Porque en Pilates no Hay Recetas. Los 5 Pasos a Seguir tras Recibir una Formación

No confío en ninguno de los ejercicios de los que hablo. Tengo primero que probarlos con el cliente”. Esta es una frase de Gray Cook uno de los grandes estudiosos en el ámbito del movimiento y que creo es algo que cualquier instructor debemos tener presente siempre.

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¿Estás Incrementando la Fuerza o Aumentando la Tensión?

Recientemente he tenido la oportunidad de recibir una formación de Gyrokinesis y a raíz de ello se me ha ocurrido una teoría, a ver si la compartes conmigo.  Hablando de formaciones relacionadas con el movimiento haría una clasificación dividiéndolas en tres:

  1. Las que te enseñan ejercicios.
  2. Las que te enseñan a entender el movimiento y como facilitarlo.
  3. Las que te enseñan a entender el cuerpo humano y su funcionamiento.

Si tuviera que analizar como está siendo mi trayectoria te diría que por mi formación académica tuve que empezar por lo último (entendiéndolo poco eso sí) durante la carrera. Ya sabes: horas de estudio de anatomía, fisiología, biomecánica… para vomitarlo sobre un folio el día del exámen. Pero ya sabes lo que pasa cuando el conocimiento no es significativo: el cerebro rápidamente lo archiva quién sabe dónde por lo que, en la mayoría de las ocasiones, queda relegado al olvido. Continue reading

Para Ser Instructor de Pilates no Hace Falta Saber de Anatomía

En serio, eso me dijeron hace unos meses en una de las ponencias de la Conferencia Internacional de Pilates de Sídney de la que te hablé en esta entrada. Y creo que me quedé igual que tú cuando has leido el título del post de esta semana ¿De verdad que no hace falta? Bueno, cuando termines el post me dices lo que opinas.

Todos hemos escuchado la frase: “hay que entender el cuerpo como un todo”, como una unidad funcional. Estoy de acuerdo en que debe tenerse siempre presente. Pero coincidirás conmigo en que muchas de las personas que deciden apuntarse a Pilates bien por iniciativa propia o recomendación poseen unas necesidades específicas concretas que hace que lo que sirve para la mayoría pueda no ser lo más conveniente para ellos. Muchos aparecen con un diagnóstico de su médico que tras valorarlo le ha recomendado realizar ejercicio que le ayude a reforzar tal o cual grupo muscular o reeducar determinados patrones de movimiento tras finalizar su rehabilitación. Continue reading

Alumnos con Limitaciones, Lesiones o Patologías ¿Qué Hago con Ellos?

Todos somos conscientes de que aprobar el carnet de conducir no nos convierte en expertos conductores. Simplemente te habilita para conducir un vehículo legalmente, sin más. Por suerte o por desgracia, cuando recibes un diploma con tu nombre acompañado de “instructor de Pilates” o cualquier otra disciplina ocurre algo similar. Acredita que sí, que recibiste una formación sobre Pilates que te costó esfuerzo, tiempo y dinero. Un curso que considerabas supercompleto hasta que llegas a clase el primer día y llega María, que de vez en cuando tiene lumbalgia; Paco, al que le operaron del menisco hace poco pero quiere volver a correr lo más pronto posible o Ana, con un sobrepeso evidente que le dificulta el movimiento en determinadas posiciones. Continue reading

¿Quieres Evolucionar Como Profesor de Pilates? Vuelve al Principio

Hoy te voy a contar una historia personal.

Alguna vez he comentado de pasada cómo fueron mis inicios en Pilates. Fue un momento en el que, mientras trataba sin éxito de terminar la carrera, que debía haber sido como tarde en septiembre de 2006 (o al menos entonces terminaban la mayoría de mis compañeros) yo, que nunca fui un estudiante brillante, tenía que volver a matricularme el año siguiente. Aunque, esta vez sólo de la infumable densa asignatura de Didáctica de la Educación Física y si aprobaba por fin conseguiría ese título universitario que como sabemos, a día de hoy sirve para que tus padres se sientan orgullosos de que su hijo es licenciado en “no se qué de Deporte”  y… para ponerlo en tu perfil de Twitter .

Entonces, unos carteles colocados por el campus, informaban del comienzo al curso siguiente, de la 1ª edición de un curso de postgrado sobre método Pilates impartido por una universidad a nivel nacional, dirigido a Lic. en C.C. de la A.F y el Deporte y fisioterapeutas. Yo, que ni era licenciado todavía ni tenía mucha idea de que era eso de Pilates, veía que en el gimnasio donde hacía de sustituto los fines de semana y en vacaciones, los compañeros “más cotizados” se estaban formando en Pilates y pensé: por algo será.

De manera que decidí que esa formación podría ser una buena forma de invertir mis pocos ahorros y aprovechar mi tiempo hasta que el exámen llegara. Una nota de un 4´5 y las pocas ganas del profesor de seguir viéndome por allí, fue suficiente para cerrar un ciclo y descubrir el Pilates y que de manera progresiva me fuera enganchando supuso, sin yo ser muy consciente de ello, empezar otro.

¿Y por qué te cuento todo esto?

Posteriormente fui trabajando en distintos sitios, recibiendo otros cursos y descubriendo otras escuelas y maneras de enseñar pero siempre guardaba un buen recuerdo de esa primera formación y sobre todo: la sensación de que mi falta de conocimiento entonces, me había impedido sacarle todo el jugo que tenía.

De manera que el curso pasado y con mi filosofía Why not? pensé que, como una nueva edición del postgrado comenzaba, tal vez existiera la posibilidad de asistir como oyente. Podría ser un aliciente para los alumnos que se inician ver que, en esta época donde parece que dedicarte a lo que has estudiado es imposible, un compañero de formación, había tenido la posibilidad de poner en práctica lo aprendido y seguir trabajando y profundizando en el método. Mostrándome  además totalmente abierto a colaborar en lo que consideraran tanto con  los compañeros que comenzaban como con los profesores si lo vieran conveniente. A mí me serviría como un reciclaje, una vuelta a los inicios y tendría la opción de analizar el contenido de una manera más completa: el prepilates, los ejercicios de suelo y observar si mi perspectiva había cambiado unos años después.

Bueno pues parece que a ellos no les pareció tan buena idea y muy cordialmente me dijeron que las plazas estaban cubiertas y era imposible por una cuestión de espacio. Al menos se intentó.

Quizá después de tantos seminarios donde te enseñan a rizar cada vez más el rizo seguía con ganas de ese repaso a lo básico, a lo sencillo, a lo esencial. Por esta razón, que me llegara a casa una invitación para una formación que se desarrollaría próximamente, fue toda una alegría (además de que uno no está acostumbrado a que le inviten a este tipo de eventos). Lo primero que hice fue echar una ojeada rápida al manual que me enviaron y viendo lo que se iba a desarrollar en el curso fue comprobar que iba a tener la oportunidad que por otro lado no había conseguido: mi vuelta a los inicios, a la base.

¿Qué puede aportarte revisar lo básico unos años después?

  1. Dar una vuelta a los ejercicios. En tu formación de inicio te explicaron las cosas de una determinada manera y seguramente lo aceptaste como una verdad absoluta. Verás matices y detalles que desconocías.
  2. Recordar la visión que tenías hace unos años. Ser consciente de que tu manera de entender ahora el cuerpo y su movimiento ha cambiado. Y también tu manera de moverte. Recuerda: Menos es más.
  3. Volver a lo sencillo. Recordar que lo más “espectacular” no es ni de lejos lo más efectivo. Los alumnos no quieren impresionar a nadie, quieren mejorar su movimiento y a través de ello su salud. Adáptate a su nivel pero sin complicarles la vida: pónselo fácil.
  4. Analizar detalles que estás pasando por alto. La atención es selectiva y la del profesor de Pilates también. Quizá estás demasiado centrado en un aspecto en concreto (respiración, alineación…) y estás dejando otros que igualmente los son (fluidez, ausencia de tensión…).
  5. Siempre hay alumnos que comienzan. Cada semana, cada mes… tenemos alumnos que se inician y comienzan de cero. En una formación de base vuelves a escuchar explicaciones claras y sencillas que es lo que tendrás que aplicar con ellos.
  6. Te ayuda a tomar perspectiva. Recordar tu cara de póker cuando te hablaban de una retroversión de pelvis, cuando te decían que puedes movilizar tu columna vértebra a vértebra, de que puedes utilizar tu respiración de diferentes maneras… Y sobre todo, ver que ahora lo dominas.
  7. Compartir experiencia con compañeros que empiezan. Que precisamente el iniciarse supone que están libres de corsés, prejuicios y no dan cosas por hecho. Expresan cosas que los alumnos normalmente no hacen y de ello se aprende mucho.

Fue la semana pasada cuando tuve la experiencia de asistir al curso Polestar Gateway en Madrid. Un repaso claro, práctico y al grano. Una herramienta útil para profesionales de la actividad física que creen aplicables conceptos del Pilates a otras actividades para hacerlas más completas. Cuestiones como alineación, postura… O profesionales de la salud que entienden que el movimiento bien aplicado cura, previene y mejora el día a día. Incluso, una manera de repasar la base y apreciar que tiene más contenido del que le pudiste sacar en su momento. Tal vez los ejercicios sean los mismos eso no ha cambiado, pero si has evolucionado, los vas a ver de otra manera. Quizá hayas cambiado tú.

Continúa formándote, vuelve al principio

Por cierto, es cierto que me queda la última entrega sobre las 3 maneras de comenzar tu clase de Pilates. Hemos visto como comenzarlas sentados y porqué iniciarlas de pie. La próxima semana veremos qué puede aportar al alumno comenzar su clase tumbado ¡Ah! Y próximamente autora invitada, otra perspectiva distinta de Pilates que yo no te puedo aportar. En la columna de la izquierda, un poco más arriba puedes suscribirte al blog para que esas nuevas entradas lleguen directamente a tu correo.