Pilates ¿Fácil o difícil (III) ¿Qué pienso yo?

Tercera y última entrega de una entrada en la que trato de abordar esta pregunta: Pilates ¿Fácil o difícil?, desde la doble visión de practicantes y profesionales. He reunido distintas opiniones para conocer cómo ellos afrontan, sienten o vivencian esta disciplina.

En la primera parte pudiste ver opiniones de quiénes lo consideraban difícil por distintas cuestiones: alto nivel de concentración, tienes que aprender a controlar tu cuerpo, uso de la respiración…

En la segunda parte aparecieron opiniones que hablaban de que es un método fácil: porque es muy adaptable, cualquiera puede practicarlo, es muy progresivo…

Estuve recibiendo algunos mensajes por twitter y facebook en los que se me preguntaba de manera directa acerca de mi opinión y para ello he reservado esta tercera y última parte ¿Qué pienso yo?

fuente: prensaminimalista.cl

fuente: prensaminimalista.cl

Mi experiencia como instructor

Como instructor de Pilates he ido atravesando etapas. Todas ellas teniendo un denominador común: la dificultad. Si bien, los aspectos en los que he ido encontrando dificultad han ido variando. Lo dividiría en 4 fases:

1ª fase. La dificultad está en el domino de la técnica.

  • En comprender en qué consiste el método
  • Familiarizarse con los principios
  • Ejecutar los ejercicios con fluidez.

Mis inicios en el Pilates fueron cuanto menos curiosos. Durante los últimos años  de mi etapa universitaria simultaneaba los propios estudios de CC. de la A.F y el Deporte con el trabajo en un gimnasio. El entrenamiento personal era lo que más tirón tenía en el gym pero se empezaba a oir hablar del Pilates y sobretodo veía que la gente lo demandaba. Era el año 2006. Casualidades de la vida, en mi facultad se ofertó la I Edición del Curso de especialista en método Pilates para fisioterapeutas y licenciados en CAFYD.Creo que fue la primera formación de este tipo que ofertaba una universidad pública. Animado por mi hermana que es fisioterapeuta y también estaba interesada en conocer algo más del método decidimos apuntarnos.

Me inscribí en una formación de la que lo único que conocía era que se estaba poniendo de moda, era “muy buena para la espalda” y en el gimnasio donde trabajaba la estaban introduciendo. Mi primera clase de Pilates la recibí en el propio curso.

Mi actividad deportiva principal durante los 15 años anteriores había sido jugar al baloncesto. Por lo tanto nos encontrábamos con un tío de más de 1´90 sin ningún control sobre su cuerpo, muy limitado en el movimiento, con claras descompensaciones y falta de flexibilidad, que con dificultad podía entender los ejercicios que le estaban proponiendo. Los ejercicios básicos me parecían simples y no les encontraba sentido y los que eran un poco más complejos directamente me veía incapaz de ejecutarlos.

En resumen, encontraba grandes dificultades para ejecutar y entender los ejercicios.

2ª fase: la dificultad está en el alumno.

  • Limitaciones de movilidad.
  • Responder a sus necesidades.
  • Cómo facilitarles el movimiento.

Posteriormente y una vez finalizado el curso pensaba que ya estaba listo. Conocía los ejercicios a pesar de que no fuera capaz de ejecutar muchos de ellos pero tampoco consideraba que fuera imprescindible.

Entonces empiezas a dar clases. Ves las fichas de los alumnos y al principio te asustas un poco por la responsabilidad que recae en tus manos.  Alumnos con hernias o protrusiones, alumnas embarazadas, limitaciones de movilidad, deportistas con sobrecargas o recuperándose de lesiones, distintas patologías… Te das cuenta de que cada cuerpo es diferente y las necesidades de cada uno muy diversas.

Y las dificultades no son sólo físicas. Tienes que transmitir conceptos, sensaciones, movimientos muy concretos que son, en muchos casos, desconocidos hasta ese día para el alumno. Y eso no viene en los manuales, no hay  trucos ni recetas. Lo que utilizas con  una persona no tiene necesariamente que servirte para la siguiente clase.

3ª fase: La dificultad está en tus propias limitaciones como instructor.

  • Capacidad de transmitir: lenguaje a utilizar, demostración del ejercicio, uso de las manos…
  • Mantener la motivación por la actividad.
  • Necesitas seguir formándote: reciclaje continuo.

Me ocurría en mis inicios y lo he visto en compañeros, que suele llamar la atención la dificultad que tienen los alumnos que comienzan, para entender determinados conceptos. Transcurridos unos años te das cuenta de que, curiosamente cuanta más experiencia tienes, mejor te entienden los alumnos  ¿Por qué será? Un poeta llamado Búnbury dice que “todo arde si le aplicas la chispa adecuada”. No hay alumno torpe, sino instructor con pocos recursos. Lo difícil es dar en la tecla

Por otro lado, no conozco ningún monitor que lleve años dedicándose al Pilates sin estar reciclándose y formándose de manera permanente. Es difícil mantener la motivación de afrontar una nueva clase sin ofrecer un nuevo reto a tus alumnos.

Por otro lado, se requiere una cierta dosis de humildad para conocer tus propias limitaciones como instructor y entender cuándo a una persona no la puedes ayudar o no puedes darle lo que en ese momento necesita. Y eso no es fácil. Trabajar de manera coordinada con tus propios compañeros, así como con otros profesionales del ámbito de la salud que sean de tu confianza, te lo facilita. No deberías tener problema en recomendar a tus alumnos otro profesional si se diera el caso. Estarás perdiendo un cliente por unas semanas o meses pero estarás gananado la confianza de un alumno de manera indefinida.

4ª fase: La dificultad está en las propias limitaciones del método.

  • Las mejoras significativas no aparecen de un día para otro.
  • No todos los ejercicios son indicados para todos los practicantes

Nada es infalible y el Método Pilates como cualquier disciplina, técnica o ciencia tampoco y tiene sus limitaciones. No existe el profesional que siempre de en el clavo, como no existe la técnica o terapia que sea la panacea para todos los males.

La prueba más evidente de que Pilates tiene sus limitaciones es que los profesionales referencia del Pilates, o bien provienen de otras disciplinas o complementan su formación apoyándose en otras técnicas que les aporta una visión más amplia y nuevas herramientas. Técnicas como: método Feldenkrais, técnica Alexander, Shiatsu, Osteopatía… Si las posibilidades del Pilates fueran infinitas  no perderían el tiempo con ellas.

Mi experiencia como alumno

No tengo ninguna duda de que, una vez superada esa primera experiencia que contaba al principio donde no sabía muy bien dónde me metía, siempre he disfrutado recibiendo clases. Sobretodo de las clases en las que han conseguido sacar de mí ejercicios, movimientos o directamente sensaciones que desconocía. Nunca he percibido dificultad en ello todo lo contrario, me sorprendía que fuera capaz de conseguirlo. No me atribuyo ningún mérito ya que, curiosamente siempre me ha ocurrido con grandes profesionales que no llevan uno ni dos ni cinco años en ésto. Su conocimiento de la técnica y sus recursos han hecho que yo lo percibiera así. Creo que si la sensación hubiera sido la contraria, habría pensado que el Pilates no es para mí.

En resumen, considero que el buen instructor debe tener la cualidad de hacer fácil lo difícil. Ser consciente de la complejidad del método para poder suministrarlo en dósis sencillas. Una alumna me decía que nunca ha percibido las clases como difíciles. Que fue tomando consciencia de la dificultad en la medida en que fue sintiendo que tenía control sobre su cuerpo y empezó a entender el movimiento. Creo que esa es la clave.

Dicen que no entiendes algo si no eres capaz de contárselo a tu abuela. Yo diría que dominarías el método si fueras capaz de dar una clase a tu abuela. Y que conste, que yo tengo a las dos, ya rondando los 90, y no tienen ni idea de qué es el Pilates.

¿Fácil o difícil?(II). Pilates una disciplina fácil.

¿Fácil o difícil? Complicada respuesta para una disciplina donde el movimiento en cada cuerpo es único, tanto por una cuestión de  funcionalidad o capacidad de movimiento, como sobre todo, por la manera en que cada persona lo interpreta. Esta es la segunda parte de una entrada en la que estoy  reflexionando en torno a porqué el Método Pilates podría considerarse una disciplina fácil o difícil tanto a la hora de practicarla como de acompañar y facilitar al alumno esa práctica. He estado preguntando de manera directa en mis clases, así como a profesionales a través de las redes sociales obteniendo ambas respuestas con argumentos realmente valiosos e interesantes.  Si no tuviste posibilidad de leer la primera parte “Pilates una disciplina difícil”, te recomiendo que lo hagas antes de seguir con ésta.

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Por curiosidad, he buscado  en el diccionario de la Real Academia qué significado da a las palabras fácil y difícil y me han resultado curiosas las definiciones.

  • Fácil: “Que se puede hacer sin gran esfuerzo
  • Difícil: “Que no se logra, ejecuta o entiende sin mucho trabajo

Leyendo las dos definiciones, puede apreciarse lo muy polarizada que está la pregunta ya que, no se contemplan grises sino que la pregunta es ¿Blanco o negro? Quizá sea por ello que en las respuestas muchas veces, se sustituía el fácil o difícil por otros términos como:

  • Difícil por: complejo, exigente, complicado, reto.
  • Fácil por: Asequible, sencillo, factible.

Pilates una disciplina fácil: la opinión de los alumnos.

A continuación os presento algunas reflexiones de alumnos en relación a por qué consideran el Pilates una actividad fácil:

  1. Cualquiera puede practicarlo. No importa cuál sea tu nivel de condición física
  2. No necesitas dedicarle muchas horas de práctica para apreciar las mejoras.
  3. Porque se adapta a la persona.
  4. No te sientes perdido. Sólo tienes que seguir las indicaciones del instructor a cada momento.
  5. Fácil si tienes experiencia previa en actividades como danza o Yoga.

Pilates una disciplina fácil: la opinión de los profesionales.

En la encuesta realizada en Linkedin en el grupo Comunidad de Profesores de Pilates y Movimiento – España, la mayoría de los encuestados votó que considera que el Pilates es una actividad fácil de enseñar.

  • Paco cree que “depende en muchos casos de la formación recibida“. Lo considera fácil “por ser un método muy moldeable. Es cuestión de adaptar los ejercicios al nivel (o patología) de los alumnos”.

Es importante conocer que la adaptación real de la persona al método se alcanza exclusivamente en la clase individual. En grupos numerosos es materialmente imposible y las necesidades del alumno pasan a un segundo plano, siendo éste quien debe adaptarse al monitor y a la clase.

  • Paloma, a través de la encuesta en Facebook afirma que lo considerarelativamente facil cuando llevas por lo menos un tiempo practicándolo.

Ya comentaba en el anterior post que la dificultad inicial aparece al tener que familiarizarse con los principios y empezar a pensar en cómo nos movemos de manera consciente.

  • @zonapilates opina que “la sencillez radica en que es un método progresivo para cada persona, vas trabajando al ritmo y posibilidades de tu cuerpo“.

El método y sus ejercicios se apoya en progresiones y variaciones que hacen que puedas estar “haciendo Pilates” desde el primer día y que ese ejercicio vaya aumentando su nivel de intensidad en la medida en que aumente tu experiencia y control.

Tengo que agradecer de nuevo a quienes han colaborado con sus opiniones . Alumnos y profesionales que me han iluminado aportando sus reflexiones y ayudándome a ir formando una opinión al respecto.

¿Y qué opino yo de todo ésto?

Me ha sido extremadamente difícil exponer mi punto de vista sin que la entrada se me extendiera demasiado. Toda la concreción que pedía en las respuestas, es la que me ha sido imposible trasladar a mi opinión. De manera que voy a terminar de organizar esas ideas para contarte qué opino en relación a esta pregunta en la próxima entrada. Mientras… ¡Que siga el debate! Después de leer la opinión de practicantes y profesionales tú que opinas:

Pilates, ¿Disciplina fácil o difícil?