13 Personajes que Encontrarás Dando Clases de Pilates ¿Cuál de Ellos Eres Tú?

Llevaba tiempo sin recibir tantas clases de Pilates como estas últimas dos semanas en Australia. En diferentes formatos: clases de suelo en gimnasio, máquinas en grupo y sesiones individuales. Estoy recibiendo clases con instructoras de las que estoy aprendiendo un montón. Con enfoques diferentes a los que he podido ver anteriormente y recursos que muestran con claridad las virtudes del buen instructor. Pero también he recibido alguna otra que al terminar me he quedado con ganas de preguntar ¿De verdad estás haciendo Pilates?

¿Y cómo conseguir dar una clase de Pilates diaria sin pagar un solo dólar? Muy fácil, ofreciendo lo mismo a cambio ¿Por qué no un intercambio? ¿Por qué no compartir conocimientos con otros compañeros de profesión? Es un encuentro del que ambos salimos beneficiados. Me llegan correos y mensajes comentándome lo caras que son las formaciones y demás. Si ahora no puedes permitirte realizar ese curso que desearías, busca la manera de seguir aprendiendo a pesar de eso. En otras profesiones el intercambio de conocimiento y el trabajo en red entre profesionales es un hecho. A mí también me decían: Nadie va a querer. Pero me gusta intentar las cosas “por si acaso sí”, en lugar de dejar de hacerlas “por si acaso no”.

Y recibiendo clases de unos y otros he estado observando distintos tipos de profesores, cada uno con sus peculiaridades y tras el tono de los últimos post y como dicen que no es bueno tomarse demasiado en serio he pensado ¿Y por qué no reirnos un poco de nosotros mismos?

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fuente: zazzle.com.au

A pesar de lo que pueda parecer por el título, este post va dedicado a los alumnos a los que impartimos clase, que ellos también leen el blog. A excepción del post en el que Sonia nos habló de su experiencia como alumna pocas veces me estoy dirigiendo de manera directa a ellos y eso que, aunque a veces lo olvidemos, en nuestra actividad todo gira en torno al alumno. Es al que acompañamos para que aprenda, se esfuerce, disfrute y se beneficie de los efectos positivos de las clases. Pero a la misma vez, son quienes tienen que sufrirnos muchas veces. Cuántas veces habríamos querido poner un micrófono oculto en el vestuario para escuchar lo que se comenta tras la clase. ¿Cómo nos verán ellos?

Personajes que puedes encontrarte dando una clase de Pilates.

En estudios de Pilates, en gimnasios o simplemente buscando videos en youtube puedes encontrarte con alguno de estos personajes:

  1. El Apretao.Con sus camisetas siempre ajustadas que a veces dudas si se las habrá quitado a su sobrino. Y por supuesto sus mallitas marcando… estilo. También existe la versión femenina: mallas y top último modelo de distintos colores que más que ajustar parece que envasan al vacío.
  2. El Cansino. Explica y explica y… para contar algo le da mil vueltas. Pero es que la semana pasada estuvo contando lo mismo. Cuando le da por una cosa… Que si los pies son la base, que si hay que utilizar la tensión justa… ¿No estás viendo los bostezos de tus alumnos? Yo soy un poco cansino, lo sé.
  3. La Profe Zen. Convierte en un abrir y cerrar de ojos una sala normal en una zona chillout. Su musiquita, su luz tenue y sus palabras místicas. Mientras respira y se concentra daría tiempo a leerse El Quijote. Este post se me ocurrió en una clase así.
  4. El Chamán. Tiene respuesta y remedio para todo y para todos. Lo mismo para esa sensación de pinchazo que siempre has tenido en la rodilla que para encontrar una explicación a tus migrañas de la semana pasada. Al final piensas: ¡Este chico es un portento! Me lo tenían que poner de médico de familia.
  5. La Bailarina. Le encanta coreografiarlo todo. Lo visualiza y lo quiere hacer tan bonito que olvida que sus alumnos no se mueven como ella. También suele olvidar que los demás no somos de goma.
  6. El Batallitas. Igual te habla por enésima vez sobre aquella formación que recibió años ha, cuando el Pilates empezaba, que de la media maratón que hizo el fin de semana pasado. No nos aburras, que para contar batallas ya está el Facebook.
  7. El Tronco. Culturista pasado a monitor de Pilates por gajes del oficio y por que hay que cubrir horas de gimnasio, pero poco convencido. Clavadito a El Fuertaco, el personaje de los vídeos de Sergio Peinado. Incapaz de hacer cualquier ejercicio pero siempre poniendo una “buena” excusa. Si practicaras los ejercicios la mitad de tiempo que tus alumnos no tendrías que justificarte tanto.
  8. La Divina. Está encantada de haberse conocido y te explica los ejercicios sin dejar de verse en el reflejo del cristal o del espejo. Le falta tiempo para demostrar su excelente flexibilidad y su movimiento estrella: el spagat. Ella se gusta y sus alumnos los pobres la siguen el rollo. No la quieren quitar la ilusión.
  9. El Sustituto. Tiene poca experiencia, le toca cubrir una clase a última hora y quiere que los alumnos reciban la clase de su vida…y no siempre sale. No sabe que el sustituto eficaz debe ser como los árbitros de un partido de fútbol. Sí no la cagas, has hecho bien tú trabajo.
  10. El Friki. Pilates es lo más y le falta tiempo para recordarlo. No hay otra cosa que se le parezca. Correr es malo, el spinning también, pero su Pilates… Practica todos los días dos horas (o eso dice) y no desaprovecha una oportunidad para hacerse una foto en el lugar más insospechado en cualquier postura pilatera.
  11. La Sargento. Según entra por la puerta se hace el silencio porque con esas miradas que lanza a ver quien no se asusta. No se mueve un dedo hasta que ella de la orden y uno se echa a temblar cuando se acerca. Le falta poner a los alumnos en fila de a uno a la voz de ¡¡Fir-mes!!
  12. El Hiperanalitico. Da tanta información que satura. Soltando palabras incomprensibles mientras sus alumnos se miran con cara de póker. Analiza, corrige, dirige el ejercicio y manda repetirlo porque nunca sale perfecto. En sus clases, más que los músculos, es la cabeza lo que se calienta hasta echar humo.
  13. El Purista. Todo un apostol del método tal cual lo hacía el gran Joe Pilates. No hay que salirse de lo que él decía, eso es pervertir algo puro y perfecto en sí mismo. Sin fisuras, no duda ni se desvía del camino. Le falta dar la clase en calzoncillos para mantener la auténtica esencia.

¿Seguro que no te sientes identificado con ninguno de ellos? ¿Ni has coincidido con ellos en ningún curso o formación? Lástima que los motes no los ponen los profesores, sino los alumnos. Es a ellos a quienes deberíamos preguntar. Aunque… si nos ponemos nosotros a hablar de los distintos tipos de alumnos, también sacamos un post 😉

Venga, sin complejos ¿Qué tipo de instructor/a eres tú?

 

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