El Verdadero Reto del Profesional del Movimiento

Es muy difícil progresar porque este alumno no escucha, es que aquella no se entera, es que en este grupo no prestan atención, es que no están atentos… y otros “esques” o malas excusas que todos hemos utilizado alguna vez y que no demuestran más que dificultades por parte de la persona que enseña para hacer llegar el mensaje tal y como pretende. Ya te hablé anteriormente de 7 maneras para ganarte la atención de tus alumnos. Aunque tener la atención es un buen comienzo no lo es todo. Continue reading

¿Repetir o Variar Ejercicios? (II). La Variación Desarrolla la Propiocepción.

¿Alguna vez te has preguntado por qué una cerveza puede ser considerada para algunos una delicia a pesar de que la primera vez que la probaron su amargo sabor les cambió hasta el gesto?, ¿Cómo es posible que alguien pueda llenar de humo sus pulmones y que la sensación que obtenga sea placentera? o ¿Cómo tu vecino que no había hecho deporte en su vida pudo finalmente completar una maratón y encima decir que quiere repetir? Continue reading

En Pilates, en tu Deporte y en tu Movimiento Diario Aplica el “Menos es Más”

Esta semana leía un artículo que poco tiene que ver con lo que aquí te cuento cada viernes a las 12:00 desde hace casi un año. En él se hablaba de la relación dinero-felicidad a través a de la Paradoja de Easterlin, que establece una teoría contraria a un concepto comunmente aceptado: “dentro de un país concreto, la gente con mayores ingresos se tiende a afirmar que es más feliz” “Esta teoría sugiere que, una vez que las necesidades primarias están cubiertas, las medidas políticas deberían centrarse en aumentar la satisfacción de los individuos y no en el crecimiento económico”.

En resumen más dinero no necesariamente incide en una mayor sensación de bienestar o mejor dicho sí lo consigue hasta un nivel, a partir del cual no guardan relación sino en ocasiones es inversa.

Como la cabra tira al monte me resultó inevitable que a mi mente se viniera directamente un paralelismo entre dos conceptos donde se produce esa misma relación de causa-efecto como son condición física y salud.

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Todos sabemos que una deficiente condición física (traducida en debilidad muscular, limitación de movimiento articular, condición cardiovascular reducida…) supone una merma en la vitalidad, capacidad de realizar ejercicio y en definitiva de la salud e incrementar ese nivel de condición física revierte este proceso pero ¿Hasta qué punto siempre es así? ¿Personas que realizan más ejercicio podríamos afirmar que tendrán mejor salud?

1. Menos es más en el movimiento diario.

En las acciones motrices del día a día debemos ser generosos con el movimiento pero tacaños en cuanto al esfuerzo. Ya he comentado alguna vez que ante la cultura fitness de quemar energía o calorías te propongo economizarla y usarla de manera eficiente. Yo siempre he sido estudiante de 5 raspado y me gusta decir a los alumnos que ése esfuerzo es el que debemos utilizar en los gestos rutinarios.

En una entrada anterior hablábamos de un concepto clave en este sentido el de tensión justa referente a la energía muscular precisa para realizar un movimiento y no más, ya que el exceso de energía supone tensión y lejos de liberarla nuestros músculos tienden a acumularla. El uso de la tensión justa se aprecia cuando vemos a cualquier deportista de élite realizar un gesto técnico o un músico delante de su instrumento pero también en acciones cotidianas como cuando cualquier madre acuna a su bebé entre sus brazos, cuando al cocinar tomas un huevo entre tus dedos o la manera de sostener un bolígrafo cuando escribes. Es una capacidad que todos tenemos y desarrollar la consciencia corporal nos ayuda a aproximarnos a ese nivel de activación justa. Aprieta con fuerza el bolígrafo y trata de escribir ¿O crees que eso no afectará a tu caligrafía?

2. Menos es más en tu práctica deportiva.

Posiblemente tu también practicas deporte y una cuestión clave es tener siempre en mente cuál es tu objetivo final en esa práctica deportiva. A mí también me gustan los retos, a mi nivel. He disfrutado mucho preparando los maratones que hasta el momento he disputado a sabiendas de que eso supone para mi cuerpo un desgaste a nivel metabólico y osteoarticular. Dicen que la práctica del surf es perjudicial para la espalda, aunque a mí me encanta, de manera que trataré de cuidar, paralelamente a su práctica, mi columna vertebral para poder seguir entrando al agua por muchos años. Me gustaría seguir proponiéndome retos por la tremenda satisfacción que supone lograrlos. Aunque también observo que últimamente el deportista popular está incrementando el techo buscando los límites hasta rozar y en muchos casos sobrepasar lo saludable imitando a deportistas que admiramos.

Sabemos que determinadas prácticas deportivas a determinados niveles entrañan un riesgo y suponen un deterioro como afirma la doctora Raquel Blasco en su blog referencia en medicina deportiva al escribir sobre La fatiga cardíaca del deportista de ultrarresistencia o mi admirado Jorge Egocheaga himalayista y también médico que en esta entrevista afirma que “Subir un ocho mil, especialmente cuando pasa de 8.300 metros, supone someter al cuerpo a un stress y un esfuerzo exponencial. Es una barbaridad. El cuerpo va al límite y posiblemente deje algún tipo de secuela. Por ejemplo, atrofias cerebrales, aunque después se revierten. Es un poco lo que buscamos: explorar nuestros límites, saber hasta donde podemos llegar

Posiblemente pienses que tus pretensiones estén lejos de completar una ultramaratón o escalar una montaña de 8.000 metros, si bien, es interesante que entiendas que cuanto más exigente seas con tu rendimiento o aún más importante, con el de las personas que entrenas mayor será el índice de probabilidad de lesión. Si trabajas con deportistas de alto rendimiento es comprensible que busques esos límites, pero sé prudente si te encuentras en un contexto de actividad física relacionada con la salud.

Aunque siempre teniendo muy presente que los riesgos derivados del ejercicio físico sin duda son menores que los derivados del sedentarismo. Sabemos que la práctica deportiva extrema puede tener consecuencias para la salud del deportista de la misma manera que sabemos que el sedentarismo reduce la esperanza de vida.

3. Por qué en Pilates menos es más.

En el Método Pilates, o al menos como yo lo entiendo, los ejercicios deben estar al servicio de la persona y no al contrario. En el sentido de que nuestro objetivo siempre tiene que ser mejorar el movimiento del individuo independientemente de su condición física. De hacerle más capaz de dominar su cuerpo. Y no como a veces ocurre, proponer unos ejercicios a ver si el alumno los puede hacer.

Hace poco alguien me preguntaba ¿Por dónde comienzas con una persona cuando se inicia en Pilates? Por los principios ¿Y si fuera un deportista de élite? Por los principios ¿Y si fuera una contorsionista del Circo del Sol? ¡POR LOS PRINCIPIOS!

El Pilates es un método destinado a mejorar el dominio del propio cuerpo no una hora de gimnasia. Hace poco leía esta frase que aunque no era referente al Pilates parece que lo fuera: “La persona que aplica métodos ignorando los principios seguramente tendrá dificultades” No podemos comenzar la casa por el tejado de manera que no es importante la condición física del alumno a la hora de comenzar a hacer Pilates.

Cuando hablamos de entrenamiento hablamos en términos de cantidad: Frecuencia, volumen, intensidad, cargas, repeticiones… En Pilates no es así no es importante cuántos ejercicios hace en la sesión, ni cuántas repeticiones puede desarrollar, ni la carga que utilice en su ejecución. Lo importante es la calidad de su movimiento ¿Y qué lo determina? Los principios. Tratamos de que el alumno:

  1. Domine su respiración y la utilice durante el movimiento.
  2. Sea capaz de ejecutar los ejercicios con precisión.
  3. Entienda que el movimiento y la estabilidad parten del centro.
  4. Consiga hacerlo con fluidez, alejándose del exceso de tensión.
  5. Sea capaz de estar concentrado en lo que hace y en cómo lo hace.
  6. Controle su cuerpo en cada una de las fases del movimiento.

Cómo utilices estos principios determinará tu progresión y por tanto tu mejora de control corporal. La calidad de movimiento es la clave, de ahí que exista una máxima: Menos es más.

Si practicas Pilates sabes de qué te estoy hablando si no, seguro que te interesa empezar a aplicar en tu deporte y en tu movimiento diario este concepto: “menos es más”. Menos repeticiones con control supondrá más calidad de movimiento. Menos gasto de energía en tu práctica deportiva te hará más eficiente.  Menos tensión en tu movimiento diario conllevará más calidad de vida. Hay maneras de conseguirlo:

Why Not Pilates?

Barefoot running (I) Por qué considero que correr descalzo tiene mucho sentido

Si lees habitualmente este blog conocerás que mi deformación profesional hace que me lleve a mi terreno, el Pilates, distintas cuestiones, tratando de dar respuesta a diferentes situaciones que aparecen en el día a día o en la práctica deportiva: desde tu postura frente al ordenador, la conveniencia acerca de estirar o no estirar, la manera de prevenir el dolor lumbar… etc.

Aunque más que defender el Pilates como un fin en sí mismo, lo entiendo como un medio. Una herramienta para mejorar y equilibrar tu cuerpo a través del movimiento consciente, el movimiento libre. Que poco a poco y en la medida en que aumentas sus posibilidades se va convirtiendo en movimiento natural. El que nos saca del comportamiento estereotipado que hace que nos movamos como robots oxidados más que como animales en libertad, que una vez fuimos. Continue reading

Pilates para Niños ¿La Mejor Opción?

La mayoría de las personas que se acercan de nuevas al Método Pilates no tienen ni idea de lo que van a hacer en la primera clase. O al menos esa es la respuesta más habitual que recibo cuando tengo algún alumno o alumna nuevo cuando en su primera clase individual le hago esa pregunta directamente. No saben si vienen a respirar, a levantar pesas, a meditar o a que les haga una imposición de manos.

Poco a poco empiezan a introducir nuevos conceptos, a conectar con su cuerpo a moverse de manera consciente y descubren que el cuerpo lo agradece. Hasta entonces en muchos casos sólo le había prestado atención cuando aparecía algún dolor. Aprenden a moverse sin tensión y se dan cuenta de que su cuerpo les devuelve su dedicación y constancia traducido en sensaciones positivas.

Entonces sueles escuchar “¿Cómo no lo habían descubierto antes?”, “tengo que recomendárselo a un amigo que le va a venir genial” … O el clásico “esto deberían enseñarlo en las escuelas” Esto le va a venir fenomenal a mi hijo ¿No dais clases para niños?

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El movimiento consciente.

Ya hablamos anteriormente de que somos lo que hacemos repetidamente. Nuestras acciones determinan lo que somos y el camino del cambio está en modificar nuestros hábitos.

¿Qué son los habitos? Según R. Mac Donald y C. Ness en su libro Los Secretos de la Técnica Alexander,  los hábitos son patrones establecidos de acciones físicas o modos de comportamiento.

Éstos hábitos son repuestas aprendidas que se han fijado o se han automatizado puesto que se repiten de manera continua. Como el encender la luz antes de entrar al baño o pisar el freno al ver que se encienden las luces del coche de delante.

Los hábitos tienen diversas apariencias: pueden referirse a un patrón de pensamiento, un método de hacer las cosas o como desarrollamos una acción. Ante ésto habla de un término que me resulta muy interesante: La reacción excesiva.

Esto no es más que el hecho de utilizar más esfuerzo del necesario al realizar un movimiento. La diferencia entre usar la energía o gastarla en muchos casos es lo que determina la aparición de tensión muscular y molestias.

Esto es fruto de un patrón motor ineficiente que se ha fijado por repetición. Se ha perdido el funcionamiento natural, el equilibrio y esa tensión excesiva aunque pueda parecer imperceptible, a lo largo del tiempo puede afectar a la salud y el bienestar.

El movimiento natural.

Dice Raúl Gil en su artículo “Somos movimiento” que la principal función de nuestro sistema nervioso es moverse, para poder adaptarse y sobrevivir a las circunstancias y cambios que suceden en su entorno. De esta reflexión podemos entender por qué cuando el ser humano tenía la necesidad de adaptarse a su entorno sus capacidades motrices estaban desarrolladas: podía correr, saltar, trepar, levantar cargas elevadas… Pero en los últimos años se ha invertido este proceso y lo que se ha hecho es adaptar el entorno a la persona, lo que ha supuesto que perdamos esas capacidades naturales.

A nadie se le pasa por alto la elegancia de un caballo al trote, la precisión de un leopardo sigiloso ante su presa, la fortaleza de un gorila macho golpeando su pecho para imponer respeto. Son gestos naturales fruto de su instinto su genética y sus experiencias motrices desde que nacen. Al igual que la zancada del corredor keniano, la cual, por mucho que lo intente me es imposible imitar o la del escalador capaz de ver una vía o un camino donde tú sólo ves un muro infranqueable. En realidad ya decía Pilates que su objetivo era que “las personas se movieran como verdaderos seres humanos“.

El cerebro del niño tiene una capacidad asombrosa para procesar y almacenar información y eso por ejemplo se ve muy claro por la rapidez y la facilidad con la que aprenden un idioma nuevo. Ellos no tienen que estudiar, no saben lo que son tiempos verbales, ni entonación, ni distinguen sujeto y predicado de una oración.

En relación a la acción motriz es exáctamente igual. Los niños no piensan en cómo hacerlo sólo lo hacen. Su cerebro es más versátil a la hora de encontrar soluciones y llegan a ellas sin la necesidad de que les demos demasiadas instrucciones. Ellos aprenden de manera natural sólo necesitan experiencias donde poder desarrollar esa capacidad.

Razones por las que creo que el Pilates no es la mejor opción para niños.

Antes comentaba que al dejar de tener la necesidad de adaptarnos a nuestro medio, el ser humano pierde su capacidad de movimiento. Por eso debemos acudir a centros deportivos para realizar de manera artificial lo que nuestros ancestros hacían para sobrevivir. Moverse y de esa manera mejorar nuestro bienestar.

Esto no es ajeno a los niños. Como bien afirma Marcos Moreno en este artículo, sabemos que deben practicar ejercicio a diario, pero ¿Qué actividad? ¿Puede ser el Pilates una buena acividad para que mis hijos lo practiquen? Pues sí claro, moverse siempre es mejor que no hacerlo ¿La más idónea? Creo que no y te cuento porqué.

  • No son capaces de integrar los principios. Hemos hablado de que la mejor aportación que Pilates nos dejó son los principios del método: control, centro, precisión, fluidez, concentración, respiración, alineación. Con el objetivo de acercarnos poco a poco al movimiento natural. Sin tensiones. Sólo cuando el niño sea capaz de entender esos conceptos (con dificultad antes de los 13-14 años) tendría sentido querer integrarlos.
  • El Pilates no tiene un fin lúdico. Y esto es vital en una actividad complementaria para el niño. Después de 6-7 horas de clase plantado en una silla escuchando como el profesor habla dirige y el niño, obediente y en silencio, obedece ¿Le vas a meter una hora más en una situación parecida? Por otro lado habrá quien piense: adaptemos el Pilates para que sea lúdica, pero entoces ¿Estás desarrollando el método o jugando con ellos?
  • La metodología de enseñanza en Pilates tal vez no sea la más idónea. En Pilates utilizamos la instrucción directa. Este tipo de aprendizaje es un circuito cerrado: el instructor propone, el alumno ejecuta. Sabemos que esta metodología no siempre es la más idónea para desarrollar esquemas mentales en las primeras etapas. Hay actividades en las que el tipo de procesamiento puede ser más idóneo en estas etapas como la indagación o búsqueda, el trabajo por grupos…

Tengo el fitball rodando por el salón de mi casa, un rulo, aro, pelotas. Curiosamente cuando mis sobrinos vienen a casa utilizan ese material para jugar utilizándolo de manera que a mí no se me habría ocurrido. El spine corrector es un tobogán, el fitball lo utilizan para botar o darle patadas a pesar de que es más grande que ellos, el aro es un volante…

Sinceramente se me ocurren maneras mucho más divertidas, provechosas y beneficiosas para su salud que ponerles a hacer un roll up. No aburramos a los niños con historias de mayores, dejémosles ser niños. Tal vez sea que soy poco flexible o poco creativo aunque habría qué analizar qué tiene de Pilates muchas propuestas que se realizan con niños.

No queramos vender que todo es para todos. Correr es muy bueno, pero no se lo recomiendo a mi madre; adoro Asturias como lugar para vivir pero si lo que quieres es sol disfrutarás más en las Canarias; me encanta Extremoduro pero a mi novia le aburre. Si tu objetivo es estar en tu peso y encontrarte bien, come equilibrado y haz ejercicio y si quieres que tu hijo se desarrolle en plenitud cuerpo y mente: déjale que juegue y crea las circunstancias oportunas para que ese juego lo desarrolle en movimiento.

Así lo veo yo pero es sólo mi opinión y está sujeta a cambio. Y tú ¿De verdad crees que el Pilates es la mejor opción para un niño?

Las 4 Fases del Aprendizaje Motor: Sobre Consciencia y Competencia…

Alguna vez os he hablado de la primera formación que recibí sobre Pilates. Fue el primer Curso de Especialista en Método Pilates impartido por la UCLM. Después de las presentaciones pertinentes, el profesor comenzó con la teoría. El arranque no pudo ser mejor.

Mientras nosotros esperábamos que empezara a hablarnos de quién era Joseph Pilates, sus ejercicios y los beneficios de su método. Directamente se centró en dos conceptos: Consciencia y competencia. Nos comentó que en cualquier aprendizaje, especialmente si nos referimos a aprendizaje motriz pasamos por cuatro etapas:

  1. Inicialmente somos inconscientemente incompetentes.
  2. Para pasar a ser conscientemente incompetentes.
  3. Posteriormente nos convertimos en conscientemente competentes.
  4. Con el objetivo de llegar a ser inconscientemente competentes.
Fuente: myawesomeblogspart2.weebly

Fuente: myawesomeblogspart2.weebly.com

Para hacer más entendibles estas cuatro fases del aprendizaje voy a utilizar 3 ejemplos:

  • Conducir un vehículo. Éste es el ejemplo que nos contó Rafa, el profesor. Probablemente conduzcas y si no, alguien cercano en algún momento te habló de las dificultades iniciales al aprender a manejar un coche. Aunque curiosamente, salvada esa fase inicial casi todo el mundo es capaz de hacerlo sin ninguna dificultad
  • Mi experiencia en el aprendizaje de una actividad deportiva: el surf. Si no lo has probado te lo recomiendo. Es una de las actividades con la que más disfruto y que, al haberme iniciado de adulto he pasado por sensaciones desde la más absoluta impotencia, hasta disfrutar al máximo con la sensación de deslizar, empezando a maniobrar sobre la ola.
  • Una situación común en las clases de Pilates con los nuevos alumnos: Controlar los  hombros. El 99% de las personas que se inician en Pilates, una de las cosas que primero perciben es que sus hombros tienen demasiada tensión. Entender cómo se mueven las escápulas y aprender a estabilizarlas para poder relajarlos es clave para la salud de la espalda. Y se consigue.

Fase 1. Inconscientemente Incompetente

No domino la actividad y ni siquiera lo sabía. No tienes idea de a qué aspectos debes  atender ya que no existen  referencias previas. Se desconocen las sensaciones que se tendrán e incluso no se tiene muy claro cuál será el producto final de ese aprendizaje.

  • Conducir: tres pedales, 5 marchas, un volante, luces, intermitentes, 3 espejos retrovisores ¿Y además poder circular acorde al resto de vehículos, señales y normas de circulación? Parece imposible.
  • Surf: Observar la ola, remar, coordinar el salto (gesto de ponerte de pie), mantener el equilibrio ¿Dónde pongo las manos? ¿Qué pie pongo delante?
  • Controlar hombros. Me dolían los hombros y el cuello pero desconocía el porqué. No conocer la posición natural de los hombros es la razón fundamental que lo produce

Fase 2. Conscientemente Incompetente

Empiezas a conocer los factores a los que tienes que atender pero te das cuenta de que no los controlas. O al menos, no todos de manera simultánea,  al ser demasiadas tareas que te saturan y te hacen sentir torpe. Estas fuera de tu (últimamente famosa) zona de confort.

  • Conducir. El volante se controla pero al frenar no te acuerdas de pisar el embrague y el coche se te cala. ¿Los intermitentes? Derecha era ¿Arriba o abajo? ¿A cuántas revoluciones había que cambiar de marcha?
  • Surf: Cuesta elegir la ola y nunca rompe donde yo estoy. Además por mucho que remo no me empuja. Intento ponerme de pie pero a veces me adelanto y otras no llego. Y cuando estoy arriba no me mantengo más de dos segundos sobre la tabla.
  • Controlar  hombros. Se me olvida estabilizar las escápulas lo que me impide relajarlos. En cuanto realizo cualquier esfuerzo noto la tensión en ellos. Tienen que recordarme su posición. Incluso me estoy dando cuenta de que en acciones cotidianas: al conducir, en el ordenador… mis trapecios tienen tensión.

Fase 3. Conscientemente competente.

Cuando atiendes a indicaciones o mantienes tu atención en la tarea la dominas, pero cuando pierdes la concentración y te distraes, deja de ser así. Te requiere mucho esfuerzo y atención, pero vas dándote cuenta de que ya lo tienes.

  • Conducir. Ya dominas la situación. Las pautas que te han dado te sirven para sentir que poco a poco tú controlas el coche. A veces te confundes de marcha o se te olvidan algunos detalles pero encuentras que ya podrías empezar a conducir sin ayuda.
  • Surf: Cuando el monitor te dice qué ola debes remar no fallas ni gastas energía de más. Además notas la diferencia que hay cuando te acuerdas de colocar bien los pies. Si llevas el peso adelante la tabla “corre” más. Llevar el peso atrás te permite girar. Cuando lo recuerdas, empiezas a notar que estás surfeando.
  • Controlar hombros: Cada vez me doy más cuenta de su posición. Voy por la calle y me veo en un espejo o el reflejo de algún cristal y aprovecho para colocarlos. Observo que puedo hacer esfuerzos y si noto tensión, ésta desaparece al alinearlos.

Fase 4. Inconscientemente competente

No es necesario pensar en la propia tarea para dominarla. Parece que ya forma parte de ti, como llevarte la mano a la boca antes de estornudar. Hay mayor fluidez y percibes menos esfuerzo. Tu cerebro ha desarrollado automatismos que hacen que no necesites estar concentrado ni prestar excesiva atención para llevarlos a cabo

  • Conducir. La mayoría de las personas podemos decir que conducen la mayor parte del tiempo en “encefalograma plano”. Incluso realizabn otras acciones mientras llevan el coche: buscar una emisora de radio, hablar con otra persona, echar un trago de agua. Incluso alguna vez ocurre que en un trayecto frecuente cuando te quieres dar cuenta piensas: ¡Pero si ya estoy aquí!
  • Surf. Dejar de pensar para empezar a hacer. Todo se vuelve mucho más intuitivo. Entiendes mejor la ola y vas adaptándote a ella. Tu tabla se va convirtiendo en una prolongación de ti.
  • Controlar hombros. Ahora cuando, yendo por la calle me veo reflejado, observo mis hombros y para mi sorpresa  ya están colocados en su sitio, lo que hace que la tensión habitual haya desaparecido.

Y cuando ya crees que dominas la tarea…

El aprendizaje no es un proceso lineal. No llega un momento en el que tu dominio es absoluto porque siempre existen variables que hacen que el proceso vuelva al inicio. Por ejemplo:

  • Cuando llevas tiempo conduciendo, piensas que dominas el coche pero de repente tienes que conducir con nieve o te vas de vacaciones a Inglaterra y tienes que conducir por la izquierda y la sensación es de volver al principio.
  • Al mejorar el nivel de surf se suele cambiar de tabla. Cuando cambias a una un poco más corta, los dos tres primeros baños no coges una ola. Volviste al inicio.
  • En relación a los hombros. Cuando llevas unos meses en Pilates y piensas que dominas la estabilización escapular, de pronto te mandan un ejercicio de mayor intensidad en el que los brazos no cuelgan relajados sino que trabajan haciendo de soporte y la sensación es que la dificultad vuelve a aparecer.

Por ello podemos decir que los aprendizajes motores son procesos dinámicos que no tienen fin. Siempre puede haber variables que nos obliguen a adaptarnos a las nuevas condiciones. Cada movimiento deja huella en nuestro cerebro, no hay que olvidar que somos lo que hacemos repetidamente.

Este concepto fue lo primero que escuché en una formación de Pilates y después de decenas de formaciones y centenares de clases sigue siendo una máxima para mí. Como un mantra que repito a los alumnos en sus primeras clases individuales para que entiendan cuál será nuestro objetivo: utilizar su cuerpo de manera consciente con el objetivo de tener el mayor control posible sobre él.

En el deporte y en tu movimiento diario: aumentar tu consciencia, mejorará tu competencia.

Y tú, ya sea practicando Pilates,  una actividad deportiva o cualquier otra actividad que practiques piensa y analiza ¿En qué fase te encuentras?