5 Expresiones a Evitar en una Clase de Pilates (I)

Para mí, es tan importante el “qué” como el “cómo”.

Es importante que tus alumnos se muevan (el qué) pero lo que de verdad marca diferencias es la manera en que lo hacen (el cómo). Lo primero hace referencia a la propia actividad en sí (el Método Pilates) lo segundo a cómo desarrollar la actividad (los detalles). De la misma manera un instructor de Pilates debe saber que, tan importante es lo que dice, como la forma en que lo transmite. Lo primero está en los libros, lo segundo cuesta un poco más encontrarlo.
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La Herramienta Clave del Profesor de Pilates

Si alguien lleva tiempo sin sentirse torpe es porque no ha tratado de transmitir algo muy concreto en un idioma que no domina del todo o no tanto como la persona que tiene delante. La comunicación existe pero es limitada e imprecisa y tú vuelves a sentirte conscientemente incompetente. Las cosas son blancas o negras porque no sabes transmitir los matices y te das cuenta de que no importa demasiado lo que hay en tu cabeza o cómo lo quieres expresar, sino lo que la otra persona está entendiendo.

fuente: hispanorama.net

fuente: hispanorama.net

Y no puedo evitar acordarme de una compañera que tuve hace unos años en un estudio de Pilates que  solía indignarse diciendo que “los alumnos no escuchan, hacen lo que quieren. Van a su bola. Yo ya paso de corregirles porque no atienden” Me recordaba al típico discurso de profesor frustrado y sin vocación que todos hemos tenido en el instituto. Entonces pensaba que, o yo tenía muy buena suerte y me habían tocado los alumnos y alumnas hábiles o ella no estaba sabiendo utilizar los recursos que todo profesor de Pilates tiene a su alcance.

Las herramientas del profesor de Pilates

Posiblemente hay quien esté pensando en máquinas de Pilates u otro tipo de equipamiento como pequeños materiales (aro, rulo, pelotas…) nada que ver. Las herramientas que el instructor tiene a su mano para facilitar el movimiento, no hay que comprarlas, todos las tenemos, sólo hay que desarrollarlas:

  1. La demostración visual. Facilita al alumno una visión global del ejercicio para que entienda e interprete el movimiento que va a llevar a cabo posteriormente. Es necesario en ejercicios nuevos, aunque es importante entender que, ver el ejercicio no significa que vaya a poder desarrollarse correctamente. Es una herramienta directa que hará (siempre y cuando tu demostración sea correcta) que el alumno entienda rápidamente lo que quieres. No obstante, la  vital importancia que tiene la demostración en alumnos que se inician, va siendo menor en la medida que aumenta su experiencia. De hecho diría que es la herramienta más prescindible de las tres de cara a mejorar la calidad del movimiento.
  2. Las correcciones manuales. Tus manos dan referencias muy claras al alumno.  Establecen límites y facilitan el movimiento, especialmente cuando de movilizar la columna se trata. Mejora la técnica, ayuda a construir el esquema corporal, sobre todo en planos diferentes a los de tu movimiento diario. La ausencia de correcciones manuales limita la progresión. De ahí que en grandes grupos existe un momento en el que el alumno toca techo y, si bien puede seguir desarrollando ejercicios, deja de sentir que su técnica mejore.
  3. El lenguaje y su uso es, en mi opinión, la herramienta más importante. Es la conexión permanente entre el alumno y el instructor, lo que da continuidad a la clase y la forma de aumentar la precisión en el movimiento con ayuda de las indicaciones y sobre todo, de las imágenes. Piensa que no interpretas de igual manera: aprieta el puño que cierra tu mano; ponte recto que siente como tu columna se alarga ; estirar tu brazo adelante lo más lejos que puedas, que proyéctalo largo hacia la pared… Y esos matices los conseguimos desde la palabra. Sin ir más lejos, hay quien me ha contado que alguno de los post de este blog le ha servido para entender aspectos sobre Pilates y el movimiento que le habían pasado por alto y es cierto que en algunas ocasiones me apoyo en la demostración visual con los vídeos aunque en el blog os tengo lejos, por lo que mi herramienta principal, es la palabra.

El lenguaje: herramienta clave.

La palabra es el recurso del profesor de Pilates que proporciona la mayor parte de la información que el alumno necesita pero el lenguaje es algo más amplio. Entender y analizar qué aspectos forman parte de tu comunicación con los alumnos te facilitarán mejorar tu conexión con ellos, te entenderán mejor y como consecuencia mejorará su movimiento. Por ello es importante que tengas en cuenta los siguientes aspectos:

Cantidad de información. Si es demasiada, satura y ralentiza, al producirse el fenómeno “parálisis por análisis” del que ya te hablé anteriormente. La ausencia de información crea dudas al alumno. Pon el foco en un aspecto del ejercicio cada vez. Sólo uno.

El tono. La entonación debe ser acorde a cada momento de la clase. Entendemos que como, en cualquier otra actividad física (y hablando de manera general) seguiríamos la estructura de calentamiento, parte principal y vuelta a la calma. El tono de tu voz debe acompañar al nivel de intensidad que debe emplear el alumno en cada una de estas fases.

Ritmo. Se dice que cada ejercicio tiene un ritmo interno propio pero recuerda que el alumno debe ser capaz de modificarlo y adaptarlo y, el profesor quien le guíe indicándole cuál es el más adecuado a cada momento.

La pausa. Tan importante como seguir un ritmo concreto en ocasiones lo es parar, sentir y escuchar nuestro cuerpo. Mantener una posición estática, enriquece, da referencias y ayuda a mejorar tu postura. Recuerda que tu musculatura no sólo trabaja cuando estás en movimiento. Incluso entre el final de una inspiración y el comienzo de la exhalación hay un instante de pausa. Cada movimiento tiene un principio y un fin. Márcalo.

El lenguaje gestual. Sabemos que la comunicación es mucho más que palabras. Cómo mueves tus manos: dirección, amplitud de movimiento… Dónde te posicionas en la clase: controla el espacio, hazte presente para cada uno de tus alumnos.. Mayor o menor énfasis en tus gestos cambiará la respuesta de tus alumnos.

El silencio. Cuando el alumno tiene experiencia y conoce el ejercicio es interesante dejar que tome las propias riendas del ejercicio y que no siempre dependa de tu palabra para moverse (y tú agradecerás dejar de escuchar tu voz aunque sea por un par de minutos).

La repuesta. No forma parte directamente del lenguaje del profesor pero es determinante si hablamos de comunicación. No hay mensaje sin receptor. Pero un receptor activo que opina y participa. Como dice Pablo Vera en este artículo, no tiene demasiado sentido “machacar a órdenes” al alumno. Da voz a tus alumnos. Pregunta y observa antes o después de la clase o el ejercicio. Obtendrás una información que, aunque no siempre te guste, puede resultarte muy beneficiosa y de la que aprenderás.

¿Hablas el mismo idioma que tus alumnos?

Todos hemos pasado por esa fase de utilizar un lenguaje supertécnico para tratar de impresionar a nuestros alumnos. Si bien, por otro lado hemos visto que, los profesionales a los que admiramos, no importa en qué campo, hablan de manera clara, sin adornos ni artificios. No los necesitan. Asegúrate de que los conceptos que tú consideras fundamentales quedan realmente claros. Aunque lo fácil siempre es echar la culpa al alumno, tienes que incidir en lo que tú puedes cambiar o mejorar en ellos. El compromiso del alumno está claro, pone su tiempo y su dinero (y hoy en día es mucho decir) y es tí a quien te toca dar soluciones para proporcionarle el ejercicio preciso, al ritmo preciso, con la intensidad precisa y la correcta progresión.

Tus alumnos y tú ¿Habláis el mismo idioma? Dicen que no entiendes algo si no se lo podrías explicar a tu abuela. Que en tu clase exista comunicación y a poder ser que sea bidireccional. No vomites un montón de ejercicios y que pase el siguiente. Puede que tú impartas varias cada día pero para tus alumnos no es una clase más, es SU clase.

Mientras… yo sigo trabajando porque en Australia mi herramienta clave ha quedado debilitada. Mientras me apoyo en las otras, sigo trabajando para mejorarla… semana a semana.