Cuando la Formación se Convierte en Decepción

Dicen que la decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando la realidad no termina de cubrir nuestras expectativas. No es la primera vez que me llega un correo como el que puedes leer a continuación:

“Hola Manuel,

me decido a escribirte tras leer tu último post, que me ha encantado, en el que hablas de que merece la pena invertir el dinero en una buena formación en vez de ahorrarlo en pseudoenseñanza. Pues con esa idea me inscribí en una supuesta buena formación de Pilates Clásico, no voy a decir el nombre de la escuela, pero tienen fama de impartir buena enseñanza.

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Formarse en Pilates… Why not Australia?

Puedes pensar que es una locura. Lo sé, pero una locura que se puede hacer.

Llegarás a la conclusión de que es muy difícil y no te falta razón. De ser así, todo el mundo lo haría.

Pensarás que es mucho dinero y es cierto. La cuestión es si dinero gastado o invertido.

Te dirán que está muy lejos. , pero me estás leyendo ahora de la misma manera que cuando escribía desde España (las nuevas tecnologías acortan distancias). Continue reading

¿Quieres Evolucionar Como Profesor de Pilates? Vuelve al Principio

Hoy te voy a contar una historia personal.

Alguna vez he comentado de pasada cómo fueron mis inicios en Pilates.
Fue un momento en el que trataba sin éxito de terminar la carrera. Era septiembre de 2006 y mientras la mayoría de mis compañeros celebraban haber finalizado su último año yo, que nunca fui un estudiante brillante, tenía que volver a matricularme el año siguiente. Aunque, esta vez sólo de la infumable asignatura de Didáctica de la Educación Física. Si aprobaba, por fin conseguiría ese título universitario que como sabemos, a día de hoy sirve para que tus padres se pongan muy contentos porque su hijo es licenciado, para ponerlo en tu perfil de redes sociales y a efectos prácticos para poco más.

Entonces, unos carteles colocados por el campus, informaban del comienzo el curso siguiente, de la primera edición de un postgrado sobre método Pilates impartido por una universidad pública en España. para licenciados o diplomados en Fisioterapia o CC. del Deporte. Yo, que no era licenciado todavía ni tenía mucha idea de que era el Pilates (aunque veía que en el gimnasio donde hacía de sustituto los fines de semana pagaban las clases de Pilates más que las otras) pensé: ¿Por qué no?

De manera que decidí que esa formación podría ser una buena forma de invertir mis pocos ahorros y mi tiempo hasta que el exámen que me permitiera cerrar mi etapa universitaria llegara. Una nota de un 4.5 (sobre 10) al año siguiente y las pocas ganas del profesor de seguir viéndome por allí, fue suficiente para cerrar un ciclo y empezar otro, al descubrir el Pilates que de manera gradual me fue atrapando.

¿Y por qué te cuento todo esto?

Posteriormente fui trabajando en distintos sitios, recibiendo otros cursos y descubriendo otras escuelas y maneras de enseñar pero siempre guardaba un buen recuerdo de esa primera formación y sobre todo la sensación de que no había podido sacarle todo el jugo que tenía.

De manera que el curso pasado y apoyándose en mi filosofía Why not? pensé que, como una nueva edición del postgrado comenzaba, tal vez pudiera asistir como oyente. Podría ser un aliciente para los alumnos que se inician ver que, en esta época donde parece que dedicarte a lo que has estudiado es imposible, un compañero de formación, había tenido la posibilidad de poner en práctica lo aprendido y seguir trabajando y profundizando en el método. Mostrándome  además totalmente abierto a colaborar en lo que consideraran tanto con  los compañeros que comenzaban como con los profesores si lo vieran conveniente. A mí me serviría como un reciclaje, una vuelta a los inicios y tendría la opción de analizar el contenido de una manera más completa: el prepilates, los ejercicios de suelo y observar si mi perspectiva había cambiado unos años después.

Bueno pues parece que a ellos no les pareció tan buena idea y muy cordialmente me dijeron: gracias, pero no gracias por una cuestión de espacio. Al menos se intentó.

Quizá después de tantos seminarios donde te enseñan a rizar cada vez más el rizo seguía con ganas de ese repaso a lo básico, a lo sencillo, a lo esencial. Por esta razón, que me llegara a casa, por correo ordinario, una invitación para una formación que se desarrollaría próximamente, fue toda una alegría (además de que uno no está acostumbrado a que le inviten a estas cosas). Lo primero que hice fue echar una ojeada rápida al manual que me enviaron y viendo lo que se iba a desarrollar en el curso fue comprobar que iba a tener la oportunidad que por otro lado no había conseguido: tener una vuelta a los inicios, a lo simple, a los ejercicios básicos.

¿Qué puede aportarte revisar lo básico unos años después?

  1. Dar una vuelta a los ejercicios. En tu formación de inicio te explicaron las cosas de una determinada manera y seguramente lo aceptaste como una verdad absoluta. Verás matices y detalles que desconocías.
  2. Recordar la visión que tenías hace unos años. Ser consciente de que tu manera de entender ahora el cuerpo y su movimiento ha cambiado. Y también tu manera de moverte. Recuerda: Menos es más.
  3. Volver a lo sencillo. Recordar que lo más “espectacular” no es ni de lejos lo más efectivo. Los alumnos no quieren impresionar a nadie, quieren mejorar su movimiento y a través de ello su salud. Adáptate a su nivel pero sin complicarles la vida: pónselo fácil.
  4. Analizar detalles que estás pasando por alto. La atención es selectiva y la del profesor de Pilates también. Quizá estás demasiado centrado en un aspecto en concreto (respiración, alineación…) y estás dejando otros que igualmente los son (fluidez, ausencia de tensión…).
  5. Siempre hay alumnos que comienzan. Cada semana, cada mes… tenemos alumnos que se inician y comienzan de cero. En una formación de base vuelves a escuchar explicaciones claras y sencillas que es lo que tendrás que aplicar con ellos.
  6. Te ayuda a tomar perspectiva. Recordar tu cara de póker cuando te hablaban de una retroversión de pelvis, cuando te decían que puedes movilizar tu columna vértebra a vértebra, de que puedes utilizar tu respiración de diferentes maneras… Y sobre todo, ver que ahora lo dominas.
  7. Compartir experiencia con compañeros que empiezan. Que precisamente el iniciarse supone que están libres de corsés, prejuicios y no dan cosas por hecho. Expresan cosas que los alumnos normalmente no hacen y de ello se aprende mucho.

Fue la semana pasada cuando tuve la experiencia de asistir al curso Polestar Gateway en Madrid. Un repaso claro, práctico y al grano. Una herramienta útil para profesionales de la actividad física que creen aplicables conceptos del Pilates a otras actividades para hacerlas más completas. Cuestiones como alineación, postura… O profesionales de la salud que entienden que el movimiento bien aplicado cura, previene y mejora el día a día. Incluso, una manera de repasar la base y apreciar que tiene más contenido del que le pudiste sacar en su momento. Tal vez los ejercicios sean los mismos eso no ha cambiado, pero si has evolucionado, los vas a ver de otra manera. Quizá hayas cambiado tú.

Continúa formándote, vuelve al principio

Por cierto, es cierto que me queda la última entrega sobre las 3 maneras de comenzar tu clase de Pilates. Hemos visto como comenzarlas sentados y porqué iniciarlas de pie. La próxima semana veremos qué puede aportar al alumno comenzar su clase tumbado ¡Ah! Y próximamente autora invitada, otra perspectiva distinta de Pilates que yo no te puedo aportar. En la columna de la izquierda, un poco más arriba puedes suscribirte al blog para que esas nuevas entradas lleguen directamente a tu correo.