Estructurar una Clase de Pilates es Fácil si Sabes Cómo

¿Te imaginas que tu primera formación de Pilates hubiera sido a distancia? Pues ese ha sido el comienzo de Isa, que me escribía esta semana, para contarme que después de investigar encontró un curso de Pilates mat online que consideró podría ser una buena opción para iniciarse en esta materia ¿El resultado? Pues parece que con la distancia se olvidaron de algunos detalles básicos para un instructor que se inicia. Continue reading

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Por qué los Términos Siempre y Nunca no Sirven en Pilates

  1. Porque NUNCA hay que dejar de mantener una activación profunda del transverso durante los ejercicios.

Aunque si hablamos continuamente de buscar un movimiento natural, con una activación muscular adecuada para mejorar la funcionalidad en el día a día … ¿No estaremos diciendo una cosa y aplicando la contraria?

  1. Porque SIEMPRE se debe controlar el repertorio de suelo antes de pasar a las máquinas.

Aunque parece que Joseph Pilates no pensaba lo mismo cuando diseñó el reformer como te conté en esta entradaContinue reading

3 Filtros que Debes Pasar Antes de Incorporar un Nuevo Ejercicio

Hay quien entiende el Pilates como un repertorio cerrado de ejercicios. Una serie de movimientos que alguien pensó, practicó y enseñó a otra serie de personas que a su vez los aprendieron ejecutaron y enseñaron a otros.

Si el Método Pilates no fuera más que un repertorio de ejercicios cualquier persona con un manual de Pilates en la mano sería instructor. Sólo tendría que elegir unos cuantos para rellenar sesenta minutos y listo. Pero preparar una clase es algo más.

Existe un repertorio base que nos da muchas posibilidades de trabajo con los alumnos que se debe conocer, practicar y entender. A partir de ahí surgen muchas posibilidades y variaciones que pueden enriquecer tus clases… o también confundir a tus alumnos. Por ello si quieres ampliar tu repertorio, probar ejercicios, nuevos materiales, utilizar conceptos de otras disciplinas… antes de hacerlo sería interesante que te pararas por un instante y te hicieras tres preguntas. Tres filtros que determinarán si lo que vas a incorporar a tus clases aportará un verdadero valor añadido:

1. ¿Qué objetivo persigue?

Proponer un ejercicio sin tener un objetivo detrás es simplemente entretener. Si sólo aportas entretenimiento tendrás un problema porque quien vaya a tus clases en busca de diversión, te cambiará en breve porque encontrará otra nueva actividad más divertida o que se más barata. Es importante definir objetivos a trabajar como punto de partida y hacerles a los alumnos partícipes. Esto hará que realmente valoren por un lado sus logros y por otro tu capacidad como instructor. Tú serás consciente de en qué aspectos eres capaz de ayudarles y cuáles se te escapan y deberías mejorar para ser un instructor más completo. Porque la gente hoy lo que busca son mejores versiones de ellos mismos

Puedes decir “esto es una elevación de pelvis” sin más o puedes explicarles que van a desarrollar un ejercicio que les ayudará a mejorar la movilidad segmentaria de la columna, la funcionalidad de su cadera en extensión, que les facilitará estirar la cadena anterior… Primero piensa cómo vas a ayudarles a mejorar (los objetivos) después busca cómo (los ejercicios).

2. ¿Es un ejercicio adecuado?

En ocasiones, tenemos la sensación de repetirnos demasiado. Los alumnos sólo reciben una clase o dos a la semana pero tú das 4, 6, 8 clases al día por lo que en ocasiones resulta inevitable querer probar ese nuevo ejercicio que te enseñaron en la última formación del fin de semana pasado o la variación del vídeo que te mandaron y te dejó con la boca abierta. Aunque no quieras tener la sensación de estar haciendo siempre lo mismo en cada clase y quieres aportar opciones nuevas plantéate primero ¿Esas novedades son lo que el alumno necesita en este momento? ¿Es coherente con lo que vienes haciendo en las clases anteriores? ¿Es realmente un ejercicio que la persona necesita o que te apetece a tí probar?

La clase no gira en torno al instructor ni al desarrollo del propio método. El método Pilates no es un fin sino un medio para mejorar la salud, el movimiento y la calidad de vida del alumno. Ten esto presente para establecer si es un ejercicio adecuado.

3. ¿Es necesario?

Posiblemente pienses que es muy difícil determinar si un ejercicio, una  variación o la incorporación de un novedoso material es necesario. Pero piensa ¿Aporta algo diferente en relación a lo que ya hacías? o más bien ¿Lo mejora? ¿Ofrece alguna solución en el trabajo con los alumnos que no encontrabas? En mi opinión el mejor instructor de Pilates no es el que más innova o maneja un repertorio más amplio sino el que mejor sabe adaptar lo que conoce a las necesidades de sus alumnos. De manera que se puede ser un buen instructor novel (de acuerdo a la clasificación de la que te hablaba en esta entrada) si dominas y entiendes un repertorio completo aunque no sea extenso. Y ser un profesional que, aunque presuma de años de experiencia, anda perdido entre fusiones de Pilates y vete a saber cuántas disciplinas.

Ya te he contado en algunas entradas que la evolución en el Pilates es necesaria pero lo es más el conocimiento de la base y los propios límites de cada uno. Sé crítico con las nuevas propuestas y antes de aplicarlas en tus clases pásales los tres filtros. Mejor que la búsqueda de la novedad es el dominio de lo que ya se conoce. Y si quieres innovar, aprende de los que saben.

Los 5 Vídeos Why not Pilates más Vistos el Último Año

El año ha ido transcurriendo viernes a viernes en este blog y ha sido el tercero en el que he conseguido cumplir con mi compromiso de publicar una nueva entrada todas las semanas a las 12:00.

A veces me preguntan de dónde saco el tiempo, las ganas, las ideas… Yo creo que es un ejemplo claro del poder del hábito. Ya que, sigo dando 35 clases semanales (de ahí vienen la mayoría de las ideas), preparando retos deportivos (este año he terminado muy contento por haber finalizado mi primer medio-ironman), sigo asistiendo e impartiendo formaciones (creo que para el próximo año tendré buenas noticias que contarte) además de todas las circunstancias personales que nos surgen a todos pero que, cuando tienes que abrirte hueco en un país nuevo, suponen un extra de esfuerzo.
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¿Repetir o Variar Ejercicios? (I). La Repetición Mejora tu Coordinación.

Si estás leyendo esta entrada es porque te interesa el Pilates. Si te interesa el Pilates ya formarás parte de la Comunidad Pilates (ya somos más de 200 personas), si no sabes de qué te estoy hablando tienes que leer ésto antes de nada o hacer click en la imagen que tienes en la columna de la izquierda ¡Únete a la Comunidad!

Desde que empecé a impartir mis primeras clases de Pilates las dudas que más quebraderos de cabeza me han dado y de las que menos respuestas he encontrado no se referían a cuestiones técnicas: principios del método, ejercicios… ni tampoco a cuestiones biomecánicas, anatómicas o relacionadas con el movimiento. En realidad estas también surgían pero era más fácil encontrar respuestas. Sino a aspectos más relacionados con la metodología de enseñanza: ¿En qué momento introducir ejercicios nuevos? ¿Mejor repetir o variar? ¿Estaré variando demasiado en mis clases?¿Me estaré repitiendo tanto que estoy aburriendo a los alumnos?

poster.phpHace ya unos años mientras descubría lo que era esto del Método Pilates conocí a un instructor que tenía una máxima: “Yo siempre hago la misma clase y no la cambio hasta que los alumnos la ejecutan perfectamente”. Consideraba que repitiendo y repitiendo sus alumnos mejorarían.

También trabajé entonces con una persona de la que aprendí mucho, convencida de que cada clase debía ser una sorpresa para el alumno. De la variación de ejercicios y experiencias vendrían los resultados.

Pon a prueba tu coordinación.

¿Alguna vez te has preguntado por qué lo nuevo siempre es más difícil? Lo ves, lo entiendes pero no lo terminas de hacer como desearías mientras que, por otro lado, las cuestiones que mejor se te dan son las que más has practicado: tu deporte, tu receta estrella de cocina, tu ejercicio favorito de Pilates…

Existen movimientos que nos resultan sencillos porque están automatizados. El patrón motor está fijado en nuestro cerebro debido a que lo hemos repetido (en ocasiones) desde niños. Fruto de la repetición conseguimos un gesto organizado, en el que los distintos segmentos corporales funcionan conjuntamente sin dificultad aparente. Somos capaces de que nuestro cuerpo desarrolle con exactitud la imagen que nuestro cerebro había visualizado previamente.

¿Que a qué me refiero con que tu cuerpo represente lo que tu mente visualiza? ¿Quieres poner a prueba tu coordinación? Te reto a que hagas lo que propongo en el siguiente vídeo.

Los caminos neuronales

“El aprendizaje es un cambio en la fortaleza de ciertos circuitos neuronales en función de procedimientos de práctica”. (José León Carrión).

Imagina que vas por el medio del monte, te pierdes pero de pronto encuentras algo que se intuye como un camino. Eso sí, es tan estrecho que por momentos se pierde. Al no tener apenas tránsito ha sido invadido por la vegetación, maleza, piedras y ramas caídas…  Eso ralentiza tu paso, a veces dudas de por dónde seguir e incluso puede que se corte y te toque dar la vuelta para buscar un camino alternativo. Pues eso mismo ocurre a nivel neuromuscular. La búsqueda de un movimiento posibilita la aparición de ese camino neuronal. Se producirán las conexiones necesarias entre el cerebro y los grupos musculares implicados, aunque al principio llegará con interferencia y tal vez el resultado final no sea el deseado.

Una vez que ya está trazado (conoces la actividad) y continúas su práctica, el camino neuronal se va haciendo más grueso de la misma manera que si dejas de practicar el camino se vuelve más pequeño, como si la vegetación lo invadiera de nuevo traducido en pérdida de precisión. Y eso lo sabe el que ha estado tiempo sin coger una raqueta de tenis, sin tocar un instrumento, sin practicar un idioma o sin subirse a un reformer.

El problema es que existen caminos neuronales que hemos trazado de manera inconsciente y que no siempre son los más idóneos (¿Alguien ha oído hablar de “malos vicios”?) que existen cuando nos movemos y que han surgido debido a gestos repetitivos a la vez que poco eficientes propios del día a día. Su repetición ha ensanchado ese camino. Por lo tanto se entra en una espiral de ineficiencia que se retroalimenta. Recuerda que eres lo que haces repetidamente

¿Entonces pueden reconducirse esos caminos trazando conexiones que me lleven a un movimiento más eficiente, ligero, con menos tensión? Exacto, sólo tienes que experimentar y entender el movimiento correcto para, a partir de ahí, fijarlo en tu sistema nervioso a través de la repetición.

La repetición como recurso eficaz.

Según se cuenta de manera mas extensa en este artículo publicado en El País “Aprender es un proceso voluntario, en el que el individuo debe tomar cierta parte activa y poner algún esfuerzo. Por tanto, hay que estar motivado y repetir lo que se quiere aprender constituye el método más eficaz para hacerlo. Pero hay una cuestión clave: la persona que aprende debe tomar cierta parte activa y poner algún esfuerzo. Por tanto, hay que estar motivado. Con la práctica suficiente, la demanda de atención para aprender se hace mínima“.

Una manera eficaz de enseñar mediante la repetición consiste en, a partir de que el alumno consigue realizar un ejercicio base, ir proponiendo variaciones que añadan pequeñas novedades a esa repetición.

Debemos ir siempre de lo sencillo a lo complejo y por suerte en el Método Pilates existe algo que lo facilita como son las progresiones. Es decir, desfragmentar un ejercicio complejo en pequeños movimientos sencillos. De manera que vas añadiendo pequeñas modificaciones al ejercicio base. Mantienes la atención y concentración del alumno a la vez que está incorporando a su repertorio movimientos más complejos sin apenas esfuerzo. Al fin y al cabo, recuerda que esa es la habilidad del buen instructor conseguir que resulte fácil lo que antes parecía difícil.

¿Tú también tienes a veces la sensación de repetirte demasiado? Te diré de entrada que esa sensación no la suelen percibir los alumnos de igual manera. Piensa que tú pasas 4, 6, 8 horas diarias en “modo Pilates” mientras que ellos sólo lo están 1 o 2 semanales.

Si eliges la repetición como un recurso que sea porque consideras que es en beneficio del alumno y su aprendizaje. Es fácil entrar en una dinámica repetitiva cuando se dan muchas clases diarias ya que resulta cómoda para el profesor que casi puede narrar la clase de forma automática.

Una manera de asegurarte no estar repitiéndote demasiado es tomar notas para tener una referencia  objetiva sobre lo que has estado haciendo con cada persona o cada grupo. También tienes otra muy sencilla y que te sacará de dudas: pregúntales directamente a ellos.

Esta es la primera parte de la entrada en la que te hablaba de la repetición. La semana que viene analizaré porque creo que es importante la variación de ejercicios en una clase de Pilates y luego debatimos:

¿También consideras importante la repetición en tus clases? ¿Utilizas más la repetición o la variación? ¿Has sido capaz de realizar el steady running de manera inversa? ¿En serio? 😉