No Tengo ni Idea… yo Sólo Soy Profesor de Pilates

Hoy en día tenemos tanta información disponible que uno se pierde. A mí personalmente me sobrepasa. Sobre mi mesa se amontonan libros que tengo “en cola” y cada vez que enciendo el ordenador el navegador tiene abiertas no menos de 10 pestañas con artículos superinteresantes que no me dio tiempo a leer ayer de temas diferentes: anatomía, Pilates, running, biomecánica, lesiones, cadenas fasciales, el liderato del Atleti… que posiblemente hoy tampoco lea porque encontaré otros 10 que me resultarán todavía más atractivos y que lejos de servirme para aclarar mis ideas, seguramente contribuirán a generar en mi cabeza todavía más confusión.

BbcYZ5wIgAAN7NWEl Método Pilates sería una actividad sencilla si no nos viéramos en la continua necesidad de cuestionarnos lo que hacemos, cómo lo estamos desarrollando y si lo que hacemos es lo más indicado para cada alumno. He conocido a compañeros profesores de Pilates que me contaban que han hecho formaciones en las que, ante posibles dudas que pudieran surgir se daban respuestas como: “porque así lo dijo Joseph Pilates”.
Posiblemente mientras J. Pilates iba desarrollando su estudio sobre el cuerpo y el movimiento a lo largo de los años iba dando respuestas a cuestiones o problemas que le surgían. Probaba de una manera de otra, con distintas personas, estudiaba por qué estaba fallando ésto o de qué manera podía mejorar aquello. Iba practicando, observando, tomando cosas de aquí y de allá y poco a poco iba entendiendo mejor el cuerpo y su movimiento. Posiblemente, otras personas que fueron llegando por detrás encontraron una respuesta “comodín” perfecta que servía para cubrir sus carencias. “Porque así es el Método”, “Así lo dijo Joseph Pilates”.

Respuestas para todo.

En el post de 13 personajes que encontrarás impartiendo Pilates (el más visitado y compartido hasta la fecha) te hablaba de la típica persona que hay en todos los ámbitos que sabe dar respuesta a todo: igual da una explicación sobre a qué se deben las molestias de tu rodilla, por qué te dolió el estómago anteayer o a por qué está bajando el Euribor. El problema de querer tener respuesta para todo es que antes o después se te ve el plumero. Personalmente los profesionales que más confianza me inspiran son los que, cuando se da el caso, no tienen inconveniente en decir una frase tan sencilla como “no lo sé”.
Hace unos años acudí a un médico deportivo debido a unas molestias que tenía en un codo. Son las típicas molestias que no te hacen parar pero te condicionan porque están presentes en multitud de gestos cada día. Después de que inspeccionara mi codo, me preguntara sobre cómo era mi día a día, mi actividad deportiva… Se quedó pensativo por unos segundos, con gesto reflexivo… incluso fue a mirar un libro que tenía en la consulta. La verdad es que siempre que había el médico nunca había detectado un atisbo de duda. “Te duele ésto, tómate aquello”, “Te molesta cuando mueves así, no lo hagas”… De manera que cuando me dijo “No sé exactamente a qué puede deberse pero vamos a intentar solucionarlo” lejos de dudar de su capacidad pensé: Ese es el camino. Además siguiendo su tratamiento y sus indicaciones las molestias desaparecieron y no volvieron. Y con ello se reforzó mi confianza en él más que si me hubiera dicho: “en dos meses estás curado”. Su actitud y su sinceridad hizo que la opinión que tengo sobre él posiblemente no hubiera sido distinta si las molestias no hubieran desaparecido. Él se ganó mi confianza, un paciente (cliente) fijo y una persona más que recomendará su servicio, por su profesionalidad y por su honestidad.

Eres tan bueno como tu red de contactos

Esta semana leía en éste artículo:

“Construimos un sistema educacional acostumbrada a no desafiar nunca a la autoridad, estudiantes amenazados a no compartir información con sus compañeros. Un sistema que se desmorona ante una generación nativa digital que ya es consciente de que la información se enriquece cuando se comparte…”

Los canales de información van cambiando. Y con ellos la oferta formativa. Ésto puede ser un problema para algunos pero se convierte en una oportunidad para los que decidimos dejar de acumular títulos inútiles en una carpeta y empezar a aprender. Como el tiempo es finito, no podemos conocerlo todo. Las dudas surgen y no todo está en google. El conocimiento del profesional y su experiencia es lo más valioso. A mí a veces se me dan situaciones nuevas y continuamente me hablan de cuestiones que desconozco. Y esto sería un problema si no tuviera conexión directa con personas que me ayudan con ello.

Me hablan sobre una una lesión poco habitual, llamo a mi hermana (que ya te presenté en este post) y me orienta; que el blog me da problemas, escribo un correo a mi amigo Pablo y enseguida tengo respuesta… Y esto lo hacemos todos constantemente con nuestro entorno ¿Por qué no ampliar esa red de contactos a nivel profesional?

Si la solución a un problema la tienes a una llamada, un mail o un mensaje de distancia es como si la tuvieras tú. De ahí que sea importante tejer una buena red de contactos con las que la información fluye de manera bidireccional.
Como me costaba dar respuesta a los correos que me llegaban con dudas, se me ocurrió iniciar la Comunidad Pilates y que en lugar de dar sólo un punto de vista, conocer la opinión de más compañeros. De esa manera, yo también me beneficio del intercambio y la respuesta que se obtiene es más amplia y puedo de manera indirecta hacerla llegar a más gente.

Hay muchas maneras de establecer contacto con tu entorno directo, con profesionales de tu sector u otros complementarios. Pero una red de contactos no es como una red eléctrica a la que te enchufas y te da energía. Funciona al revés: es una red de la que recibes de manera exponencial en la medida en que tú aportas.

Trabajar de manera aislada o estar conectado es muchas veces la diferencia entre tener a mano la solución ante cualquier cuestión que te surja a tí o a un alumno o tener que contestarle:

“No tengo ni idea, yo sólo soy profesor de Pilates”.

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