No Estás “Haciendo Pilates”

Siempre hay diferentes puntos de vista sobre cómo afrontar determinadas cuestiones. Opiniones que te acercan o te alejan más de formas de trabajar y hacer las cosas. Profesionales con los que te sientes a mayor o menor distancia. Maneras de actuar que te resultan más o menos comprensibles dependiendo de cuál sea el objetivo que persigue y que igual no compartes… pero te ves obligado a respetar.

También hay quien ni siquiera se ha formado un punto de vista. Quien no tiene opinión ni cree que deba tenerla porque actúa sin saber por qué o peor, lo hace “porque las cosas son así”. Personas que lejos de esforzarse en buscar la tecla correcta perderán el tiempo después justificando porque no la pulsaron. Y esos también dan clases de Pilates… y dirigen ministerios.

dislikeY esto viene en relación a un vídeo que he visto esta semana que procede de un programa de una televisión autonómica y que ya recibió algunos comentarios por Facebook y cuyo enlace me voy a ahorrar para evitaros la vergüenza ajena que sentí yo cuando lo vi (gracias Nacho). Impartido por una persona que no ha dedicado al Método Pilates un ápice de esfuerzo, un euro en formación o 10 minutos de su tiempo. Y digo que me ahorro el enlace porque seguro que te haces la idea de a qué me refiero. Apuesto a que tú también has visto y te han contado ejemplos y situaciones en los que como yo, te quedas con ganas de decir…¡Qué va tío! Tú no estás haciendo Pilates

NO estás impartiendo Pilates.

  1. Si no tienes presente los principios en cada ejercicio (deberías poder enumerarlos de cabeza ahora mismo. Sí eran 6).
  2. Si repites siempre los mismos ejercicios sin importar quién tienes delante, su evolución, sus características o limitaciones.
  3. Si no has apreciado la dificultad de impartir una clase de Pilates pensando que sólo debes mostrar ejercicios y contar repeticiones.
  4. Si no preparas o tienes en la cabeza una mínima estructura de clase o qué objetivos persigues cuando propones un ejercicio.
  5. Si no expones las variaciones correspondientes a cada ejercicio para que todos puedan seguir tu clase.
  6. Si las únicas instrucciones que das son: mete el ombligo, inspira/espira.
  7. Si tú formación proviene de un libro o unos vídeos de youtube y pensaste que era suficiente.
  8. Si crees que Pilates es una clase de relajación y tú un maestro zen.
  9. Si  haber estudiado TAFAD, CC. de la Actividad Física y el Deporte o Fisioterapia (por poner un ejemplo) lo crees suficiente para entender un método del que no viste nada en la facultad.

NO estás recibiendo Pilates.

  1. Sí por tu limitación te dicen tú no hagas este ejercicio en lugar de hazlo así.
  2. Sí tras meses recibiendo clases no has notado que tu postura haya cambiado.
  3. Si sólo haces ejercicios tumbado.
  4. Si no sientes tu cuerpo más ligero después de la clase.
  5. Si desde que empezaste no entiendes de manera diferente tu cuerpo y su movimiento.
  6. Si no recibes feedbacks, se te acercan y corrigen tu posición.
  7. Si realizas ejercicios que no entiendes.
  8. Si  tu instructor no utiliza las imágenes como un recurso para hacerte entender los ejerecicios.
  9. Si la respiración no está integrada en tu movimiento.
  10. Si no te resulta diferente a cualquier otra actividad que practicaste antes.
  11. Si no encuentras una coherencia y continuidad en los ejercicios (créeme cuando no existe, lo sabes).
  12. Si las clases te resultan demasiado suaves.

No hay una manera de hacer las cosas, existen diferentes enfoques. Pon en jaque lo que te cuentan, exige profesionalidad, exige criterio. No sigas a pies juntillas, duda… también de lo que aquí te cuento. Sólo es mi visión basada en mi experiencia de hoy… y cambiará mañana.

Sé consciente de que en el ámbito de la Actividad Física, a diferencia de otros sectores, el trabajador no necesita acreditar nada que garantice una preparación (al menos en España los que me leéis desde Argentina, México… lo desconozco). Quizá tengas suerte y la persona que tienes delante esté formada, sea alguien con conocimiento, prudencia y criterio. Imagina que cuando fueras al dentista no supieras muy bien qué ha estudiado quien te está hurgando en las muelas: si ha pasado por la universidad o no, si tiene un mínimo de horas de formación, si ha atendido anteriormente casos como el tuyo… Bien pues en Pilates y en los centros deportivos en general es así y debes saberlo.

Aunque… por otro lado, cuando el profesional implicado y con formación está presente, no hace falta que nadie te lo cuente, no hay necesidad de anuncios ni presentaciones. Es algo similar a lo que ocurre cuando hay una erección: si está presente, se nota.

Y ahora ¿Sigues creyendo que estás “haciendo Pilates”?

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