lo aplicas”. La memorización y la repetición sólo son una parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. Sólo queda fijado lo que se entiende. Tratar de memorizar palabras fuera de contexto es como repetir ejercicios sin entender cómo puedes aplicarlos en tu día a día.
  2. Más horas de dedicación supone mayor dominio de la actividad. Acumular “horas de vuelo” es necesario para dominar ambas actividades. Las dos son exigentes y te solicitan el 100% de atención y concentración en su aprendizaje. La continuidad y el compromiso que aportes, irá muy en relación a los resultados que obtengas.
  3. Cuanto más reducido sea el grupo más se ajustará a tus necesidades. Existen distintas opciones a la hora de aprender inglés como formatos diferentes a la hora de practicar Pilates. Grupos más reducidos facilitará que sean más homogéneos. Las sesiones individuales estarán diseñadas para tí.
  4. Las prisas no ayudan. En ninguna de las dos actividades existen los atajos o metodologías “express” que den resultado. No conocerás a nadie que domine un nuevo idioma en 3 meses como nadie ha pasado de una vida sedentaria y un cuerpo problemático al control corporal y bienestar físico pleno en ese margen de tiempo. Sospecha de quien te garantice resultados en un margen de tiempo concreto en cualquier actividad.
  5. Atravesarás en ambos casos las mismas fases de aprendizaje.
    • Partirás de ser inconscientemente incompetente: “no lo domino y ni siquiera lo sabía”.
    • Para pasar a ser conscientemente incompetente en las primeras clases, “me doy cuenta de que no lo domino”.
    • Después serás conscientemente competente, “si pongo toda mi atención en ello, lo domino”.
    • Para terminar siendo inconscientemente competente, “sin necesidad de pensar en ello lo domino. Es automático”. Te lo explico de manera más extensa en esta entrada
  6. En ninguna de las dos tendrás la sensación de tener un dominio pleno. Siempre hay margen de mejora. No existe el dominio total del cuerpo, de la misma manera que es muy complicado que domines un segundo idioma como tu lengua materna. Esto supone que la motivación por seguir mejorando y puliendo matices siempre estará ahí. Si eres perfeccionista, nunca te aburrirás.
  7. Ambas actividades puedes realizarlas por tu cuenta pero en raras ocasiones los resultados son los esperados. ¿Conoces a alguien que haya aprendido inglés estudiando por su cuenta? Por otro lado no conozco a ningún alumno que por su cuenta esté haciendo Pilates. O al menos regularmente. Yo por ejemplo, cuando practico, también necesito correcciones.
  8. Los pequeños detalles marcan la diferencia. Uno de los principios del método Pilates es la precisión. En el aprendizaje de un nuevo idioma esto es determinante. Una letra mal puesta lo cambia todo. Y a veces pueden reírse mucho de ti. Yo una vez estando en Inglaterra hice una ensaladilla rusa, que fue un éxito. Todavía recuerdo esos ojos abiertos como platos cuando, tras felicitarme y preguntarme por la receta les dije que tenía parrot (loro) en lugar de carrot (zanahoria).
  9. Ninguno de los dos aprendizajes es un fin en sí mismo. El aprendizaje del inglés siempre tiene un objetivo real detrás: poder comunicarse, acceder a más bibliografía, conseguir un trabajo, viajar… Con la práctica del Pilates ocurre algo similar. Tener buena técnica o dominio del método no es tan importante como: mejorar tu salud,  prevenir lesiones, incrementar el rendimiento en tu deporte, mejorar tu postura…
  10. En cualquiera de las dos actividades no es tan importante el continente como el contenido. El mejor atrezzo no te hará aprender. Una amiga hace poco me contaba cómo recibir una clase en un espectacular estudio de Pilates en la Quinta Avenida de Nueva York acabó en decepción. De la misma manera que he recibido excelentes clases de inglés en una cafetería. La diferencia siempre la acabará marcando el profesor que la imparta.

Es curioso porque hacer ejercicio y aprender inglés posiblemente sean dos de las actividades o propósitos más repetidos por cualquier persona cada vez que se comienza un nuevo año. Si fuiste de los que hiciste esos propósitos para este año empieza ya que aún estás a tiempo. No lo dejes aparcado para el que viene o tendrás el mismo resultado.

Y ahora ¿Sigues pensando que no existen similitudes entre practicar Pilates y el aprendizaje de un nuevo idioma?