Ante La Dictadura del Cuerpo 10, Sé la Mejor Versión de tí Mismo

Los cánones o patrones de belleza, variables y pasajeros, han respondido a motivos sociales y económicos. Así, por ejemplo, las mujeres ricas de antaño debían ser gordas para demostrar que no tenían por qué trabajar y que comían abundantemente. Hoy día, en los países desarrollados, la obesidad es considerada una especie de epidemia que provoca miles de muertes debido a enfermedades derivadas del exceso de peso. Y eso no vende. Lo que hoy tiene éxito y se vende es un cuerpo delgado, ágil y esbelto que demuestre a los demás que puede consumir alimentos escogidos y tiene tiempo suficiente para ir al gimnasio o hacer deporte” (Ramón P. Parejo)

Vivimos en una época dónde los estándares del cuerpo ideal son muy claros y la competitividad muy elevada. Existen unos patrones relacionados con el cuerpo ideal tanto en hombres como en mujeres muy vinculado a deportistas de éxito convertidos en iconos por las grandes marcas, o bailarinas con cuerpo de escándalo reconvertidas en superestrellas de la canción.

Se reciben mensajes de que, con dedicación y esfuerzo, tú puedes ser como ellos. El rigor en la alimentación y la práctica de actividad física regular será el secreto del éxito, lo que haga que consigas ese objetivo: el cuerpo 10 ¿Seguro?

gordo

¿Se puede estar gordo y en forma?

Hace poco una amiga que le pega al running cada vez más y mejor me contaba que durante el tiempo que estuvo viviendo en Londres se apuntó allí a una carrera y le soprendía los ritmos que podían mantener mujeres cuya morfología no se correspondía precisamente con la de su compatriota Paula Radcliffe. Mi amiga es una persona delgada y atlética, dentro de los patrones que suelen definirse como saludables y de buena condición física por lo tanto no terminaba de entender cómo se daba esta circunstancia.

Esto queda perfectamente explicado en este artículo de Yolanda Vázquez, al que merece la pena dedicar 3 minutos.

A mí personalmente me ha pasado. Yo también he sufrido el adelantamiento de la típica persona teóricamente “pasada de peso” ya sea en una carrera a pie, en bici o nadando y también me he preguntado ¿Cómo es posible que lleve ese ritmo con esa barriga o ese culo?

Yolanda los define como “gorditos en forma“: personas que hacen entre 5-7 horas de ejercicio a la semana, que siguen una alimentación saludable sin hacer dieta estricta y que se encuentran sanas pero se preguntan si deberían hacer algo para perder unos kilos y bajar unas tallas y ‘parecer’ deportistas de los ‘buenos’.

Y ante la pregunta ¿Deberían adelgazar los gorditos en forma? Depende, la mayoría de nosotros tenemos una genética que nos predispone a un peso, altura y a determinada condición física, a lo largo de la vida, podemos ‘esquivar’ nuestros genes, una buena alimentación en la infancia puede hacer que seas un poquito más alto que una mala alimentación, pero por muy bien que tus padres te alimenten, no conseguirán que llegues a medir 2 metros si tu genética es de persona bajita.

Definitivamente creo que podríamos afirmar que  pensar de manera directa que porque una persona tenga sobrepeso no puede tener buena salud o condición física, tendría tan poco sentido como pensar que Cristiano Ronaldo, Serena Williams o Lebron James con ese cuerpo tienen que ser inmortales.

 Cuidar los mensajes

Esta semana leía en Facebook un cruce  de comentarios muy interesantes en relación a esto. Una persona que sigo, profesional de la actividad física cuyos aportes diario son realmente interesantes, publicó junto una imagen de cuerpo masculino dentro de los estándares de cuerpo 10. Muy musculado y definido, sin camiseta, con una sonrisa en la cara y un comentario parecido a éste “¿Por qué estar en forma? Por la sonrisa que tendrás al alcanzar tu objetivo”.

En uno de los comentarios le respondían: “A veces aunque te esfuerces por tener una vida saludable, comas bien, y te comportes dentro de esos cánones de lo que se supone sano, tu genética te da sustos, y te tienes que conformar con lo que tienes”.

También le comentaba que no hay que olvidar que “hay personas que hacen esfuerzos por buscar la normalidad a diario, equiparables a los que puede realizar un deportista de alta competición

Sin duda que la intención inicial con la foto y el comentario estaba muy alejada de querer hacer que alguien pudiera sentirse incómodo o frustrado por su situación. Más bien la contraria, pero deben cuidarse determinados mensajes. Siendo profesionales de la actividad física debemos ser especialmente cuidadosos con esto. Hay quien te escucha y considera importante tu opinión.

El cuerpo ¿Un fin o un medio?

Por los mensajes que llegan, no siempre de manera consciente, se podría pensar que lograr el cuerpo ideal será lo que te de la felicidad. Si bien, no nos engañemos, la mayoría de la gente que atiende a ellos, nunca se siente satisfecha con su cuerpo a pesar de cumplir con esos cánones. ¿Podríamos decir entonces que el cuerpo 10 no existe? ¿Es una utopía?

Cada uno de nosotros seguramente podríamos decir qué es lo que menos nos gusta de nuestro cuerpo pero con dificultad diríamos con la misma rapidez lo que más nos gusta de él.

Tomar como referencia los iconos que vemos por televisión, lo considero equivocado, principalmente porque para ellos su cuerpo es un fin y me explico. Su imagen es la principal razón por la que están ahí, por ello pueden dedicar gran parte de su tiempo, esfuerzo y su dinero para estar “perfectos”. Es parte de su trabajo. Además la carga genética en este caso ocupa un factor clave. Presta atención a dónde estás poniendo el listón.

Sé la mejor versión de tí mismo

Esto no quiere decir que haya que dejarse y resignarse. La imagen es importante es nuestra carta de presentación, lo que los demás perciben de nosotros y lo que nosotros queremos transmitir pero quizá no sea lo más importante.

De pequeño ¿Quién no ha soñado con tener un caballo? Y de mayor. Pero no para sentarte en un banco delante de él y observar como galopa. Lo que quieres es montarlo, sentirlo, pasear con él, trotar…

Con el cuerpo pasa lo mismo. Hay que usarlo hay que disfrutarlo y eso cambia tu percepción sobre él. El deporte y la Actividad Física te da una oportunidad magnífica para hacerlo. Y cuidado con el “no se puede” siempre vendrá alguien que te demostrará lo contario


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No tiene mucho sentido hacer ejercicio porque así estarás mejor el día de mañana. No hay garantías. Hazlo porque te hará sentir mejor hoy. En la mayoría de los casos el cuerpo (que no necesariamente tu imagen) es un reflejo de tu estilo de vida. Más práctico que querer cambiar tu cuerpo es cambiar cosas que hagan mejor ese día a día. Deja de malgastar tu energía, y úsala en esa dirección.

Sea cual sea tu nivel de condición física hay un reto al que tu cuerpo te puede hacer llegar. Caminar 30 minutos, sacar la bici un par de días en semana, volver a practicar tu deporte favorito, preparar una maratón, surfear…

Why not Pilates?

Las 4 Fases del Aprendizaje Motor: Sobre Consciencia y Competencia…

Alguna vez os he hablado de la primera formación que recibí sobre Pilates. Fue el primer Curso de Especialista en Método Pilates impartido por la UCLM. Después de las presentaciones pertinentes, el profesor comenzó con la teoría. El arranque no pudo ser mejor.

Mientras nosotros esperábamos que empezara a hablarnos de quién era Joseph Pilates, sus ejercicios y los beneficios de su método. Directamente se centró en dos conceptos: Consciencia y competencia. Nos comentó que en cualquier aprendizaje, especialmente si nos referimos a aprendizaje motriz pasamos por cuatro etapas:

  1. Inicialmente somos inconscientemente incompetentes.
  2. Para pasar a ser conscientemente incompetentes.
  3. Posteriormente nos convertimos en conscientemente competentes.
  4. Con el objetivo de llegar a ser inconscientemente competentes.
Fuente: myawesomeblogspart2.weebly

Fuente: myawesomeblogspart2.weebly.com

Para hacer más entendibles estas cuatro fases del aprendizaje voy a utilizar 3 ejemplos:

  • Conducir un vehículo. Éste es el ejemplo que nos contó Rafa, el profesor. Probablemente conduzcas y si no, alguien cercano en algún momento te habló de las dificultades iniciales al aprender a manejar un coche. Aunque curiosamente, salvada esa fase inicial casi todo el mundo es capaz de hacerlo sin ninguna dificultad
  • Mi experiencia en el aprendizaje de una actividad deportiva: el surf. Si no lo has probado te lo recomiendo. Es una de las actividades con la que más disfruto y que, al haberme iniciado de adulto he pasado por sensaciones desde la más absoluta impotencia, hasta disfrutar al máximo con la sensación de deslizar, empezando a maniobrar sobre la ola.
  • Una situación común en las clases de Pilates con los nuevos alumnos: Controlar los  hombros. El 99% de las personas que se inician en Pilates, una de las cosas que primero perciben es que sus hombros tienen demasiada tensión. Entender cómo se mueven las escápulas y aprender a estabilizarlas para poder relajarlos es clave para la salud de la espalda. Y se consigue.

Fase 1. Inconscientemente Incompetente

No domino la actividad y ni siquiera lo sabía. No tienes idea de a qué aspectos debes  atender ya que no existen  referencias previas. Se desconocen las sensaciones que se tendrán e incluso no se tiene muy claro cuál será el producto final de ese aprendizaje.

  • Conducir: tres pedales, 5 marchas, un volante, luces, intermitentes, 3 espejos retrovisores ¿Y además poder circular acorde al resto de vehículos, señales y normas de circulación? Parece imposible.
  • Surf: Observar la ola, remar, coordinar el salto (gesto de ponerte de pie), mantener el equilibrio ¿Dónde pongo las manos? ¿Qué pie pongo delante?
  • Controlar hombros. Me dolían los hombros y el cuello pero desconocía el porqué. No conocer la posición natural de los hombros es la razón fundamental que lo produce

Fase 2. Conscientemente Incompetente

Empiezas a conocer los factores a los que tienes que atender pero te das cuenta de que no los controlas. O al menos, no todos de manera simultánea,  al ser demasiadas tareas que te saturan y te hacen sentir torpe. Estas fuera de tu (últimamente famosa) zona de confort.

  • Conducir. El volante se controla pero al frenar no te acuerdas de pisar el embrague y el coche se te cala. ¿Los intermitentes? Derecha era ¿Arriba o abajo? ¿A cuántas revoluciones había que cambiar de marcha?
  • Surf: Cuesta elegir la ola y nunca rompe donde yo estoy. Además por mucho que remo no me empuja. Intento ponerme de pie pero a veces me adelanto y otras no llego. Y cuando estoy arriba no me mantengo más de dos segundos sobre la tabla.
  • Controlar  hombros. Se me olvida estabilizar las escápulas lo que me impide relajarlos. En cuanto realizo cualquier esfuerzo noto la tensión en ellos. Tienen que recordarme su posición. Incluso me estoy dando cuenta de que en acciones cotidianas: al conducir, en el ordenador… mis trapecios tienen tensión.

Fase 3. Conscientemente competente.

Cuando atiendes a indicaciones o mantienes tu atención en la tarea la dominas, pero cuando pierdes la concentración y te distraes, deja de ser así. Te requiere mucho esfuerzo y atención, pero vas dándote cuenta de que ya lo tienes.

  • Conducir. Ya dominas la situación. Las pautas que te han dado te sirven para sentir que poco a poco tú controlas el coche. A veces te confundes de marcha o se te olvidan algunos detalles pero encuentras que ya podrías empezar a conducir sin ayuda.
  • Surf: Cuando el monitor te dice qué ola debes remar no fallas ni gastas energía de más. Además notas la diferencia que hay cuando te acuerdas de colocar bien los pies. Si llevas el peso adelante la tabla “corre” más. Llevar el peso atrás te permite girar. Cuando lo recuerdas, empiezas a notar que estás surfeando.
  • Controlar hombros: Cada vez me doy más cuenta de su posición. Voy por la calle y me veo en un espejo o el reflejo de algún cristal y aprovecho para colocarlos. Observo que puedo hacer esfuerzos y si noto tensión, ésta desaparece al alinearlos.

Fase 4. Inconscientemente competente

No es necesario pensar en la propia tarea para dominarla. Parece que ya forma parte de ti, como llevarte la mano a la boca antes de estornudar. Hay mayor fluidez y percibes menos esfuerzo. Tu cerebro ha desarrollado automatismos que hacen que no necesites estar concentrado ni prestar excesiva atención para llevarlos a cabo

  • Conducir. La mayoría de las personas podemos decir que conducen la mayor parte del tiempo en “encefalograma plano”. Incluso realizabn otras acciones mientras llevan el coche: buscar una emisora de radio, hablar con otra persona, echar un trago de agua. Incluso alguna vez ocurre que en un trayecto frecuente cuando te quieres dar cuenta piensas: ¡Pero si ya estoy aquí!
  • Surf. Dejar de pensar para empezar a hacer. Todo se vuelve mucho más intuitivo. Entiendes mejor la ola y vas adaptándote a ella. Tu tabla se va convirtiendo en una prolongación de ti.
  • Controlar hombros. Ahora cuando, yendo por la calle me veo reflejado, observo mis hombros y para mi sorpresa  ya están colocados en su sitio, lo que hace que la tensión habitual haya desaparecido.

Y cuando ya crees que dominas la tarea…

El aprendizaje no es un proceso lineal. No llega un momento en el que tu dominio es absoluto porque siempre existen variables que hacen que el proceso vuelva al inicio. Por ejemplo:

  • Cuando llevas tiempo conduciendo, piensas que dominas el coche pero de repente tienes que conducir con nieve o te vas de vacaciones a Inglaterra y tienes que conducir por la izquierda y la sensación es de volver al principio.
  • Al mejorar el nivel de surf se suele cambiar de tabla. Cuando cambias a una un poco más corta, los dos tres primeros baños no coges una ola. Volviste al inicio.
  • En relación a los hombros. Cuando llevas unos meses en Pilates y piensas que dominas la estabilización escapular, de pronto te mandan un ejercicio de mayor intensidad en el que los brazos no cuelgan relajados sino que trabajan haciendo de soporte y la sensación es que la dificultad vuelve a aparecer.

Por ello podemos decir que los aprendizajes motores son procesos dinámicos que no tienen fin. Siempre puede haber variables que nos obliguen a adaptarnos a las nuevas condiciones. Cada movimiento deja huella en nuestro cerebro, no hay que olvidar que somos lo que hacemos repetidamente.

Este concepto fue lo primero que escuché en una formación de Pilates y después de decenas de formaciones y centenares de clases sigue siendo una máxima para mí. Como un mantra que repito a los alumnos en sus primeras clases individuales para que entiendan cuál será nuestro objetivo: utilizar su cuerpo de manera consciente con el objetivo de tener el mayor control posible sobre él.

En el deporte y en tu movimiento diario: aumentar tu consciencia, mejorará tu competencia.

Y tú, ya sea practicando Pilates,  una actividad deportiva o cualquier otra actividad que practiques piensa y analiza ¿En qué fase te encuentras?

Pilates y Surf. Ejercicio de compensación 3.

El surf es un deporte cuya práctica tiende a estar asociadas con disfrute, sol, playa, buen rollo… y molestias en la espalda. Cualquier persona que practique esta actividad con regularidad tendrá molestias debido a la posición que se mantiene en la tabla o a algún revolcón inesperado. El objetivo con la práctica de Pilates es dotar a nuestra espalda del tono muscular y la movilidad suficiente para evitar que las lesiones aparezcan.  Aunque, en ocasiones, es inevitable por lo que tras el correpondiente período “en el dique seco” y una vez tratada y recuperada la lesión, el método Pilates será un gran aliado para volver a entrar al agua.

Este es el último vídeo correpondiente a la serie Pilates y Surf donde explico cómo utilizo el Pilates para mejorar mi técnica por un lado y para equilibrar y compensar mi musculatura, por otro.

En el ejercicio verás cómo puedes movilizar la columna y la pelvis en cuadrupedia para compensar la posición de extensión que mantenemos mientras al permanecer en la tabla.

Recordad que estos ejercicios son algunos de los que yo practico pero no los únicos. Los de compensación mi espalda los agradece cuando estoy entrando al agua con continuidad y los de postura por el contrario en las épocas en las que menos puedo surfear, para no perder movilidad y mantener el tono de la musculatura de mi espalda en extensión.  Para casos más concretos no dejéis de preguntar.

Después de conocer estos vídeos y cómo pueden mejorar tu práctica en el surf…

Why Not Pilates?

Pilates y Surf. Ejercicio de compensación 2.

Continúa la serie de vídeos donde vemos cómo incorporar el Pilates, a modo de actividad complementaria, puede ayudarte a mejorar tu práctica del surf, por varias razones:

  • Mayor toma de consciencia corporal. Tanto en relación a cómo te mueves como a tu postura.
  • Mejora en la movilidad articular. Especialmente de nuestros hombros y nuestra columna, principal fuente de lesiones entre surfers.
  • Mayor equilibrio entre musculatura. Aumentar el repertorio de movimientos de tu cuerpo te permitirá conseguir mayor equilibrio muscular. Evitando sobrecargas y descompensaciones.

Además si las inoportunas lesiones te han apartado temporalmente del surf, puede aportarte ese salto de calidad que tu cuerpo necesita para volver a entra al agua con garantías.

En el primer vídeo de la serie de ejercicios de compensación hicimos hincapié en la importancia del movimiento de nuestra columna vertebral en flexión. En este segundo vídeo será nuestro hombro el protagonista. El movimiento repetitivo del surf en muchos casos deriva en tendinitis de hombro u “hombro del nadador”. Aquí dejo mi propuesta para prevenirlo.

Why Not Pilates?

Pilates y Surf. Ejercicio de compensación 1.

Ya he comentado en anteriores entradas que el surf es una de las actividades que vengo practicando con regularidad. Es un deporte que me apasiona y del que disfruto por varias razones.

  • Me permite desconectar del todo. En el agua es como si el tiempo se detuviera. Tú, tu tabla y las olas.
  • Cambias de medio. Sales de tu medio terrestre en el cual te desenvuelves sin problemas y dominas para cambiarlo por el acuático. Las reglas del juego cambian y tú debes adaptarte a ellas.
  •  No controlas todos los factores. Hay días que el mar es generoso y otros no. No sabes cuándo vendrá la ola buena. La que te hará dar lo mejor de tí, para mantenerte arriba, para dominarla, para comprobar si estás a su altura.

También hemos comentado en una entrada anterior que la postura y los gestos que se realizan son muy exigentes con nuestra espalda. Los movimientos de extensión repetitivos y explosivos producirán desequilibrios en nuestra musculatura, lo que puede suponer que haya zonas que se vuelvan más vulnerables y si no lo cuidamos puede derivar en protusiones y hernias que impiden la práctica del surf y limitan la actividad diaria.

Después de los vídeos en los que vimos cómo utilizo el Pilates para mejorar mi postura en el surf,  aquí presento el primero de la serie de ejercicios que realizo a modo de compensación. Buscando movimientos que equilibran, compensan y descargan mi espalda después de la práctica del surf.

Why not Pilates?

Pilates y Surf. Postura nº 3. Transferencia en Cadillac.

La práctica del Método Pilates puede ser un fin en sí mismo o un medio para mejorar la práctica de otras disciplinas, como el surf, en este caso.

Este sería el tercer ejercicio en la progresión después del Ejercicio del ejercicio de postura 1, asistido por la silla y el Ejercicio de postura 2, en reformer.

En este caso lo he realizado en el cadillac, donde conseguimos un movimiento que se acerca mucho más al gesto que se realiza en el agua al remar. La acción de brazos y la resistencia es muy similar, con el añadido de una menor superficie de apoyo similar al que tenemos sobre la tabla.

Estos ejercicios los realizo fundamentalmente en invierno o en los períodos de tiempo que entro menos al agua. Cuando puedo entrar con regularidad, sobre todo realizo ejercicios de compensación que iré presentando en las próximas entradas.

Si practicas surf y quieres tener mayor consciencia en como te mueves, mejorar tu postura o necesitas mejorar la salud de tu espalda para volver al aguaWhy Not Pilates?

Pilates y Surf. Postura nº 2. Transferencia en reformer.

Continúan los vídeos en los que podemos ver cómo algunos ejercicios de Pilates pueden facilitar y mejorar nuestra práctica de surf.

Este vídeo realizado en el reformer es el segundo de la progresión. Presentar una mayor dificultad que el ejercicio de postura 1,  dónde la máquina (la silla) te asistía para completar el movimiento de extensión de la espalda.

Una vez comprendida esa extensión, le añadimos el movimiento de los brazos, con una resistencia similar a la que reciben cuando remamos en el agua. Siendo un mayor reto a su vez, para la postura y un trabajo con mayor transferencia de cara a la entrada al agua.

¿Sigues pensando que el Pilates y el Surf son dos mundos alejados?

Why Not Pilates?