Iniciarse en Pilates Máquinas: Mis Primeros Pasos

No hace mucho que una persona cercana a mí me contaba que por fin iba a probar las máquinas de Pilates. A pesar de que había recibido anteriormente clases de suelo, sería la primera vez que utilizara los reformer en un estudio. Enseguida se me ocurrió que sería una buena idea que nos contara cómo le estaban yendo esas primeras clases. De la misma manera que tuvimos en el blog la visión de una alumna que tras 7 años practicando nos contaba su experiencia, me pareció igualmente interesante conocer las sensaciones de quién se está iniciando. Todos hemos pasado por ahí, recibimos nuestras primeras clases con esa sensación de curiosidad, duda, inseguridad… pero a la vez con ilusión, ganas, expectación… Y era la oportunidad perfecta porque yo no le daría clase, ni sería alguien conocido, por lo que podría ser sincera al cien por cien, sin condicionantes. Es Carmen, tiene 51 años y nos cuenta sus inicios en Pilates máquinas. Continue reading

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¿Qué te Ofrece el Profesional del Movimiento que no Conseguirás por tí Mismo?

Primera entrada que escribo cambiando tierras asturianas por australianas. Esta vez el post no habrá pasado la revisión de “mi editora”. Ya te contaba hace unas semanas que era momento de explorar más allá de los límites de mi zona de confort pero que mi compromiso semanal del viernes a las 12:00 se mantiene. Trataré de seguir contando cosas que veo en mi día a día relacionadas con la salud, el movimiento, la actividad física y el método Pilates. Espero en seguida coger ritmo, establecer contactos, recibir clases, impartir alguna ¿Por qué no un intercambio?… Ya te voy contando.

Todavía con el jet lag medio a cuestas y sin terminar de tener claro de qué hablaría esta semana, pude ver en mi time line de twitter la siguiente imagen:

BWIqWYdIYAEFDhU“El ejercicio justo, al tiempo justo, a la intensidad justa con la correcta progresión”

Y pensé ¡Olé! Ese es el camino. El objetivo por el que sigo leyendo, estudiando y formándome cada día. El que busco en cada clase que imparto o recibo. Lo que llevo tratando de obtener de mis alumnos los últimos 7 años impartiendo clases de Pilates… pero que nunca habría sido capaz de definir con tal exactitud.

1. El ejercicio justo (adecuado).

Ya te he contado que el Método Pilates es algo más que un repertorio de ejercicios. Es la herramienta que nos facilitarán acercarnos a nuestro objetivo con el alumno. No trabajamos con ejercicios de manera aislada sino que tratamos de que las clases tengan continuidad, ritmo y coherencia. En Pilates no tiene sentido pensar en músculos de manera independiente porque eso no es significativo para el alumno, por lo que difícilmente lo incorporará a su “archivo de movimientos” de la manera que ocurre cuando entiende su objetivo funcional.

Entendemos los ejercicios en la medida en que los interiorizamos y los redescubrimos cuando los enseñamos. Necesitamos descomponerlos en partes, entender las progresiones y sus adaptaciones. Y esto lleva tiempo. Y tan importante como entender qué ejercicios son los más indicados para una alumna con molestias en la zona lumbar; un runner con la musculatura acortada y escasa movilidad o un tenista que necesita mejorar su postura y alineación, es entender qué ejercicios hay que evitar o con cuáles hay que ser más cautos (no me gusta mucho el término contraindicados).

2. Al tiempo justo.

Se suele decir que cada ejercicio tiene su ritmo propio aunque puede ser diferente en cada persona. Como dice Víctor Borrego en su artículo El movimiento lento construye la coordinación

Si quieres realizar movimientos eficientes debes ser consciente de la magnitud de trabajo que desarrollas. Si disminuyes la velocidad, se incrementa la capacidad para percibir las diferencias en el nivel de esfuerzo muscular, se incrementa la capacidad del cerebro para sentir y corregir cualquier exceso de potencial y esfuerzos innecesarios“.

Pero, por otro lado, queremos que exista una transferencia y el movimiento sea significativo por lo tanto, una vez dominado el gesto técnico, debemos de ser capaces de adaptarlo a distintos ritmos ya que, los movimientos del día a día y gran parte de los gestos deportivos se desarrollan en un entorno cambiante, por lo tanto tenemos que ser capaces de ajustarnos a ese entorno.

Además variar los ritmos en los ejercicios exige al alumno mantener la atención en el movimiento que ejecuta. Si tú marcas diferentes ritmos, permanecerán alerta al propio ejercicio, tus indicaciones y los posibles cambios. Recuerda, se trata no de repetir, sino de moverte con control de manera consciente.

3. A la intensidad justa.

La evolución mediante el incremento del volumen de trabajo, carga o intensidad sólo tiene sentido hablando en términos de rendimiento. Ya que, sabemos que un incremento en la condicion física no siempre trae consigo una mejora en la salud. Por ello, en Pilates no tomamos como referencia principal estos parámetros y tenemos como guía el desarrollo de los principios: concentración, control, precisión, fluidez, respiración y centro. Definir los objetivos del alumno y entender sus necesidades es clave para trabajar en el desarrollo de los principios. Ésto conlleva dominar la técnica y como resultado encontrar la intensidad adecuada para desarrollar cada ejercicio.

Por otro lado, ya conoces que, cuando perseguimos aumentar la calidad del movimiento es fundamental aplicar el principio: menos es más. Menos repeticiones con control supondrá más calidad, evitar la tensión muscular innecesaria conllevará más calidad, menos gasto de energía al realizar un gesto supondrá más calidad de movimiento… No se trata de quemar calorías sino de usarlas en busca del movimiento eficiente.

4. Con la correcta progresión.

Llevas toda la vida conviviendo con tu cuerpo pero pregúntate cuánto tiempo llevas prestándole atención. Una frase típica que se atribuye a Pilates es: en 10 sesiones notarás la diferencia, en 20 sesiones verás la diferencia y en 30 sesiones tu cuerpo habrá cambiado completamente. Cada persona tiene sus tiempos y hay que entenderlos y respetarlos. Inependientemente de cuál sea tu nivel de condición física, tus virtudes o tus limitaciones tienes que entender que tienes margen de mejora. No hay alumno torpe sino profesor sin recursos. El profesional del movimiento tiene que ser un facilitador, con el que compartes objetivos y que te ayuda a conseguirlos. Quien te acompañe para que te acabe resultando fácil lo que antes era difícil.

Cuando me preguntan a qué me dedico y digo que soy profesor de Pilates, a veces tengo la sensación de que se “mediocompadecen” de mí al imaginarme como el típico monitor de aeróbic de los 90 con mallas fluorescentes, calentadores y cinta en la frente. Incluso alguna vez me han preguntado ¿Pero se puede vivir de eso? La próxima vez que me pregunten a qué me dedico, creo que lo entenderán mucho mejor si les cuento que me encargo de mejorar la calidad de vida, el movimiento diario y la práctica deportiva de mis alumnos, facilitándoles

“El ejercicio justo, al tiempo justo, a la intensidad justa con la correcta progresión”

Why not Pilates?

El Pilates No Es Para Mí… (y lo que pienso yo mientras lo escucho).

  • El Pilates no es para mí… a pesar de que pasas el día sentado frente al ordenador. Dices ser más de ejercicio intenso que nunca realizas, espacios naturales a los que nunca acudes y actividades más dinámicas que nunca practicas.
  • El Pilates no es para mí… mientras presumes del tamaño de tu bíceps o la definición de tu abdomen, a la vez que te justificas por tu incapacidad para moverte diciendo que tu falta de flexibilidad es innata.
  • El Pilates no es para mí… que todavía quieres llegar a tiempo a la operación bikini queriendo hacer en dos meses lo que tu cuerpo necesita doce.
  • El Pilates no es para mí… ya que, si no te grita un instructor a la vez que te mueves eres incapaz de dar tu 100%.
  • El Pilates no es para mí… que ni siquiera al realizar ejercicio eres capaz de focalizar tu atención en lo que haces, utilizando cualquier elemento de distracción que te aleje de tu cuerpo y sus sensaciones del aquí y el ahora.
  • El Pilates no es para mí… pero culpas de tus constantes lesiones a la mala suerte sin introducir ningún cambio en tu planificación.
  • El Pilates no es para mí… mientras realizas movimientos absurdos en un plano, creyendo todavía que entrenar cada músculo de manera aislada sirve de algo más que para vacilar los cuatro días que vayas a la playa en verano.
  • El Pilates no es para mí… que con tu curso realizado en un fin de semana presumes de ser especialista en Método Pilates… A pesar de que sólo te enseñaron una pila de ejercicios que no eres capaz de ejecutar ni de explicar.
  • El Pilates no es para mí… que dejaste de practicar ejercicio por recomendación de tu médico o peor todavía, por iniciativa propia y en la comodidad de tu sillón y la vida sedentaria sigues esperando la mejoría.
  • El Pilates no es para mí… que sigues teniendo como objetivo el inalcanzable cuerpo 10 que ves en televisión, en lugar de centrarte en ser la mejor versión de tí mismo.
  • El Pilates no es para mí… que no llamas ejercicio a algo que baje de 160 pulsaciones. Ya, ya…
  • El Pilates no es para mí… a la vez que se te llena la boca con el concepto “funcional” pensando que consiste en ponerte de pie sobre un bosu o hacer abdominales sobre un fitball.
  • El Pilates no es para mí… a la vez que reconoces nunca haber recibido una clase en condiciones y evidencias con tu discurso no tener la más remota idea de lo que es el Método Pilates, el cuerpo y el movimiento.

Respiración, concentración, control, centro, fluidez, precisión. Si no entiendes la importancia de estos principios ni crees que sea necesario introducirlos en tu práctica deportiva, en tu vida diaria o lo más importante, en la de tus clientes. Si tus conocimientos sobre Pilates se limita a los tópicos clásicos pero opinas como si supieras de lo que hablas, definitivamente, no es que el Pilates no esté hecho para tí…

Es que TÚ no estás hecho para el Pilates.