No Eres Instructor de Pilates si… (porque a tí también te ha pasado)

La semana pasada alguien compartió en Facebook una imagen con la que no pude evitar que se me escapara una carcajada. La imagen de por sí es cómica porque de entrada cumple con todos los tópicos del Pilates. Pero la razón por la que rompí a reir fue por sentirme muy identificado. Pensando que posiblemente haya utilizado más de una vez alguna expresión que podría haberse resuelto con resultado parecido. Por suerte, y al contrario de lo que ocurre en la imagen, nuestros alumnos no siempre hacen caso a todo lo que decimos.
Continue reading

Advertisements

13 Personajes que Encontrarás Dando Clases de Pilates ¿Cuál de Ellos Eres Tú?

Llevaba tiempo sin recibir tantas clases de Pilates como estas últimas dos semanas en Australia. En diferentes formatos: clases de suelo en gimnasio, máquinas en grupo y sesiones individuales. Estoy recibiendo clases con instructoras de las que estoy aprendiendo un montón. Con enfoques diferentes a los que he podido ver anteriormente y recursos que muestran con claridad las virtudes del buen instructor. Pero también he recibido alguna otra que al terminar me he quedado con ganas de preguntar ¿De verdad estás haciendo Pilates?

¿Y cómo conseguir dar una clase de Pilates diaria sin pagar un solo dólar? Muy fácil, ofreciendo lo mismo a cambio ¿Por qué no un intercambio? ¿Por qué no compartir conocimientos con otros compañeros de profesión? Es un encuentro del que ambos salimos beneficiados. Me llegan correos y mensajes comentándome lo caras que son las formaciones y demás. Si ahora no puedes permitirte realizar ese curso que desearías, busca la manera de seguir aprendiendo a pesar de eso. En otras profesiones el intercambio de conocimiento y el trabajo en red entre profesionales es un hecho. A mí también me decían: Nadie va a querer. Pero me gusta intentar las cosas “por si acaso sí”, en lugar de dejar de hacerlas “por si acaso no”.

Y recibiendo clases de unos y otros he estado observando distintos tipos de profesores, cada uno con sus peculiaridades y tras el tono de los últimos post y como dicen que no es bueno tomarse demasiado en serio he pensado ¿Y por qué no reirnos un poco de nosotros mismos?

zazzle.com.au

fuente: zazzle.com.au

A pesar de lo que pueda parecer por el título, este post va dedicado a los alumnos a los que impartimos clase, que ellos también leen el blog. A excepción del post en el que Sonia nos habló de su experiencia como alumna pocas veces me estoy dirigiendo de manera directa a ellos y eso que, aunque a veces lo olvidemos, en nuestra actividad todo gira en torno al alumno. Es al que acompañamos para que aprenda, se esfuerce, disfrute y se beneficie de los efectos positivos de las clases. Pero a la misma vez, son quienes tienen que sufrirnos muchas veces. Cuántas veces habríamos querido poner un micrófono oculto en el vestuario para escuchar lo que se comenta tras la clase. ¿Cómo nos verán ellos?

Personajes que puedes encontrarte dando una clase de Pilates.

En estudios de Pilates, en gimnasios o simplemente buscando videos en youtube puedes encontrarte con alguno de estos personajes:

  1. El Apretao.Con sus camisetas siempre ajustadas que a veces dudas si se las habrá quitado a su sobrino. Y por supuesto sus mallitas marcando… estilo. También existe la versión femenina: mallas y top último modelo de distintos colores que más que ajustar parece que envasan al vacío.
  2. El Cansino. Explica y explica y… para contar algo le da mil vueltas. Pero es que la semana pasada estuvo contando lo mismo. Cuando le da por una cosa… Que si los pies son la base, que si hay que utilizar la tensión justa… ¿No estás viendo los bostezos de tus alumnos? Yo soy un poco cansino, lo sé.
  3. La Profe Zen. Convierte en un abrir y cerrar de ojos una sala normal en una zona chillout. Su musiquita, su luz tenue y sus palabras místicas. Mientras respira y se concentra daría tiempo a leerse El Quijote. Este post se me ocurrió en una clase así.
  4. El Chamán. Tiene respuesta y remedio para todo y para todos. Lo mismo para esa sensación de pinchazo que siempre has tenido en la rodilla que para encontrar una explicación a tus migrañas de la semana pasada. Al final piensas: ¡Este chico es un portento! Me lo tenían que poner de médico de familia.
  5. La Bailarina. Le encanta coreografiarlo todo. Lo visualiza y lo quiere hacer tan bonito que olvida que sus alumnos no se mueven como ella. También suele olvidar que los demás no somos de goma.
  6. El Batallitas. Igual te habla por enésima vez sobre aquella formación que recibió años ha, cuando el Pilates empezaba, que de la media maratón que hizo el fin de semana pasado. No nos aburras, que para contar batallas ya está el Facebook.
  7. El Tronco. Culturista pasado a monitor de Pilates por gajes del oficio y por que hay que cubrir horas de gimnasio, pero poco convencido. Clavadito a El Fuertaco, el personaje de los vídeos de Sergio Peinado. Incapaz de hacer cualquier ejercicio pero siempre poniendo una “buena” excusa. Si practicaras los ejercicios la mitad de tiempo que tus alumnos no tendrías que justificarte tanto.
  8. La Divina. Está encantada de haberse conocido y te explica los ejercicios sin dejar de verse en el reflejo del cristal o del espejo. Le falta tiempo para demostrar su excelente flexibilidad y su movimiento estrella: el spagat. Ella se gusta y sus alumnos los pobres la siguen el rollo. No la quieren quitar la ilusión.
  9. El Sustituto. Tiene poca experiencia, le toca cubrir una clase a última hora y quiere que los alumnos reciban la clase de su vida…y no siempre sale. No sabe que el sustituto eficaz debe ser como los árbitros de un partido de fútbol. Sí no la cagas, has hecho bien tú trabajo.
  10. El Friki. Pilates es lo más y le falta tiempo para recordarlo. No hay otra cosa que se le parezca. Correr es malo, el spinning también, pero su Pilates… Practica todos los días dos horas (o eso dice) y no desaprovecha una oportunidad para hacerse una foto en el lugar más insospechado en cualquier postura pilatera.
  11. La Sargento. Según entra por la puerta se hace el silencio porque con esas miradas que lanza a ver quien no se asusta. No se mueve un dedo hasta que ella de la orden y uno se echa a temblar cuando se acerca. Le falta poner a los alumnos en fila de a uno a la voz de ¡¡Fir-mes!!
  12. El Hiperanalitico. Da tanta información que satura. Soltando palabras incomprensibles mientras sus alumnos se miran con cara de póker. Analiza, corrige, dirige el ejercicio y manda repetirlo porque nunca sale perfecto. En sus clases, más que los músculos, es la cabeza lo que se calienta hasta echar humo.
  13. El Purista. Todo un apostol del método tal cual lo hacía el gran Joe Pilates. No hay que salirse de lo que él decía, eso es pervertir algo puro y perfecto en sí mismo. Sin fisuras, no duda ni se desvía del camino. Le falta dar la clase en calzoncillos para mantener la auténtica esencia.

¿Seguro que no te sientes identificado con ninguno de ellos? ¿Ni has coincidido con ellos en ningún curso o formación? Lástima que los motes no los ponen los profesores, sino los alumnos. Es a ellos a quienes deberíamos preguntar. Aunque… si nos ponemos nosotros a hablar de los distintos tipos de alumnos, también sacamos un post 😉

Venga, sin complejos ¿Qué tipo de instructor/a eres tú?

 

Virtudes del buen instructor (Forum Internacional Pilates 2013)

Este pasado fin de semana de semana he tenido la oportunidad de asistir al Forum Internacional de Pilates que la Asociación Nacional de Entrenadores de Pilates (ANEP) ha organizado en Valencia. Una buena oportunidad para conocer distintas propuestas que están desarrollándose en el panorama internacional, así como poner en común y compartir ideas, además de maneras de trabajar con otros compañeros que han hecho del movimiento consciente su profesión.

forum pilates

Después de tres intensas jornadas, en el vuelo de vuelta, venía reflexionando acerca de los seminarios que he realizado, qué me han aportado los distintos instructores y su enfoque. Curiosamente las virtudes que podría destacar en ellos son las que a mí me gustaría tener como instructor de Pilates cada día en mis clases.

Virtudes del buen instructor.

  • La creatividad de Michael King. En su propuesta Spiral Mix trata de aplicar los principios del Pilates y sus ejercicios de manera dinámica y coreografiada. El ritmo y la coordinación cobran una importancia mayor si cabe de lo que es habitual en una clase de Pilates.

Que alguien como yo, que entre mis habilidades no está precisamente el moverme de manera armónica al ritmo de la música, consiguiera seguir y sobre todo, divertirme con sus coreografías dice mucho de su propuesta. Y lo que es más importante, la sensación de haber trabajado el cuerpo de manera diferente, en combinación de planos e integrando los principios y ejercicios de Pilates.

La creatividad en el instructor es clave para no caer en la monotonía. Las personas que asisten a una clase de Pilates no cuentan con mucho tiempo y te eligen a tí para dedicar una o dos horas semanales de su tiempo libre. Sé creativo, sorpréndeles y supera sus expectativas.

  • La cercanía de Isaac Fernández. A pesar de no haber podido asistir a sus seminarios, haberle conocido personalmente ha sido una de las cosas buenas de este fin de semana. Bajarte del escalafón de los ponentes y mostrar interés por la gente que asiste a escucharte y a aprender de tí es algo muy a tener en cuenta.

Que los alumnos noten tu cercanía y tu interés por cómo están y qué les ha parecido la clase es algo que sin duda agradecen, reduce distancias y fideliza. Crea una comunicación bidireccional en las clases. Bájate del escalafón.

  • La claridad de Gideon Avrahami. La capacidad de hacer fácil lo difícil. De utilizar la palabra exacta. De colocar la mano en el lugar preciso. De explicar un concepto complejo con exactitud, simpleza y concisión. Su formación en Técnica Alexander sin duda que tiene que ver con esa capacidad. Pasar por las manos de Gideon hace que entiendas el movimiento de una manera diferente.

En nuestras clases es fundamental conocer qué objetivo buscamos  exactamente cuando planteamos un ejercicio. Una imagen, una palabra, el uso de nuestras manos tiene que suponer que nuestros alumnos se acerquen a ese objetivo. Pero para ello tenemos que ser facilitadores en ese proceso. Cuanto más claros seamos en esas indicaciones más les ayudaremos a conseguirlo.

  • El carisma de Rael Isakowitz. Que la gente se agolpe para poder (aunque sea) ver sus clases no es algo casual. Estudioso del método, lo entiende como pocos, le apasiona y sabe transmitirte su pasión. Tiene imán y dure el seminario dos horas u ocho, conseguirá que no dejes de dedicarle el 100% de tu atención durante ese tiempo. Te motiva, te exige, valora tu esfuerzo y te hace sentir que eres el único alumno que está en la sala.

Si tu trabajo no te apasiona es imposible que tus alumnos aprecien tu carisma, te sigan y muestren su fidelidad  Hace poco leía “El mundo necesita gente que ame lo que hace” si es tu caso, tienes el 80% hecho. Ahora “sólo” te queda saber transmitirlo.

Posiblemente no todos los instructores tengan cada una de éstas virtudes. De hecho hay algo que las puede sustituir: la actitud y la buena predisposición. Son el camino para llegar a conseguirlas. Si eres profesional, trabaja cada día por mejorarlas. Sé la mejor versión de ti mismo.

Si eres alumno. Busca el buen profesional acorde a tus expectativas y sé exigente. Obsérvalo, enseguida vas a apreciar si tiene esas virtudes porque no se pueden disimular. Si no las tiene dale una oportunidad. Basta con 10 minutos, porque puede que su actitud o buena predisposición puedan compensarlas. Si no es el caso sal de la clase, no pierdas tu tiempo.

El fin de semana sin duda ha merecido la pena. He aprendido, he disfrutado, me han transmitido ilusión y comienzo la semana con energías renovadas. Aunque también me he salido de alguna clase a los 10 minutos… pero sólo dos veces.

Why Not Pilates?