¿De Verdad no Conocías una Actividad Así? Bienvenido a Pilates

  1. Una actividad organizada y estructurada en base a un repertorio de ejercicios que te permitirá mejorar a través de progresiones y variaciones.
  2. Que cuenta con distintos materiales que dan mayor variabilidad, diversión y amplían las posibilidades de movimiento.
  3. Con equipamiento específico dotado de múltiples ajustes que hacen que la propia actividad se adapte a las necesidades del alumno y no al revés.

  4. En la que la precisión en la ejecución te permite entender cual es el rango de movilidad deseado y cuál el excesivo.
  5. En la que el ejercicio que al principio crees ser un fin posteriormente se convierte en el medio que te facilitará progresar hacia otro de mayor complejidad.
  6. En la que cada repetición se desarrolla de manera controlada como si cada una de ellas fuera un ejercicio en sí mismo.
  7. Donde el trabajo muscular y la mejora de las cualidades físicas básicas no es un objetivo en sí mismo sino la consecuencia del desarrollo de una sesión bien planificada.
  8. En la que la respiración se convierte en un recurso para liberar el exceso de tensión, para permitir un mayor rango de movilidad o simplemente para integrarse en la acción motriz de manera consciente.
  9. Que te sorprende al utilizar las imágenes como recurso para facilitar y entender los ejercicios como si de “atajos para el cerebro” se tratara.
  10. En la que el reto es inherente a la propia actividad y tu progresión siempre se ve  desafiada por un nuevo ejercicio.
  11. Donde la mejora en la postura se aprecia desde el primer día a través de la consciencia corporal en las distintas posiciones: de pie, sentado, tendido…
  12. Donde no es tan importante ver el ejercicio como entenderlo y muchas veces llegarás a él simplemente escuchando y reproduciendo las indicaciones de tu instructor.
  13. En la que el esfuerzo y la exigencia no está reñida con la diversión.
  14. Donde tu cuerpo mejora no sólo por el propio trabajo que desarrollas en sus clases sino por lo que aprendes y posteriormente aplicas a tu día a día.
  15. En el que se busca dotar a tu cuerpo de nuevas posibilidades de movimiento lo que facilita un mayor equilibrio muscular.
  16. Que te exige permanecer concentrado en tu propio cuerpo y su movimiento durante los 60 minutos de la sesión sin que eso te suponga un esfuerzo.
  17. Donde la cantidad de ejercicio que realizas no es tan importante como la calidad del mismo y la frase “menos es más” cobra todo el sentido.
  18. Donde el principal objetivo es la eficiencia del movimiento y la utilización de la “tensión justa” en cada acción.
  19. De la que te beneficiarás y se adaptará a tus objetivos ya seas una persona que ha decidido que hay que empezar hacer ejercicio o un deportista olímpico.
  20. En la que no hay secretos, recetas mágicas ni garantías de éxito porque el mayor responsable de tus mejoras serás tú. A través de tu constancia, persistencia, atención, concentración y esfuerzo en cada sesión. Siempre contando con el apoyo, el conocimiento y la ayuda de tu instructor, guiándote hacia el objetivo. El de progresar sesión a sesión, semana a semana, mes a mes hacia una mejor versión de tí.

¿Que no conocías esa actividad? Bienvenida/o a Pilates

Pilates: Empieza el Curso ¿Cómo Planificar mis Objetivos?

Algunos dicen que es enero pero yo creo que definitivamente, septiembre es “el lunes” de los meses. Y hay dos maneras de afrontar un lunes: con la mentalidad del que no quiere enterarse de que el fin de semana terminó o con las ganas del que comienza algo, un nuevo reto. Al que mira de frente y con determinación porque sabe que lidiando con las dificultades que le depara saldrá con mayores recursos y fortaleza.

Si practicas Pilates y haces retrospectiva en relación a cómo estabas hace un año por estas fechas tienes que apreciar que algo ha cambiado, que existe una evolución. Y no me refiero sólo a que has aprendido nuevos ejercicios, que también, sino que sientes que tu relación con tu propio cuerpo y su movimiento ha cambiado. Que lo entiendes, lo controlas y lo usas de manera diferente.

Si eres instructor tienes que sentirte responsable de que esa evolución exista. Con alumnos que se inician es más sencillo porque los cambios en esa fase son más evidentes. Pero seguramente tienes alumnado veterano, que ya llevan años, incluso algunos más que tú. Han pasado por varios profesores y saben lo que quieren. No les vale que les des “una clase más”, son exigentes y precisamente son ellos quienes te harán evolucionar.

Es muy bonito pensar que a lo largo del curso todo va a ir fluyendo de manera natural para que, alumno e instructor de manera mutua encuentren el camino y la dirección correcta. Además de ser bonito da menos trabajo y suena genial cuando lo dicen los gurús. Pero ellos tienen decenas de años de experiencia a sus espaldas. Así que, como tú y yo no lo somos nos va a tocar planificar. ¿Por donde empezamos?

1. Conoce a tus alumnos.

Posiblemente no en todos los casos tienes la posibilidad de establecer una relación directa con el alumno. Especialmente si das clase a grupos y éstos son numerosos. Pero tan importante como llamar a cada uno por su nombre (es fundamental. Sí, tienes que saberte todos – Pero tengo muchos – ¡TODOS! Ellos se saben el tuyo) y conocer qué posibles molestias, lesiones previas o patologías tienen es saber que les ha motivado a empezar a ir contigo a clase.

Una manera sencilla y clásica de conocer mejor a tus alumnos es pasándoles una ficha donde, además de confirmar que son aptos para realizar actividad física, conozcas algo sobre su estilo de vida: si pasan mucho tiempo sentados, si practican alguna actividad deportiva, experiencia previa…

Como te decía anteriormente, tan importante como conocer sus lesiones o patologías es conocer sus motivaciones y sus expectativas para acudir a tus clases.

Otra manera igual de sencilla y menos habitual es aprovechar las posibilidades del mundo 2.0 para crear un vinculo de comunicación que vaya más alla de las clases: un foro, un grupo de facebook o puede ser la excusa para empezar tu blog. Eso no significa que tengas que estar conectado 24 horas pero ¿No puedes dedicar a tus alumnos una hora semanal? Por supuesto, no se te ocurra crear un grupo de Whatsapp que en lugar de ganar alumnos, igual los pierdes.

2. Establece qué objetivos quieres alcanzar con los alumnos

Mucho más sencillo de nuevo en clases individuales aunque igualmente posible cuando hablamos de clases de grupo donde en la mayoría de los casos los niveles son heterogéneos. Establecer un objetivo por alumno puede resultar materialmente imposible y poco realista pero sí puedes establecerlos de manera general. Cuando hablo de objetivo general NO me refiero a:

  • Conseguir llegar a ejecutar tal o cual ejercicio. Recuerda que los ejercicios, a pesar de que suponen un reto para el alumno, no deberían ser un fin en sí mismo sino un medio para aprender a moverse de manera eficiente.
  • Desarrollar capacidades físicas básicas. El Método Pilates no es un entrenamiento. Trabajar la fuerza o flexibilidad de manera aislada no tiene demasiado sentido en una clase de Pilates. La mejora de estas capacidades debe ser una consecuencia no un objetivo.
  • El desarrollo de manera independiente de un principio de Pilates. Los principios del Método tienen que estar integrados y no trabajados de manera aislada. Las variaciones nos ayudan a poner el foco de atención en uno u otro aspecto, pero sin dejar de lado el resto.

Cuando hablo de objetivo general me refiero a un aspecto funcional a tratar, que el alumno puede entender claramente porque es significativo en su movimiento diario. Por ejemplo uno que me había propuesto para el pasado curso fue: Entender y mejorar el funcionamiento de los pies. Y me pareció interesante por razones que ya has leído en posts anteriores:

Otros objetivos funcionales podrían ser:

Encontrar la posición alineada y ser capaz de mantenerla en diferentes situaciones; entender las distintas posibilidades de movimiento de la columna, así como los propios límites; mejorar la movilidad de la cadera, controlar el movimiento de los hombros sin tensión

3. Evalúate como instructor.

Establece tus puntos fuertes y puntos débiles. No eres objetivo evidentemente pero puedes pedir opinión a otros compañeros o alumnos de tu confianza.

  • ¿Cómo utilizas los recursos propios del instructor? La voz, el uso de las manos, las demostraciones visuales.
  • ¿Sabes utilizar el material (si lo tienes) a tu alcance? ¿Le sacas todo el partido? ¿Hay material disponible que no utilizas? ¿Por qué?

Recupera un manual de tu primera formación y dale un repaso completo.

  • ¿Puedes ejecutar todos los ejercicios? Ese puede ser un buen objetivo para este año, que cada vez sean más los que puedes llevar a cabo.
  • En relación a tus ejecuciones ¿Qué tal desarrollas los ejercicios? Lo tienes fácil, sólo tienes que grabarte para pulir tu técnica.

Ahora que tienes las fichas de tus alumnos

  • ¿Conoces todas las patologías, lesiones o dolencias que figuran en ellas? ¿Sabrías decir qué movimientos serían los más indicados para mejorarlas? ¿Cuáles deberías evitar?

Evalúate pero escribe todo. Que las palabras y lo que uno piensa “se lo lleva el viento”. A ese papel tendrás que remitirte a final de año. Que éste curso no sea uno más para tí. Ahora lo ves lejos pero los meses vuelan. Que cuando el verano se acerque y vuelvas a autoevaluarte sientas que te vas acercando un poco más a la mejor versión de tí mismo.

Aunque seamos realistas, esto se trata de tener alumnos y que se queden. Muchos te darán sólo una oportunidad y no puedes fallar. Debes superar sus expectativas con cada clase y mantener ese nivel durante todo el curso.

Si de verdad eres un profesional de la Actividad física estarás con las pilas cargadas, aprovecha esa energía para planificar que el cansancio llegará pero tu motivación se tiene que mantener arriba. Eso te convertirá en un mejor instructor y como consecuencia mejorarán no sólo tus clases, sino la vida de tus alumnos.