Formarse en Pilates… Why not Australia?

Puedes pensar que es una locura. Lo sé, pero una locura que se puede hacer.

Llegarás a la conclusión de que es muy difícil y no te falta razón. De ser así, todo el mundo lo haría.

Pensarás que es mucho dinero y es cierto. La cuestión es si dinero gastado o invertido.

Te dirán que está muy lejos. , pero me estás leyendo ahora de la misma manera que cuando escribía desde España (las nuevas tecnologías acortan distancias). Continue reading

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¿Y si Salimos de la Zona de Confort? Why not Australia?

Tras pasar un verano viendo como el resto disfrutaba de sus vacaciones llega mi momento. Sí, ahora me toca a mí. A pesar de que la pasada semana te hablaba del inicio del curso y la importancia de establecer objetivos para planificar el año, yo éste curso lo empiezo a pie cambiado. Y es que este verano hice como el que va al típico restaurante cutrecillo de menú en un pueblo perdido, pero que se come de lujo y la cantidad nunca es un problema (en Asturias pasa mucho y son mis favoritos). Si vas de nuevas no puedes evitar repetir del primer plato porque lo encuentras espectacular, para probar ya con la tripa llena el segundo y, cuando te van a ofrecer los postres dices: – No puedo más. No me entra nada…- Mientras ves que sacan una fuente de arroz con leche espectacular. De manera que ahora entiendes a los que comían prudentemente, desechando la opción de repetir y se resevaban sabiendo lo que les esperaba al final.

Pues llevaba tiempo esperando mi momento del postre. Poder llevar a cabo algo que tenía en mente los últimos años. En la entrada “No sólo Why not Pilates” además de reunir los artículos que había escrito en otras web a lo largo del curso pasado, ya te avanzaba algo. Te hablaba de un viaje que en principio durará 3 meses que se iniciará a primeros del mes que viene hasta finales de año y que una vez más me servirá para descubrir que hay más allá de mi zona de confort.

fuente: javiolmo.es

fuente: javiolmo.es

Salir de la zona de confort o simplemente “exponerse”.

Por mucho que avance la tecnología, el ser humano realiza a lo largo de las generaciones prácticamente los mismos comportamientos. Solo que los va denominando de manera diferente. Y esto se ve especialmente en los últimos años donde necesitamos consumir nuevas marcas, sin importarnos demasiado si en ocasiones el producto es el mismo. Ya hablamos en un post anterior cómo algo tan simple como “salir a correr” hemos pasado en pocos años del footing, al jogging, al running. Con sus variantes como trail running, barefoot running… Y esta mañana no podía evitar una carcajada al leer “¿Es necesario ponerle nombre a correr con tu perro?” Pues parece que sí y lo llaman Canicross.

Pues si te paras a pensarlo igual que le sucedía al hombre primitivo al salir cada día de la cueva tú te has visto en la obligación en multitud de veces de salir de tu “zona de confort” o exponerte y gracias a ello has llegado al punto en el que te encuentras en este instante. Que no es más ni menos, mejor ni peor: es el tuyo. Y lo bueno es que si no estás satisfecho con él, lo puedes cambiar… incluso a mejor ;-).

Y esto no se trata de terminar un ironman, hacerte millonario o viajar a la luna. El ejemplo más evidente me lo encontraba esta semana con una alumna que con sus “cincuenta y…” habiendo tenido diversos problemas de salud y alguno de ellos reciente, me contaba que había decidido que ya era hora de aprender a nadar: Se acababa de apuntar a clases de natación ¡Olé! De verdad que lo admiro. Hay muchas razones por las que no hacerlo pero ella ha decidido ponerse a prueba EXPONERSE.

¿Por qué exponerse?

Todos nos exponemos, hasta el más prudente o aparentemente estático. Lo que diferencia cuando te has expuesto más o menos precisamente son las razones que tenías (o no) para hacerlo. Se me ha ocurrido hacer repaso tres situaciones en las que me ha tocado exponerme y seguramente en alguna te reconozcas.

  • Por necesidad o perseguir algo que realmente quieres. En muchos casos son situaciones no buscadas sino en las que te encuentras y no eres consciente de haberlas hecho frente hasta que las has pasado. Como no sabes muy bien a lo que te enfrentas, simplemente lo haces.

Tras no pasar dos veces las pruebas para entrar en el Inef de Madrid. De rebote y después de que varias personas rechazaran su plaza me admitieron “in extremis” para estudiar en la Facultad de Ciencias del Deporte en la UCLM, en Toledo. Yo soy de Villalba (Madrid), allí vivía y se me hacía materialmente imposible pagarme un piso en Toledo y aunque mis padres me ayudarían, consideraba que no debían ser ellos quienes cargaran con mis malas decisiones. Para mi sorpresa había un abono transporte (E2 no sé si existirá) que por 60 euros al mes me permitía ir a Toledo y volver cada día en transporte público ¡El presupuesto cuadraba! El único problema es que por combinaciones tenía que salir de casa a las 5:20 de la mañana para entrar en clase a las 9. Ahora dudo de que fuera capaz de pasar un curso entero así. Entonces me pareció una gran oportunidad y la tomé.

Eso sí, imaginad mi cara cuando el profesor “por circunstancias” no aparecía o cuando alguna profesora con actitud de maestra de primaria apuntaba mis retrasos con la amenaza de que su acumulación me supondría suspender la asignatura porque “no le importaba mi vida”. Eso me ayudó a entender que las excusas quedaron en el instituto.

  • Abrir tu mente o tratar de entender. Ante algo que desconoces, no terminas de entender o directamente que rompe tus esquemas la respuesta más humana es ser desconfiado, reacio e incluso negacionista. Creo que porque es más cómodo mirar para otro lado que tratar de acercarte porque en un medio que no dominas te sientes incómodo, sin recursos. Y esa sensación nunca gusta.

Por esta razón estuve un año de formación como terapeuta de Shiatsu. Desconocía por completo la disciplina pero la experiencia de una persona muy cercana a mí y a quien admiro, me hacía ver que tenía que ser una formación útil. Me hablaban de medicina china, meridianos tradicionales, canalizar energía… Conceptos que no entendía y que a día de hoy todavía se me escapan. Pero me llevé la manera de entender el cuerpo como una globalidad. Aprendí a realizar nuevas movilizaciones, estiramientos, presiones… a utilizar mis manos de manera diferente. Me llevé herramamientas que utilizo y me han ayudado en mi trabajo. Una ventana quedó abierta aunque decidí que en ese momento mi camino no iba por ahí.

Es necesario de vez en cuando sentirte torpe. Es una gran cura de humildad que te hace recalibrar dónde estás y dónde te mueves. Además de que te exige estar despierto. Sentirte con el culo al aire te enseña mucho de tí.

  • Por probar… No todos son decisiones de vida o muerte. Hay ocasiones en las que simplemente observas algo que te resulta interesante y lo pruebas ya que pierdes poco. Y esto parece obvio y simple pero donde tú sólo ves un escalón hay quien ve una muralla.

Cuando comencé este blog, seguía otros que me parecían de gran utilidad y observaba que relacionados con el Pilates había pocos y menos aún que no cayeran en los tópicos habituales de: Pilates para perder peso, la actividad femenina ideal… Entonces me cuestionaba si mi visión podría interesar a alguien. Eso me originaba grandes quebraderos de cabeza, hasta que leí a Carlos Bravo decir que: tranquilo, “de inicio nadie te leerá mas que tu madre y cuatro amigos”. Además de que a escribir se aprende escribiendo, probando distintos formatos, temas… Y el peor post es el que no escribes. Mientras iba probando semana a semana me fui aficionando. Y así han pasado 52 viernes: un año.

¿Por qué Australia? No sé… por necesidad, por abrir mi mente, por probar… Porque cuando llevas mucho tiempo con algo en la cabeza soy de los que piensa que tienes que ponerte a ello. Siempre hay muchas razones para dejar de hacerlo pero muchas veces no más que las razones para intentarlo.

Lo que sí tengo claro es que con 31 años tengo la obligación de tener más proyectos que recuerdos sólo tiene que venir acompañado de ganas y determinación para hacerlo. Y lo más importante, la tranquilidad de que si las cosas no se desarrollan como tengo pensado siempre habrá una opción B o C… hay todo un abecedario. Por suerte: casi todo tiene solución y casi nada es para tanto.

Esperar a ver si pasa o “hacer que suceda”. Hay quien habla de seguir tu instinto y mira que suena bien. Aunque… a mí me da que es cabezonería.

Y tú ¿Qué razones tienes para salir de tu zona de confort?