Gimnasio Low Cost. Servicio Low Cost.

Hasta el mes pasado desconocía lo que era una clase de spinning “virtual”. Me lo comentó mi hermana recién apuntada a un gimnasio nuevo y consiste en que llegas a la sala a la hora determinada y te ponen un vídeo con la clase. Tú atiendes a las indicaciones y cuando éste termina, la clase ha concluido. Debe ser algo parecido a ir al cine sólo que te cambian butaca por  un sillín y subes algo más de pulsaciones o similar a ver lo que hacen por las mañanas en el programa de la 1 donde aparece una mujer haciendo aeróbic y hablando de los beneficios del ejercicio. Sólo que esto último es gratis, en directo y sin moverte de tu salón.

Fuente: agenciapinocho.com

Fuente: agenciapinocho.com

¿Por qué se ha llegado a esto?

Dicen que los hámsters dan vueltas y vueltas corriendo sin parar haciendo girar una rueda porque no saben que están enjaulados y que los hombres hacen lo mismo en una cinta de correr por la misma razón.

Está claro que un gimnasio es algo más que bicis estáticas y cintas de correr pero eso, muchas veces no lo sabe el típico señor o señora de 50 años que nunca hizo ejercicio y a quien su médico, siendo poco preciso, les dijo que tenían que “hacer deporte”, por lo que decidieron apuntarse al gimnasio.

Hace unos años, mientras los pequeños gimnasios de barrio se adaptaban, pasando de las artes marciales y las mancuernas de 50 kgs al concepto fitness representado en el aeróbic y el step con un mercado más amplio de gente joven y donde el público femenino tenía cabida, las cadenas de gimnasios les pasaban por la derecha ofreciendo unas instalaciones impresionantes, las últimas actividades colectivas, maquinaria nueva, entrenamientos personales…

Hace unas semanas hablamos de que, al contrario de lo que algunos creen, apuntarte al gimanasio no mejorará tu condición física, entonces te contaba cómo en estos macrogimnasios los comerciales, que te recibían, te enseñaban las instalaciones te presentaban tarifas y veías que la  mensualidad más matrícula era alta pero si contratabas un año la rebaja era considerable. En algunos casos conseguían colocarte la cuota anual y eso que tú sólo ibas a preguntar pero a ese precio ¿Quién podía resistirse?

El único inconveniente es que los monitores no estaban exactamente para atender las demandas de este tipo de personas. No había tiempo que perder en ellos ya que, tu sueldo no se basaba en el servicio que les dieras precisamente a quiénes ya habían pagado, el interés se centraba en aquellos que tenían que seguir pagando. Cualquier cosa por la que el gimnasio volviera a ingresar y en todo lo que pudieras vender a los clientes: desde bonos de entrenamiento personal hasta suplementación, pulsómetros, electoestimuladores…

Tan importante eran tus cualidades como profesional de la actividad física como tus habilidades de venta. El mejor monitor era el que más facturaba y esos datos nos los pasaban a todos, cada mes. Y yo siempre en “puestos de descenso”. Era el chavalín sin experiencia que estaba terminando la carrera por lo que no se esperaba demasiado de mí. Ya iría aprendiendo. Aunque enseguida me di cuenta que por ahí no iba mi camino.

Esto era un negocio basado en personas que se apuntaban al gimnasio y no iban. Se asumía que tras 12 meses se desapuntarían pero esto no parecía ser un problema entonces. Aunque, al igual que ocurre en otros ámbitos, este modelo parece que está llegando a su fin. Los tiempos cambian, el momento que se vive y las circunstancias son diferentes y parece que nos dirijimos a dos modelos diferentes de centros deportivos.

Modelo low cost Vs Centros especializados

– Centros Low Cost. Últimamente están surgiendo centros deportivos donde su mejor publicidad es su precio y según se afirma en este artículo de Delgado en vitonica.com en principio, ofrecen las mismas actividades y el trato del personal parece que es el mismo. Si quieres conocer opiniones de usuarios, echa un ojo a los comentarios del artículo. Sus características son:

  • Instalaciones: suelen ser iguales o muy parecidas a los convencionales. Lo que no nos encontraremos serán comodidades del tipo jacuzzi, spa, sauna, piscina… Simplemente lo que nos ofrecerán será una serie de instalaciones convencionales sin ningún añadido adicional.
  • Profesionales: Se trata de profesionales cualificados, pero que su asesoramiento sobre los usuarios que asisten a entrenar es mínimo, ya que simplemente lo que suelen hacer es indicar dónde está cada máquina y su uso correcto en el caso de tener dudas.
  • Tarifa: Pueden estar sujetas a un compromiso mínimo de asistencia a ese mismo gimnasio de un año. Horarios concretos y una serie de días a la semana en los que podemos asistir. Aunque hay múltiples suplementos por distintos servicios.
  • Actividades colectivas. En muchos casos no te dan ese servicio y en los que sí lo ofrecen, las clases suelen ser de media hora de duración o sin monitor: “clases virtuales”.

Aunque despues de lo que te conté anteriormente el servicio no difiere tanto a lo que antes se ofrecía ¿Dónde está la diferencia?

– Centros Especializados. Los más habituales son los que se centran en una única actividad como el caso de los estudios de Pilates. Aunque existen otros nuevos  modelos, especializados en actividades dirigidas o en el entrenamiento personal. Con otras características muy diferentes a los anteriores.

  • Grupos reducidos. Poder adaptar la actividad a la persona y no al contrario. Hay actividades que serán más o menos idóneas para tí e incluso distintos niveles de intensidad para que encuentres tu sitio.
  • Profesionales del sector. Cuando no hay grandes instalaciones, máquinas, música sonando o cualquier otro aspecto que sirva como decorado, el profesional no puede camuflarse. Hay maneras de conocer si la persona que tienes delante es un profesional de su ámbito. Aunque de no serlo, con el tiempo a todos se nos acaba viendo el plumero.
  • Trato personal: tener a alguien que te de los buenos días y nos llame por nuestro nombre es, a día de hoy algo tan escaso como valorado. Aunque esto no es tan importante como el hecho de que el monitor conozca tus características, limitaciones y motivaciones para acompañarte en tus objetivos.

En esta época de situación económica complicada en la que en ocasiones importa más el precio que el producto el mundo de la actividad física no podía permencer al margen ¿Qué más da si un tomate no sabe a nada o la camiseta que me he comprado dejará de tener color tras lavarla dos veces? Lo importante es que sea barato.

Al igual que escuchaba esta semana aunque hablando de otro tema a Carlos Barrabes (referente).No es más importante la infraestructura que su uso” Podemos decir que unas bicis de spinning no valen nada sin alguien que te motive, que te ayude a superarte y te facilite una hora de diversión con ella. O incluso que te ayude a bajar el sillín si no llegas a subirte.

¿Alguna vez habéis pensado por qué una bici estática en casa sólo acumula polvo? Siempre acaba en el último rincón de casa, el garaje o el trastero. El profesional es el único valor añadido que marca la diferencia entre hacer ejercicio por tu cuenta y acudir a un centro deportivo. Si la persona decide hacerlo por su cuenta, los profesionales deberíamos reflexionar en torno a si estamos aportando algo más que un vídeo de una “clase virtual”. Porque de ser así el modelo low cost será el que se imponga.

Justo ayer le pregunté a mi hermana que qué tal en el gimnasio. Me dijo que había empezado otra vez a correr.

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Apuntarte al gimnasio no mejorará tu condición física

Actualmente vive la primera generación sedentaria de la historia. Y cuando digo sedentaria lo digo ateniéndome al diccionario de la Real Academia: “Sedentario : 1. adj. Dicho de un oficio o de un modo de vida: De poca agitación o movimiento”.

Si nos remontamos una generación anterior, la vida era muy distinta. En la que se iba a los sitios a pie, los ascensores escaseaban, los trabajos requerían de un duro esfuerzo físico y para qué hablar de las tareas domésticas… Menudos brazos tenían nuestras abuelas para poder lavar a mano toda esa pila de ropa.

Llega “el progreso”, los avances, la vida moderna, las escaleras mecánicas, los mandos a distancia, los ordenadores… y sentimos que tenemos el poder. Tumbados desde nuestro sillón podemos conseguir lo que necesitemos a golpe de click.

Lamentablemente, nuestro cuerpo está diseñado para moverse y como ocurre con un barco que lleva demasiado tiempo amarrado a puerto o un coche que acumula polvo en un garaje, cuando queremos arrancar vemos que no funciona, está oxidado.

Lo comentamos y un compañero de trabajo nos dice: -Tienes que hacer deporte. Apúntate al gimnasio -.

Y vamos a apuntarnos. Nos atiende una chica majísima que nos habla de sus increíbles instalaciones y la cantidad de actividades que podemos hacer allí, de nombres imposibles de recordar ¿Qué fue del aeróbic? – Puedo ir cuando quiera y estar todo el tiempo que quiera. Y no sólo eso, he tenido la suerte de que este mes, si pago la cuota anual me sale la mensualidad a la mitad. No he podido decir que no. Además así me obligo a ir. –

Como estábamos a miércoles y tengo todo un año por delante para ponerme en forma, he decidido que mejor empezar el lunes próximo que hay que ser ordenados. Además, esta semana estoy liadísimo.

Nos hacen una tabla con ejercicios. Y ese mes empezamos yendo 3 días por semana. – Quería ir  5 pero el monitor me ha dicho que 3 son suficientes -. Nos explican cómo funcionan las máquinas: posición, ajustes, cargas… – ¿Me acordaré de todo? -. Nos pasamos el primer mes recordando cómo funcionan las máquinas, con la sensación de pasar más tiempo dando paseos de una máquina a otra, que haciendo ejercicio. Eso sí, la cinta de correr y la bici ya están controladas. – Algo de agujetas pero parece que empiezo a coger forma ¡Y sin fallar un sólo día!– .

El segundo mes seguimos con ilusión. Aunque hasta arriba de trabajo y ha habido que pasar de tres a dos días por semana, pero intensos. La tabla de ejercicios la modificamos un poco porque de algunos, no nos acordamos y otros, nos da la sensación de estar haciéndolos mal. El monitor casi siempre está liado y nunca le pillamos libre para que nos los explique. – Sigo con la bici y la cinta…cuando encuentro alguna libre y empezamos a atrevernos con las elípticas. –

Cuando teníamos el ritmo cogido se cruzan por el medio las navidades. Entre compras, fiestas, cenas y demás sólo hemos estado yendo días sueltos. Pero verás con el año nuevo…

Y llega enero, pero hay reajustes en el trabajo. Cambian los horarios y salgo mucho más tarde. – Este mes va a estar difícil, a ver si el mes que viene ya me organizo mejor y saco algo de tiempo -.

Pero el mes siguiente estamos igual o peor por lo que el gimnasio queda aparcado de momento para más adelante. Nos acaba pasando como al del chiste:

Llevo ya tres meses en el gimnasio. – ¿Ah si? ¿Y cuánto has perdido? – .- Tres meses .

Esta es una historia que he visto y oído en numerosas ocasiones. Relacionar “tengo que hacer ejercicio” con ir a pagar una cuota a un centro deportivo. Con la esperanza de que pagar nos comprometa a ir.

Como antes comentaba, hoy vive la primera generación sedentaria de la historia. Pasamos mucho tiempo en reposo y hay que buscar actividades que compensen esa falta de movimiento para que nuestro cuerpo responda. El gimnasio es una opción, pero no la única. A muchas personas les encanta y lo disfrutan. Esos son los que van.  Apuntarte a un gimnasio no mejorará tu condición física. Lo que la mejorará es realizar ejercicio con regularidad.

Cuando lo que están echando en televisión no te gusta, cambias de canal. Si el gimnasio no es lo tuyo, busca algo distinto. Existen actividades con las que disfrutarías mientras las practicas y que, como consecuencia te ayudarían a sentirte mejor. Sólo tienes que encontrarlas.

Caminar, correr, nadar… Why not Pilates?