El Pilates No Es Para Mí… (y lo que pienso yo mientras lo escucho).

  • El Pilates no es para mí… a pesar de que pasas el día sentado frente al ordenador. Dices ser más de ejercicio intenso que nunca realizas, espacios naturales a los que nunca acudes y actividades más dinámicas que nunca practicas.
  • El Pilates no es para mí… mientras presumes del tamaño de tu bíceps o la definición de tu abdomen, a la vez que te justificas por tu incapacidad para moverte diciendo que tu falta de flexibilidad es innata.
  • El Pilates no es para mí… que todavía quieres llegar a tiempo a la operación bikini queriendo hacer en dos meses lo que tu cuerpo necesita doce.
  • El Pilates no es para mí… ya que, si no te grita un instructor a la vez que te mueves eres incapaz de dar tu 100%.
  • El Pilates no es para mí… que ni siquiera al realizar ejercicio eres capaz de focalizar tu atención en lo que haces, utilizando cualquier elemento de distracción que te aleje de tu cuerpo y sus sensaciones del aquí y el ahora.
  • El Pilates no es para mí… pero culpas de tus constantes lesiones a la mala suerte sin introducir ningún cambio en tu planificación.
  • El Pilates no es para mí… mientras realizas movimientos absurdos en un plano, creyendo todavía que entrenar cada músculo de manera aislada sirve de algo más que para vacilar los cuatro días que vayas a la playa en verano.
  • El Pilates no es para mí… que con tu curso realizado en un fin de semana presumes de ser especialista en Método Pilates… A pesar de que sólo te enseñaron una pila de ejercicios que no eres capaz de ejecutar ni de explicar.
  • El Pilates no es para mí… que dejaste de practicar ejercicio por recomendación de tu médico o peor todavía, por iniciativa propia y en la comodidad de tu sillón y la vida sedentaria sigues esperando la mejoría.
  • El Pilates no es para mí… que sigues teniendo como objetivo el inalcanzable cuerpo 10 que ves en televisión, en lugar de centrarte en ser la mejor versión de tí mismo.
  • El Pilates no es para mí… que no llamas ejercicio a algo que baje de 160 pulsaciones. Ya, ya…
  • El Pilates no es para mí… a la vez que se te llena la boca con el concepto “funcional” pensando que consiste en ponerte de pie sobre un bosu o hacer abdominales sobre un fitball.
  • El Pilates no es para mí… a la vez que reconoces nunca haber recibido una clase en condiciones y evidencias con tu discurso no tener la más remota idea de lo que es el Método Pilates, el cuerpo y el movimiento.

Respiración, concentración, control, centro, fluidez, precisión. Si no entiendes la importancia de estos principios ni crees que sea necesario introducirlos en tu práctica deportiva, en tu vida diaria o lo más importante, en la de tus clientes. Si tus conocimientos sobre Pilates se limita a los tópicos clásicos pero opinas como si supieras de lo que hablas, definitivamente, no es que el Pilates no esté hecho para tí…

Es que TÚ no estás hecho para el Pilates.

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Pilates: Distintas Opciones un Único Objetivo

Cuando finalmente tomas la decisión de empezar a hacer ejercicio y, por lo que has leído piensas que Pilates puede ser una buena opción para tí, de pronto te encuentras con más alternativas de las que inicialmente habías pensado. Tan dispares que te resulta increíble creer que tenga algo que ver lo que te está contando Clara, a quien, para seguir haciendo ejercicio durante el embarazo, su ginecóloga le recomendó practicar Pilates; con lo que hace tu madre, que está encantada desde que por las mañanas va a recibir su clase al polideportivo los martes y los jueves; o lo que hace Anabel, deportista y triatleta a quién el Pilates le ha ayudado a recuperarse de su última lesión y volver a la competición.

Dicen que también hay hombres que lo practican pero ¿Alguien conoce a alguno? 😉

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¿De dónde viene todo ésto?

Posiblemente no sea así en tu caso ya que, si estás leyendo ésto, el tema te interese pero todavía quedan muchas personas que siguen pensando que el Método Pilates es el penúltimo invento para vender “gimnasia” de baja intensidad a personas “que nunca hicieron nada antes”. Aunque repasando un poco los orígenes como podéis ver en este vídeo tan divertido como aclaratorio, Joseph Piates, creador de lo que él denominó Contrología, era una persona convencida por su experiencia de los beneficios que el ejercicio tenía para la salud. Él era un deportista puro que había practicado actividades tan dispares como la gimnasia deportiva, yoga, esquí o boxeo, deporte en el que incluso fue profesional. Esto nos viene a demostrar que los tópicos creados en torno al método al que posteriormente se denominó con su apellido, se vienen totalmente a bajo cuando profundizamos un poco en los orígenes.

El propio Joseph Pilates trabajó tanto con personas obligadas a permanecer en cama por lesiones o amputaciones, con deportistas o bailarines profesionales, como con la propia policía británica. Simplemente aplicaba sus conocimientos en torno al movimiento y el ejercicio físico para que cada uno de ellos se beneficiara y mejoraran su capacidad de movimiento consciente.

De toda esa experiencia y como te contaba antes, desarrolla el método al que llamó Contrología en base a unos principios y desarrollando una serie de ejercicios originalmente pensados para ser ejecutados sobre el suelo o colchoneta sin necesidad de equipamiento complementario. Posteriormente diseña las máquinas: reformer, cadillac, barril y silla. Con una doble función: por un lado la de facillitar y hacer de asistencia para ejecutar las ejercicios de suelo y por otro, precisamente la contraria, la de aumentar el reto y la dificultad para que esos ejercicios fueran aún más completos. Esto suponía que sus ejercicios pudieran adaptarse a los distintos niveles de movilidad y condición física. Un genio, en definitiva.

Entonces ¿Todo es Pilates?

Distintas opciones, distintos objetivos, diferentes precios y lugares donde practicarlo pero ¿Todo es Pilates? Me hace mucha gracia cuando alumnas o alumnos a los que doy clase me cuentan entre sorprendidos e indignados sobre otros conocidos que también “van a Pilates” cuando les hablan de sus clases y no les cuadra mucho lo que les cuentan. Suelen exclamar “Pero éso no es Pilates”. Y digo que me hace gracia, porque muchas veces pienso que quizá otros piensen lo mismo cuando ellos cuenten algunas cosas de las que hacen conmigo.

Como te contaba antes Pilates sólo aplicaba su conocimiento a personas en distintos ambientes adaptándose “a lo que había”. Lo mismo impartía clases individuales de reformer en su estudio que realizaba una clase de matwork o suelo a un grupo.

¿Quién establece qué es y qué no es Pilates? La siguiente generación de instructores formados por el propio Joseph y su esposa. La que pasa a denominar Método Pilates a la Contrología, encargados de establecer un marco que garantice que no se pierda el legado de su maestro y porque no decirlo, conscientes de que tenían en sus manos un valioso producto al que se le podía sacar mucho rendimiento. Afortunadamente nunca se pudo registrar la marca Pilates, lo que dio lugar a escuelas con distintos enfoques en relación al método y con ellas distintas maneras de “vender el producto”.

Vale pero ¿Qué opciones tengo?

A continuación te voy a contar las tres opciones que considero más habituales a la hora de practicar Pilates.

Clases masivas de grupo.

Grupos de 15-20 personas incluso en ocasiones más numerosos. Son clases de suelo, sobre colchoneta donde el monitor generalmente desarrolla la clase mostrando los ejercicios simultáneamente a la ejecución de los alumnos. Normalmente se imparten en gimnasios o centros deportivos municipales.

– Ventajas:

  • Bajo precio.
  • En gimnasios, suele haber gran variedad de horarios sin límite de clases semanales.

– Inconvenientes.

  • El alumno debe adaptarse al nivel de la clase.
  • Pocas correcciones por parte del profesor.
  • Monitores poco especializados.

– Te recomiendo esta opción si: te gusta el ambiente y el ritmo de actividad dirigida de gimnasio, si quieres iniciarte y tienes una buena condición física sin lesiones ni molestias. Si tu objetivo es mejorar tu tono muscular y flexibilidad.

Grupos reducidos.

Puede ser de Pilates máquinas o suelo rondando un número de entre 4 y 7 personas. Generalmente se imparten en centros especializados.

– Ventajas.

  • Grupos homogéneos. Se trata de ajustar los grupos para que estén integrados por personas de similares características u objetivos.
  • Mayor especialización en los monitores.
  • Correcciones y mayor control de la clase.
  • Suele utilizarse material complementario como: aros, rulos, fitballs…

– Inconvenientes.

  • Las clases suelen ser dos a la semana y en un horario previamente fijado.

Te recomiendo esta opción si: probaste las clases en grandes grupos y quieres dar un paso más en tu progresión. Si buscas en el ejercicio algo más que mejorar tu tono muscular. Si las grandes masificaciones de los centros de fitness no son lo tuyo.

Sesiones individuales.

Clases orientadas exclusivamente a las necesidades del alumno lo que garantiza un mayor control en la clase y por lo tanto una mayor progresión en el desarrollo del método y el control corporal.

– Ventajas.

  • La clase se adapta al alumno y no al revés.
  • Mayor profundidad en los detalles y por lo tanto, en desarrollo de la técnica.
  • La posibilidad de tener un monitor y una sala a tu servicio.
  • Generalmente, se tiene la posibilidad de trabajar con las distintas máquinas de Pilates.

– Inconvenientes.

  • Al ser individuales, el coste por clase es mayor.

– Te recomiendo esta opción si: Has realizado clases en grupos reducidos y quieres dar un paso más en tu progresión. Padeces o has padecido alguna lesión que limita tu movilidad. Has realizado otras actividades y no te han sentado bien. Tu médico te ha desaconsejado realizar ejercicio (y me explico: si puedes caminar, ya haces ejercicio. Si tu médico te ha dicho que no puedes, mejor cambia de médico).

Distintas opciones con un único objetivo. Hacer de tu cuerpo una mejor versión a través del movimiento. Puede ser que valores las virtudes de un buen instructor o que por el contrario tus prioridades hagan que te decantes por un producto low cost. Habrás acertado si disfrutas durante la clase, si cuando terminas te notas mejor de lo que estabas al comenzar y sientes que estás descubriendo una manera diferente de moverte en las clases y en tu día a día.

Ahora que sabes que hay una opción que se ajusta a los que necesitas…

Why not Pilates?